Review de Godzilla: King of the Monsters, o nuestro kaijū favorito vs los guionistas [FW Opinión]

Review de Godzilla: King of the Monsters, o nuestro kaijū favorito vs los guionistas [FW Opinión]

*CON SPOILERS*: "No es totalmente mala, ni ciertamente la peor cinta que ha salido en 2019".

Por lo general, cuando a una película le inyectan tantos recursos en su promoción, es porque la cosa no se viene particularmente bien. El caso más bullado de esta máxima del cine es Suicide Squad, una cinta con la que sufrimos hasta el último minuto, porque a pesar de nuestras expectativas, no fue capaz de llenar las ganas que teníamos de ver una buena historia de supervillanos. ¿Qué tiene que ver todo esto con Godzilla: King of the Monsters? Pues que también contó con harta promoción en medios, en la calle y en Internet, pero no es particularmente buena.

Para comenzar, debemos aclarar un par de cosas. No es mala-mala, ni ciertamente la peor cinta que ha salido en 2019, así como tampoco es peor que la primera entrega, lanzada en 2014 (no puedes matar a Bryan Cranston en el mejor momento de su carrera actoral, justo después de Breaking Bad, en los primeros treinta minutos). Ah, y de acá en adelante, empiezan los spoilers. Ojo con eso.

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Esta segunda entrega nos cuenta la historia de la familia Russell, compuesta por Mark (Kyle Chandler), Emma (Vera Farmiga) y Madison (Millie Bobby Brown). La madre aún trabaja para la corporación Monarch, intentando contener otras 17 bestias, además de Godzilla, que todavía no despiertan en la Tierra. Entre aquellas entidades, encontramos a Mothra, Rodan y King Ghidorah, quien intentará arrebatarle el puesto de Rey de los Monstruos a Godzilla. La cosa hasta acá se lee bastante bien y muy similar a lo que podríamos esperar de una película de este carismático (?) dinosaurio, sin embargo, este breve resumen se cuenta durante toda la primera hora de cinta.

Lo malo

La historia para llegar a este resultado es tremendamente confusa. Los personajes humanos tienen motivaciones bastante erráticas, que a ratos no se entienden, pero se justifican con diálogos exageradamente explícitos, que te cuentan toda la historia a través de las palabras, más que por medio de las acciones. Si bien el ritmo de la cinta es muy rápido y ágil, todos los hechos que vemos en pantalla siempre pasan de manera conveniente para la trama (gracias, Te lo Resumo).

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A ratos, se nota que intentaron ser dramáticos y generar ciertas instancias de reflexión, pero recurriendo a lugares comunes como “los humanos somos una plaga y las bestias son unas medidas de control de la Tierra”, “hagamos todo esto por un bien mayor” y un largo etcétera de recursos que hemos visto mil veces anteriormente, por lo que acá realmente no se aporta nada nuevo para una eventual “reflexión postpelícula”.

Además de lo anterior, hay dos elementos que se nota a leguas que están metidos a la fuerza. La primera de ellas es el humor, que si bien resulta muy gracioso en algunos momentos, en otros los chistes resultan un poco incómodos y fuera de lugar. El segundo factor es King Kong, que acá no aparece en su forma física, pero sí como fotos y videos en otros lugares, con la sola intención de recordarnos que esto se trata de un universo compartido, haciéndonos notar aún más que el único villano de toda esta historia no es King Ghidorah, sino que el guión de la cinta.

Lo bueno

Afortunadamente, y si bien son varios los factores que aportan a que esta sea una mala película, también existen aciertos bastante interesantes. Lo primero son las actuaciones, en especial la de Millie Bobby Brown, Kyle Chandler y Ken Watanabe, quienes realmente te transmiten la angustia de vivir en un mundo que contiene a estas bestias en su medio ambiente. Mientras más los ves en pantalla, más te enganchas de los aportes que estos personajes realizan al arco temático principal, sobre todo al final de la participación del Dr. Ishirō Serizawa, a quien le terminas perdonando y creyendo todo.

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Tal como mencioné más arriba, el ritmo también es un muy buen elemento para la cinta. Estamos hablando de un filme que supera las dos horas de duración, pero que se te pasan volando, porque no hay momento alguno para descansar de toda la acción que ves en pantalla. Hablando de esto, es mi deber mencionar que es glorioso poder ver a Mothra, Rodan y King Ghidorah pelear junto a Godzilla con los efectos especiales de nuestros tiempos. No tengo nada contra sus versiones corpóreas de los 50, o digitales de los 2000 (que eran tan pero tan malas, que al final eran buenas), pero si te gustan este tipo de producciones, resulta notable ver a una ciudad de Boston destrozada por parte de una serie de kaijūs con el realismo que nos entrega la tecnología actual.

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Como punto aparte, es necesario destacar que uno de los puntos más interesantes de esta producción es el rescate emotivo a la mitología de la saga nipona. Fue un guiño que quizás pasó muy inadvertido, pero en la escena en la que vemos a un Godzilla recuperado, está sonando una versión mejorada de la canción principal de la cinta original de 1954, dirigida por Ishirō Honda. Un detalle que, para quienes vimos esa película, fue algo bastante cool.

Conclusión

Godzilla: King of the Monsters no es lo mejor que hemos visto en 2019, ciertamente tampoco me devuelve la fe en el MonsterVerse que Legendary Pictures está intentando armar (el cual todavía no logro entender del todo), pero sí resulta ser un filme bastante entretenido al verlo por primera vez, y un gozo al alma para los fans de nuestro dinosaurio favorito. Ahora, si me dan a elegir entre Aladdin, Rocketman o John Wick 3, posiblemente el lagarto salga perdiendo, pero bueno… Así es la vida.