Para no creerlo: El último driver de NVIDIA está causando problemas de uso de CPU

Para no creerlo: El último driver de NVIDIA está causando problemas de uso de CPU

Si el driver Game Ready 430.39 te dejó con problemas, ya hay una solución temporal.

Los usuarios de Windows 10 y tarjetas de video NVIDIA están pasando por un momento difícil. En marzo de este año, una actualización del sistema operativo de Microsoft dejó a miles de usuarios con serios problemas de input lag y bajas súbitas de framerate.

Ahora, el problema parece venir de la otra vereda: el driver GeForce Game Ready 430.39 WHQL, que trae compatibilidad con Mortal Kombat 11 y soporte para la GTX 1650, está aumentando el uso de la CPU del equipo a niveles más que notorios.

Cerca de un centenar de usuarios reportaron los primeros problemas con el driver en los foros de NVIDIA y en Reddit, ya que el proceso 'NVDisplay.Container.exe' estaba consumiendo entre el 10 y el 20% del uso del procesador, incluso en reposo y sin programas ejecutándose.

Muchos indicaron que el problema no cedía incluso después de reiniciar la máquina, lo que es un claro impacto a la performance del equipo. Con cerca de un quinto de la capacidad usada sin razón alguna, la mayoría de los usuarios reportaron problemas jugando o con un uso intensivo de la máquina.

Para no creerlo: El último driver de NVIDIA está causando problemas de uso de CPU

 

NVIDIA había respondido a los usuarios en los foros oficiales que habían logrado reproducir el bug y estaban preparando un parche. Hoy, y hace unos pocos minutos se lanzó un hotfix que pretende solucionar dicho problema, además de otros conflictos como errores con Time Spy de 3DMark, Shadow of the Tomb Raider en modo SLI y videos con problemas de flickering en el monitor secundario.

Sin embargo, el parche es una beta totalmente opcional, por lo que si no aparece en tus drivers de Game Ready y tienes los problemas descritos en este post, puedes descargarlo desde acá.

De todas maneras, esto se suma a una larga lista de conflictos entre actualizaciones de sistema operativo y hardware, donde los usuarios han tenido que sacrificar seguridad y parches importantes para mantener la estabilidad de sus equipos.