Científica chilena destruye hipótesis sobre los beneficios de comer placenta

Científica chilena destruye hipótesis sobre los beneficios de comer placenta

Cuidado con las modas. La ingesta de placenta podría ser perjudicial para tu salud.

Comer placenta se ha vuelto moda en muchos países, incluso en Latinoamérica. Mujeres, tras dar a luz, la solicitan para consumirla en diversas preparaciones. No obstante, una científica chilena acaba de disipar los mitos sobre su uso.

En Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo, el asunto se ha vuelto tendencia. Usualmente se solicita la placenta refrigerada y se come con el fin de obtener beneficios para la salud. De hecho, en Chile la norma Nº189 del Ministerio de Salud, autoriza su entrega.

Dentro de los supuestos beneficios está el aprovechar las hormonas y vitaminas que tiene, mitigación de la depresión postparto, un aumento de la energía y del estado de ánimo. Pero sobre todo esto no existen estudios serios.

Tal como menciona la Universidad de Chile, la doctora Cleofina Bosco, académica del Programa de Anatomía y Biología del Desarrollo del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina, publicó recientemente el artículo llamado "Placentophagy: a controversial trend" en International Journal of Research in Medical Sciences, y esto fue lo que mencionó sobre la extraña tendencia:

No existe ninguna demostración científica publicada que demuestre que comerse la placenta tenga algún beneficio para la madre o el niño. Muy por el contrario, se pueden producir infecciones y/o intoxicaciones por metales pesados.

La científica menciona que el consumo puede generar serias infecciones, puesto la placenta “es un buen filtro, que no deja pasar metales pesados como plomo y arsénico, los que se pueden acumular, produciendo posteriormente intoxicaciones en la mujer y/o el niño”. Además, se pueden generar tromboembolismos por la gran cantidad de hormonas. La doctora llamó a no seguir modas, agregando:

El único estudio en humanos, es que hicieron cápsulas de placenta (en buenas condiciones de higiene) para ver si el fierro que acumulaba pudiese haber ayudado a la madre a superar una anemia. Se hicieron dos grupos, uno al que le dieron estas cápsulas y otro que le dieron placebo, y no se encontraron diferencias significativas en cuanto a niveles de hemoglobina, hematocritos y fierro.