Doctor Fork: la marca de pizza falsa creada por Google

Google creo una campaña de marketing en torno a una marca falsa de pizzas. Todo para comprobar su plataforma de anuncios.

Todos amamos la pizza. Pero en la labor de promocionarla parece que existen unos parámetros muy fijos. Una suerte de prejuicios que parecen limitar el potencial de las plataformas digitales de marketing. Así que para comprobarlo Google decidió crear su propia marca falsa: Doctor Fork.

Así que para demostrarlo los amigos de Unskippable Labs hicieron equipo con Nestlé y la Universidad Brigham Young; para conducir una serie de experimentos que atacasen los paradigmas. Con el objetivo de volverse un éxito viral.

Pizza Doctor Fork

El equipo inventó Doctor Fork con material genérico de archivo. Produciendo un total de 33 anuncios, que una vez subidos a YouTube alcanzaron más de 20 millones de reproducciones.

¿Cuál fue el secreto de su éxito? ¡Que todos aman la pizza! Pero también se centró en dos ejes de estudio: el efecto de las señales sensoriales sobre la efectividad de los anuncios; y el determinar cuánta presencia humana debería haber en los anuncios de alimentos.

Es así como montó esa serie de videos promocionales falsos en donde se buscaron romper algunas reglas arraigadas. Como no mostrar a la gente masticando; para ver qué reacción tenía entre los usuarios de YouTube.

Al final sus conclusiones son básicas:

  • Los anuncios de comida deberían estimular toda la gama de sentidos; aprovechando el audio, visuales y texto al máximo.
  • Debe separarse la información visual del texto de marca o descripciones en videos cortos.
  • La instrucción explícita para imaginar aumenta el recuerdo sobre la marca.
  • Los usuarios prefieren videos donde la comida se muestre de lado a lado de la pantalla.
  • Morder y sonreír no es la única manera de mostrar una experiencia de comida placentera.
  • Las audiencias más jóvenes respondieron mejor a las tomas de perspectiva en primera persona.

Estos hallazgos fueron posibles gracias a la libertad de no contar con una marca que condicionara los contenidos de los anuncios.

De modo que los negocios reales deberían aprovechar estas conclusiones.