Maniac: ¿Qué demonios fue eso, Netflix? [FW Opinión]

SIN SPOILERS: vimos Maniac en un mega maratón de fin de semana y tenemos que advertirles.

Cuando Netflix liberó el tráiler final de Maniac, su nueva miniserie limitada, el desconcierto fue casi tan grande como el detonado con el primer teaser. La estética y el planteamiento eran retorcidos, por decir lo menos, y no sabíamos qué esperar de esto.

Dirigida en su totalidad por Cary Fukunaga, quien saltase a la fama por la primera temporada de True Detective. Y escrita por Patrick Somerville (The Leftovers). Maniac, en teoría, iba a ser una adaptación de la serie noruega con el mismo nombre.

maniac

Este 21 de septiembre Netflix liberó todos los 10 episodios de esta serie limitada. Los vimos todos en un maratón. Y es momento de compartir nuestras impresiones. Sin detallar spoilers, abordando únicamente lo visto en los avances oficiales ya difundidos previamente.

Pero la conclusión resumida es obvia y podemos adelantarla desde ahora: Maniac es muy innovadora en algunos aspectos, lo que no la hace necesariamente buena. Y en definitiva no es una serie para todos los gustos.

Ya hemos visto esto antes

Maniac: ¿Qué demonios fue eso, Netflix? [FW Opinión]

Podríamos definir a Maniac como una mezcla, no tan equilibrada, de I ❤ Huckabees, con Eternal Sunshine of the Spotless Mind, Inception, La Science des Rêves y el capítulo de San Junípero en Black Mirror.

Si alguna de esas producciones es del agrado del espectador existe un alto rango de probabilidades que se disfrute Maniac. Si no en su totalidad, al menos sí en algunos aspectos preponderantes.

En lo que refiere a su trama; la serie nos relata la historia paralela y conjunta de Annie Landsberg (Emma Stone) y Owen Milgrim (Jonah Hill).

Dos extraños con serios problemas mentales y emocionales que terminan involucrados en un ensayo farmacéutico de una nueva droga; misma que promete solucionar todos sus padecimientos psiquiátricos (o satisfacer sus adicciones).

Hasta que descubren que en realidad están involucrados (y en peligro) dentro de algo que es mucho más complejo y extraordinario que un simple experimento médico.

Trampas narrativas atascadas con brutales secuencias

Maniac: ¿Qué demonios fue eso, Netflix? [FW Opinión]

Iniciar a ver Maniac puede ser una tarea demandante. El primer episodio es extraordinariamente confuso; y el avance de su planteamiento podrá resultarle lento y difuso a más de alguno.

Para el segundo capítulo (que funcionaría mejor si fuera el primero, aunque los protagonistas no conviven tanto ahí), la apuesta y dirección de la serie es mucho más clara. Dejando en ese instante el momento de decisión al espectador, con sólo tres alternativas:

  • O  se aventura con paciencia a las ocho partes restantes para constatar el desenlace obvio. Bajo la promesa cierta de que el camino estará aderezado con muchas divergencias, y secuencias visuales tan impresionantes como divertidas.
  • O abandona el barco justo a tiempo.
  • O se salta al final (el episodio 9 y 10 para ser precisos); con la mera intención de corroborar en el menor tiempo posible que estamos ante una premisa interesante, pero limitada y con una admirable cantidad de variaciones estéticas.

En razón de la inclinación por las obras de las que toma material prestado para desarrollar su universo valdrá la pena o no el tiempo invertido a Maniac.

Maniac creará divisiones, pero tiene elementos increíbles

Maniac: ¿Qué demonios fue eso, Netflix? [FW Opinión]

Al final la sensación personal con Maniac es que se trata de uno de esos casos donde hay demasiadas ideas en el lienzo; y demasiada libertad creativa. Lo que da como resultado una producción con buenos momentos, pero con problemas de enfoque y ritmo.

Queda la impresión de que esto pudo haber sido una película brutal con 180 minutos de duración; o una miniserie aún más corta.

De hecho los episodios 5, 6, 7, 8 (e incluso el 10) bien podrían omitirse y dejar una sensación más redonda e íntegra.

Hay bastantes conceptos, líneas narrativas, personajes secundarios, conflictos y posibilidades que son planteadas, pero jamás llegan a ser desarrolladas; o peor aún, se abandonan a la mitad, o se manipulan a conveniencia. Tal  vez para darle mayor tiempo en pantalla a los protagonistas.

Maniac: ¿Qué demonios fue eso, Netflix? [FW Opinión]

Cary Fukunaga se reafirma como un director que tiene un ojo privilegiado para la composición visual. Sabe dónde colocar la cámara. Pero limita su labor prácticamente a ello. Dejando la sensación de que mantiene un poco a ciegas a su reparto.

Emma Stone por su parte se constata como una actriz que depende demasiado del trabajo del director para darle volumen a su interpretación.

El simple hecho de disfrazarla no la convierte en otro personaje. Y el papel pasivo de Fukunaga en ese aspecto parece que no le permite producir la mejor actuación posible.

Mientras que Jonah Hill entrega una interpretación convincente, matizada y con mayor volumen en cada una de sus variaciones.

Aunque no tiene el espíritu de la serie original

Maniac: ¿Qué demonios fue eso, Netflix? [FW Opinión]

Sin embargo, el punto de evaluación más delicado para Maniac es en su comparativa como adaptación de la serie original noruega.

Aquella producción es una dramedy excepcional que plantea por ratos qué pasaría si Walter Mitty acabase en un hospital psiquiátrico.

Y por su parte la versión de Netflix es un relato de ciencia ficción. Con buenos momentos, grandes pinceladas. Pero que pudo ser aún más contundente.

Sin embargo, es de esas series que deben empezar a verse para emitir un juicio propio. Los dos primeros episodios servirán para ello.

Y habrá de seguro un culto devoto al universo planteado en esta producción.

Misma que al tratarse de una serie limitada no tendría una segunda temporada.