En México volvió a aparecer una extraña rata que ya se había dado por extinta

En México volvió a aparecer una extraña rata que ya se había dado por extinta

Investigadores del Museo de Historia Natural de San Diego han encontrado ejemplares vivos de la Rata Canguro de San Quintín, que se creía extinta

La madre naturaleza ve lo mal que estamos en cuestión de protección de especies en peligro de extinción, y ha decidido darnos un poco de ayuda.  Investigadores del Museo de Historia Natural de San Diego han descubierto 4 diferentes miembros de la rata canguro de San Quintín (Dipodomys gravipes).

Esta especie se creía extinta desde 1994, cuando el gobierno mexicano, tras no haber obtenido reportes de observación de algún miembro de esta especie desde 1986, la enlistó en la NOM-059-SEMARNAT-2010, en la categoría “probablemente extinto”. Esto gracias a la pérdida de su hábitat natural por la expansión agrícola de la región.

La rata canguro de San Quintín

La rata canguro fue encontrada dentro de una reserva certificada por la CONANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas) bajo la categoría de “Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación”(ADVC). Estas reservas están protegidas por la asociación civil Terra Peninsular, que ahora trabaja con los investigadores del museo estadounidense para crear un plan de conservación para mamíferos pequeños del área, haciendo un enfoque especial en la repoblación de la rata canguro de San Quintín.

Inicialmente encontrada en la Reserva Natural Monte Ceniza, ya se ha descubierto que la especie sobrevive también en la Reserva Natural Valle Tranquilo, en el municipio de Ensenada. Estas reservas fueron creadas en 2010 y 2015, respectivamente, con ambas siendo certificadas dos años después de su creación.

Este pequeño roedor (el más grande dentro de México) es una especie que puede llegar a medir hasta 30 centímetros de largo desde la cabeza hasta la cola, y puede pesar un poco más de 100 gramos. Con un mechón de pelo oscuro en el extremo de la cola, y un par de largas patas posteriores que utilizan para impulsarse en saltos y rebotes (como un canguro, por eso el nombre), viven en tierras bajas áridas, pero el cambio climático y la pérdida de sus hábitats por la sobre-extensión de los campos y la industria agrícola los había llevado muy cerca de la extinción.