Así es Proyecto Thor, el histórico plan de EE.UU. para usar armas desde el espacio

Así es Proyecto Thor, el histórico plan de EE.UU. para usar armas desde el espacio

Desde hace décadas había estado prohibido emplear armas de destrucción masiva en el espacio, lo que no incluye métodos algo más "convencionales".

Durante la Guerra Fría hubo una gran tensión por la gran capacidad bélica que tenían los dos principales ejes sociopolíticos del mundo. El principal miedo era sin duda alguna la constante amenaza de las armas de destrucción masiva. De darles rienda suelta, los gobiernos podrían haber hecho desarrollos más allá de nuestra imaginación. Por ejemplo, llevar la dinámica de la guerra al mismísimo espacio.

Afortunadamente esto no pudo ser posible. Bajo el temor de que alguien fuera capaz de causar caos desde el espacio, en 1967 unos 108 naciones firmaron lo que se conoció como el Tratado del Espacio Exterior. En el documento se firmaron distintas reglas en relación al espacio que el mundo estaba obligado a cumplir. El punto más destacado fue la prohibición de armas de destrucción masiva.

Siendo así, una relativa calma con respecto al tema de un posible bombardeo desde el espacio se dio en los siguientes años. Sin embargo, un hecho que ocurrió en esa misma época inspiraría años después las ambiciones de ampliar el espectro bélico más allá de la superficie terrestre.

Esto no fue nada más y nada menos que la Guerra de Vietnam. Librado entre 1955 y 1975, este conflicto se dio por definir si el futuro del país del sudeste asiático. A pesar de la participación de Estados Unidos, el rotundo triunfo perteneció a las tropas comunistas.

El resultado no quiere decir que Estados Unidos no haya tratado de emplear todo su poderío militar para vencer. De hecho, se emplearon diversas estrategias como el llamado "Bombardeo Cinético". En ese entonces se usaban pequeñas piezas de metal de no más de cinco centímetros de largo llamadas "Lazy Dogs" . Estas eran lanzadas en grupo por aviones a solo mil metros de altura y eran capaces de generar daños severos en un terreno. La gravedad las hacía alcanzar hasta 800 km/h y penetrar hasta 20 centímetros dentro del suelo.

Esto resultaba en un golpe brutal para aquellos que trataran de esconderse en medio de la selva. Los diminutos proyectiles podían ser realmente efectivos y amenazadores (aunque eso no les hiciera ganar la guerra). ¿Lo mejor de todo? No era necesario usar explosivos: su caída bastaba para hacer destrozos.

De las derrotas quedan grandes enseñanzas, y Estados Unidos es testigo de ello. Tiempo después hubo gente que reflexionó sobre la efectividad del bombardeo cinético y trató de revivir la práctica al plantear lo que se conocería como Proyecto Thor.

Lazy Dog

La idea de "Las Barras de Dios"

En 2003 la Fuerza Aérea Estadounidense planteó el llamado Proyecto Thor. Basado en las enseñanzas de la década de los 50, esta idea plantearía replicar la práctica del bombardeo cinético pero desde el espacio.

Esta vez se describió el uso de barras de tungsteno de 6 metros de largo y 0,3m de diámetro. Lanzadas desde el espacio hacia la superficie terrestre, estas podrían alcanzar hasta 10 veces la velocidad del sonido. Además, un peso de 9 toneladas y una velocidad de ese calibre sería capaz de generar un descenso sobre el planeta que podría generar un impacto similar al de las armas nucleares. Sin embargo, ya que el concepto no se relaciona propiamente con "armas de destrucción masiva", no habría restricción alguna para llevar esto a cabo.

Es por eso que se les dio el nombre de "Las Barras de Dios". Un bombardeo de estas proporciones generaría daños críticos sobre la zona afectada. No solo la superficie sería pulverizada, sino que el impacto golpearía búnkeres ubicados bajo tierra. De hecho, sería capaz de destruir estructuras enterradas decenas de metros bajo el suelo.

Por supuesto, su manejo se daría a través de una red de satélites que contuvieran las barras. Teniendo un alcance prácticamente global, los satélites ubicarían un determinado objetivo y soltarían los artefactos. En menos de 15 minutos las barras serían capaces de generar destrozos en un punto determinado. Sin duda, un tiempo de reacción realmente corto sumado a la dificultad que tendría poder detectar estos objetos en caída.

¿Por qué Estados Unidos no ha empleado (aparentemente) estas armas a su favor? Lo cierto es que se calcula que el costo de crear un sistema así sería realmente altísimo. Se trataría de varios millones de dólares a cambio de la habilidad de eliminar lo que se desee.

De hecho, existen personas que afirman que los norteamericanos ya tienen listo el Proyecto Thor y que solo están esperando al momento ideal para mostrar su poderío. Ojalá no sea verdad, pues vivir con la amenaza de que cayera algo del cielo no sería precisamente agradable.

Barras de Dios