Las primeras imágenes que se tomaron de la Tierra hace 50 años eran más grandes y de mejor calidad de lo que imaginábamos

Las primeras imágenes que se tomaron de la Tierra hace 50 años eran más grandes y de mejor calidad de lo que imaginábamos

La NASA creó un proyecto para recuperar y digitalizar un montón de imágenes de increíble calidad que fueron tomadas en los años 60s.

Todos conocemos qué ocurrió el 20 de julio de 1969. La misión Apolo 11 en el que viajaban los astronautas Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins logró posarse por primera vez sobre la superficie lunar. Ese momento fue muy relevante para la carrera espacial en la que estaban Estados Unidos y la Unión Soviética. Sin embargo, este triunfo en medio de la Guerra Fría no habría sido posible sin haber hecho una extensa planeación. Por supuesto, una de las decisiones que había que tomar era escoger el punto de aterrizaje del Apolo 11, y esto solo era posible calcularlo a partir de imágenes tomadas previamente.

Es por eso que entre 1966 y 1967 fueron enviadas hasta la Luna las sondas Lunar Orbiter. Su misión era tomar las fotografías necesarias para que el viaje del ser humano al satélite natural saliera exitoso. Además, fueron los primeros aparatos en tomar imágenes de la tierra desde la Luna.

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No obstante, por increíble que parezca, las sondas tuvieron que hacer su labor con cámaras analógicas. En esa época la fotografía digital apenas estaba comenzando, así que tuvieron que arreglárselas con lo que había.

¿Pero… cómo hicieron para transmitir las imágenes si se supone que los Lunar Orbiter no iban a volver al planeta?

Ocultas ante el público

La respuesta es que los Lunar Orbiter revelaban las fotografías allí en la Luna. Obtenían negativos de 70mm y acto seguido las escaneaban en una muy alta resolución de 200 lineas por milímetro. Una vez digitalizadas, las imágenes eran enviadas a la Tierra en un formato de compresión sin pérdida. Estaciones en Madrid, Australia y California captaron las señales y las grabaron en rollos magnéticos.

Los archivos captados eran inmensos. Se cree que en un computador moderno, estas imágenes pesarían alrededor de 2 GB. Tomemos en cuenta que hoy en día imágenes digitales de buena resolución alcanzan apenas los 60MB. Se decidió imprimir las imágenes, y se obtenían grandes extensiones de 1,58m x 0,4m. Así, las situaban en el suelo para examinarlas satisfactoriamente.

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Pero no se conformaron con eso. Los científicos unieron todas las imágenes para formar grandes mosaicos de 12 x 13 metros. Una vez hecho, pudieron disfrutar de la gran calidad visual que se encontraba ante ellos. Incluso usaban lupas para ver cualquier detalle y planear todo con una gran precisión.

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Algo realmente curioso es que a partir de esto se gestó un engaño en el cual el mundo permaneció durante mucho tiempo. Cuando las imágenes fueron reveladas a la opinión pública, estas tenían un bajón muy drástico de calidad. Así que cuando el mundo las vio en 1971, vieron fotos en las que difícilmente se podía divisar algo.

La principal razón que tenía la NASA para hacer esto era que la Unión Soviética no obtuviera esas imágenes y les copiaran sus mejores puntos de alunizaje. Además, solo las mostraron en un entorno académico, por lo que se manejó cierto hermetismo en el asunto. El mundo creyó que con esas imágenes de baja calidad la NASA había trabajado para lograr la llegada del hombre a la Luna (en parte eso contribuyó a las teorías de que el hecho fue mentira). El secreto permaneció oculto hasta hace poco en el año 2007.

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El proceso de restauración

Más de 1.500 cintas magnéticas fueron almacenadas durante unos cuantos años. En 1984 quedaron a cargo del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) a cargo de Nancy Evans. Su intención durante mucho tiempo fue preservar las cintas para que fueran provecho de generaciones futuras.

Finalmente Evans encontró gente que le apoyara en este deseo. Llevaron las cintas al Centro de Investigación Ames de la NASA y se instalaron en un McDonalds que había cerrado hace no mucho. Se dispusieron entonces a realizar el Proyecto de recuperación de imagen de Lunar Orbiter (LOIRP).

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Renombrando el Mcdonalds como McMoon y con una bandera pirata que representaba "sus labores de hacking", se pusieron manos a la obra. Eso sí, primero se tuvieron que hacer con unidades Ampex FR-900 para leer las cintas, los cuales son dispositivos del tamaño de un refrigerador.

Desde el 2007 el LOIRP ha obtenido más de 2.000 imágenes de las misiones Lunar Orbiter guardadas en 1.500 cintas. Los archivos están disponibles para descargar desde su web oficial.

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