Investigación: Los pobres son más empáticos y los ricos más egoístas

Investigación: Los pobres son más empáticos y los ricos más egoístas

Un nuevo estudio evidenció los rasgos que predominan en distintos entornos sociales.

Una investigación publicada en la Revista Británica de Psicología Social evidenció varios rasgos psicológicos asociados a la clases sociales. La investigación expone, que las circunstancias materiales en las que las personas desarrollan y viven sus vidas, tienen una profunda influencia en las formas en que se construyen a sí mismas y en sus entornos sociales.

Hablar de clases sociales puede llevarnos a diferentes ámbitos. Usualmente, el concepto se aborda desde lo económico, aunque también existen elementos propios del poder político o el estatus de una persona. Un estudio protagonizado por Antony Manstead, de la Universidad de Cardiff, evidencia aspectos psicológicos tomando como base las clases sociales desde una dimensión económica.

El experto analizó datos de estudios públicos, estadísticas, encuestas, como Understanding Society para sacar interesantes conclusiones. Tomando en cuenta el entorno donde se había crecido, se evidenció que precisamente el estado socioeconómico era percibido por las personas ricas como algo importante. En tanto, quienes tenían menos ingresos lo veían como algo menos importante.

Según menciona Research Digest, además de marcadores obvios de clase como la ropa, nuestro comportamiento también sería revelador. Aunque algo generalizador, se evidenció que las personas de la clase trabajadora son más propensas a emplear contacto visual, risa y cabeza cuando interactúan con otros, en comparación con una proximidad no verbal más desacoplado de las clases medias / altas.

Mayor empatía

Para Manstead las personas trabajadoras que no poseen grandes ingresos son más propensas a considerar el mundo como una masa de fuerzas y riesgos que enfrentar. Esto se manifiesta con niveles de vigilancia más altos y un sistema de detección de amenazas aumentado. La carencia, por ejemplo, de una familia con padres ricos o recursos, explicaría la tendencia. En contraposición, los acaudalados están más motivados por las metas personales.

Otro punto importante de la investigación es que afirma que aquellos con una clase socioeconómica más alta son menos empáticos, tienen actitudes más favorables hacia la avaricia y es más probable que mientan en las negociaciones. “El mero hecho de pensar en ti mismo como superior en la escala de estatus conduce a un mayor egoísmo”, menciona.