Exclusivo: Conocimos Code Vein, el Dark Souls vampírico de Bandai Namco

Exclusivo: Conocimos Code Vein, el Dark Souls vampírico de Bandai Namco

Viajamos hasta San Francisco para conocer en profundidad el juego que viene a competir el trono de los juegos de rol de acción.

El camino recorrido por From Software con Dark Souls -y ahora más reciente con Sekiro: Shadows Die Twice- está cimentado: muchos otros le han seguido los pasos al universo de los soulslike, como Ashen, Nioh e incluso The Surge.

Uno de los que decidió hacer la peregrinación y competir en la misma lid es Code Vein, de la mano de Bandai Namco y con una fuerte influencia del JRPG, busca hacerse un lugar entre la marea de lanzamientos, incluso por sobre ciertos obstáculos en su producción. Sin ir más lejos, el juego fue retrasado un año completo para ser depurado y mejorado.

Para conocer el juego en profundidad y evaluar todo lo avanzado, la compañía japonesa nos invitó a un preview en la ciudad de San Francisco. En la oscuridad de un club nocturno, pudimos sentarnos a jugar lo que bien puede ser un duro contendiente por el trono de los juegos de acción.

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Pero, ¿De qué va Code Vein?

Para los que no conocen bien el juego, Code Vein es una IP totalmente original, de la mano del productor Keita Iizuka y el equipo de la franquicia God Eater: desde que fue develado en 2017, diversos medios lo han tildado como "Anime Souls" y dicho sobrenombre no es casualidad.

Code Vein es un juego de acción que comparte muchos elementos con la saga Souls. Primero, es un juego de acción "pesado", donde cada movimento importa y es necesaria una buena dosis de ensayo y error para avanzar por sus pasillos. Eso si, Code Vein tiene un elemento clave que lo separa de los juegos de From Software: está inmerso en un mundo vampírico, donde la sangre -su adquisición y su uso- es muy importante, y condiciona buena parte de la jugabilidad.

Asimismo, la historia juega un papel fundamental: en medio de un mundo distópico, diversos grupos se pelean por el control de la sangre, ya que los vampiros con hambre se transforman en Perdidos, volviéndose malignos en el proceso. Nuestro personaje es un Revenant -un vampiro sin memoria- y se ve inmerso en un conflicto que involucra una monarquía distópica derribada, esclavos y mercenarios; todo ello contado de la manera que esperaríamos de una serie de animación japonesa.

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La personalización es clave

De las tres partes que pudimos jugar en el preview, la que creo está más completa -aunque no sé si la más depurada- es la personalización de personajes. Fiel al estilo de su compañía madre, las opciones para diseñar y vestir a tu personaje corren por los centenares.

De hecho, los asistentes presentes en el evento nos recomendaron no quedarnos pegados en ese aspecto de la demo, a riesgo de perder mucho tiempo. De más está decir que el peligro es real: sumado a lo lejos que puedes llegar con los rasgos faciales de tu personaje -en especial en un juego con un corte más 'animé' que realista- es posible ir profundo en vestuario, accesorios, peinados complejos e incluso patrones para la ropa.

Sin embargo, un problema que no pude pasar por alto son las colisiones: los peinados muy pomposos chocan con la ropa o con accesorios grandes como sombreros y tocados. El video tiene un pequeño ejemplo, donde el abultado peinado del personaje aparece por sobre las boinas, un problema que espero arreglen en la versión final del juego.

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Un vistazo a la jugabilidad

En las horas que duró nuestro preview, jugamos dos momentos clave: el inicio del juego -que dura aproximadamente media hora, sin cutscenes- y una sección llamada Depths, equivalente a un alto nivel de avance y dificultad.

Ambas secciones son reflejo de lo dicho al principio: Code Vein toma varias páginas del libro de From Software, con pasillos recónditos, puertas que se abren tras varios minutos de progreso, y enemigos que vuelven a la vida cada vez que interactúas con una de las flores que sirven de puntos de guardado. En dichas flores también puedes gastar tus puntos de experiencia en activar las habilidades, o "regalos" vampíricos.

El sistema es bastante más complejo que en Dark Souls o Sekiro: tienes diferentes clases que se basan en experiencias diferentes de juego. Nosotros probamos tres: la clase de lucha es la más conocida por todos los veteranos de este tipo de juegos; el  'explorador' tiene más movilidad pero hace menos daño; mientras que el hechicero vampírico se basa en ataques que usan sangre a distancia.

Dichas clases desbloquean un árbol de Gifts, o "regalos", que son tus habilidades: puedes equipar ocho de ellas y usarlas de diferentes maneras.

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La experimentación al combinar las habilidades, sumado al hecho de tener un arsenal bastante amplio de armas, hacen que la experiencia sea muchísimo más personalizable y cómoda al estilo de juego de cada persona. Eso no quita que el juego sea difícil por sí solo, que lo es; si bien pasas gran parte del juego con un compañero -y alguien de internet te puede acompañar en caso que lo necesites- los enemigos de Code Vein son duros de matar y muchísimo más ágiles de lo que aparentan, en especial si te rodean.

Una ventaja para jugadores menos avezados -me incluyo- es que la ventana para el parry es bastante ámplia, por lo que si logras aprender los movimientos de tus enemigos y dominas el ritmo del parry, puedes pasarte gran parte del juego bloqueando. De todos modos, si te agarran… que ojalá te hayan pillado confesado.

El epítome de esto son los bosses. En ambas misiones, llegar a ellos requiere limpiar el camino de enemigos, y si el jefe te asesina, tendrás que vértelas de nuevo con ellos. En algunos casos limpiar la batalla con el jefe es imperativo: si no te enfocas y despejas el camino para la batalla, bien te vale arrojarle el control a la pantalla y rendirte antes que ser rodeado.

Conclusiones

Code Vein apela inconfundiblemente a dos públicos, aunque no lo parezca. Por una parte, los veteranos de Souls encontrarán una manera distinta de jugar, probablemente más sencilla para todos los que profesan el "git gud" como medalla de honor. Por otro lado, los jugadores más casuales podrán experimentar sin tanta pompa ni compromiso la dificultad de un juego de acción.

Es muy difícil no considerarlo un clon -o al menos el producto de un largo proceso de copiado- de Dark Souls, porque tiene todos los ingredientes que lo hacen un Souls. Sin embargo, las especias asiáticas se notan en esta pasada: la historia, la profundidad en la personalización, e incluso el inescapable fanservice de los personajes femeninos; todo lo que lo rodea lo hace distinto.

Code Vein tendrá mucho de From Software pero también tiene de animé, de Darksiders, de Nier: Automata, y de decenas de mundos distópicos que le dan un sabor especial, que esperamos sea atractivo para los que todavía no se suben al carro de la frustración positiva frente a un videojuego.