Los secadores de manos tienen un secreto asqueroso y la ciencia lo ha comprobado

Los secadores de manos tienen un secreto asqueroso y la ciencia lo ha comprobado

Mucho se piensa que los secadores de manos son amigables con el ambiente; pues al usarlos no gastas papel. ¿Eco friendly? No tanto.

No es necesario que te digamos lo importante que es lavarte las manos; especialmente después de ir al baño. Vamos, es algo que nos dicen desde niños. Y claro que ayuda; eso no está en duda: el problema es que si usas secadores de manos después; es posible que el lavado no haya servido para absolutamente nada.

Un estudio de la Universidad de Connecticut ha confirmado lo que ya se temía: el secador de manos te llena de bacterias.

Los secadores de manos tienen un secreto asqueroso y la ciencia lo ha comprobado

Ciencia y salud vs. los secadores de manos

Entonces, veamos. Según los investigadores; nuestros amados secadores de aire sólo son máquinas para reciclar bacterias. Las absorben a la par de esporas bacterianas y después las avientan a tus relucientes manos limpias. Al final, da igual entonces si te las lavas o no: terminan llenas de porquería.

¿Cómo lo descubrieron?

El equipo de investigación decidió usar placas de Petri. Las dejaron justo debajo del ventarrón que tira el secador durante 18 horas. Al final de este lapso, notaron que las placas habían desarrollado ya seis colonias bacterianas, aproximadamente. Seis en sólo 18 horas.

Esto podría suceder (aún no se confirma 100%); porque por los secadores pasa una enorme cantidad de aire que recogen del ambiente. Así, la absorción y posterior expulsión de aire crea una gran circulación dentro del baño; lo que ayuda a que las bacterias de las tazas terminen dentro del aparato.

¿Se soluciona con filtros? El equipo científico descubrió que sí; pero no al 100%. Sólo se reducirán hasta cuatro veces los niveles bacterianos. Y recuerda que por ahora, muy pocos o casi ningún secador está equipado con filtros; así que toca decidir entre contaminar al planeta por seguir usando papel para secarnos en baños públicos, o contaminarnos a nosotros mismos.

No suena a una decisión fácil de tomar.