Airbnb hace concurso para dormir en la Gran Muralla y China enloquece

Airbnb hace concurso para dormir en la Gran Muralla y China enloquece

Parece que los chinos no están conformes con las reglas del concurso.

Airbnb se mantiene en la polémica. Pero esta ocasión no es por los vericuetos de sus políticas de uso, ni las acusaciones de que la plataforma sirve para lavar dinero. Sino por un extraño concurso que han montado en torno a la Gran Muralla China.

Resulta que el pasado viernes 3 de agosto anunció el lanzamiento de un concurso internacional. Donde los usuarios de la plataforma podrían contender para ganar el gran premio: dormir una noche sobre la Muralla China.

Airbnb hace concurso para dormir en la Gran Muralla y China enloquece

La dinámica es simple. Los devotos de Airbnb en China, Estados Unidos, Gran Bretaña, India, Japón, Corea del Sur, Australia, Alemania, Italia, España y Francia; sólo tendrán que redactar un ensayo sobre por qué es importante derribar las barreras culturales entre los distintos pueblos y listo.

Los ganadores seleccionados pasarán sólo una noche entre el 4 y el 8 de septiembre de este año; en un espacio acondicionado a la mitad de la Muralla; y que será convertido en una habitación doble con iluminación natural, velas y Wi-Fi.

Hasta ahí todo parecía extravagante pero normal. Sin embargo, según reportan los colegas del South China Morning Post, a los ciudadanos de dicho país no les ha caído nada en gracia la iniciativa de Airbnb.

Varios usuarios han tomado por asalto Weibo y otras redes sociales populares allá para criticar el concurso:

"¿Ahora los monumentos antiguos se pueden rentar a huéspedes para lograr ganancias?"

"La Gran Muralla China es un patrimonio histórico protegido, ¿cómo pueden permitir que sea usada como una casa de huéspedes."

Son algunas de las quejas leídas allá. Los portavoces de Airbnb en China por su parte han defendido su postura. Se afirma que no alterarán la estructura natural de la Muralla y todo es parte de una estrategia para impulsar la cultura local.

Pero las voces que cuestionan esta lógica crecen en el país asiático. Aún así, todo apunta a que el concurso no se detendrá.