México: un templo escondido fue descubierto gracias al terremoto del 19 de septiembre

México: un templo escondido fue descubierto gracias al terremoto del 19 de septiembre

Luego del terremoto del 19 de septiembre, arqueólogos mexicanos lograron descubrir una recámara oculta debajo de la piramide de Teopanzolco en Morelos

Hace casi un año, el 19 de septiembre de 2017, un terremoto increíblemente fuerte causó caos y destrucción en la Ciudad de México y en comunidades de Puebla, Cuernavaca y Oaxaca. Lo que sucedió después de la catástrofe fue algo que nadie pudiera haber imaginado: todo México se unió a los esfuerzos por apoyar a todos aquellos que fueron afectados durante el desastre. Sin embargo, en Morelos sucedió algo un poco diferente.

Dentro de la ciudad de Morelos, muy cerca de su centro, se puede encontrar la pirámide de Teopanzolco, probablemente la estructura más famosa de todo ese centro histórico. De acuerdo a Isabel Campos, la directora del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia(INAH) de Morelos, la pirámide sufrió daños severos durante el terremoto de septiembre. El núcleo de la construcción se inundó y eso causó un hundimiento que inclinó la estructura.

Fue por esta razón que el centro INAH comenzó a hacer pozos de sondeo para evaluar los riesgos causados por el hundimiento. Y gracias a estos, se descubrieron tres estructuras que jamas habian sido descubiertos: Muros recubiertos de estuco, una banqueta y restos de una pilastra. Todos estos en conjunto se considera que alguna vez formaron parte un antiguo templo.

El descubrimiento llega como una sorpresa para los investigadores, pues estas estructuras forman parte de la primera etapa de construcción de Teopanzolco, estableciendo su construcción en un periodo de tiempo entre los años 1150 y 1200 d.C, lo cual les hace pensar que los mexicas fueron inspirados por las estructuras de Morelos para construir el Templo Mayor.

Una sala ritualista para el templo del dios de la lluvia

Las estructuras halladas tras el terremoto se encontraron debajo de dos templos: Uno de esos estaba dedicado a Tláloc, mientras que el otro se dedicó a Huitzilopochtli. Con un tamaño de seis metros de largo por cuatro metros de ancho, esta recámara se ubicaba casi perfectamente debajo del templo de Tláloc.

Dentro de esta recamara, se encontró que los pisos tenían una capa de carbón, así como restos de cerámica y de un incensario. Todo esto llevó a los investigadores a concluir que la recámara se llegó a utilizar para realizar actividades ritualísticas. También, según Bárbara Konieczna del Centro INAH Morelos, es posible que el templo de Huitzilopochtli también cuente con una construcción similar.