Un ingeniero holandés construye un dispositivo de reconocimiento facial para su gato

Un ingeniero holandés construye un dispositivo de reconocimiento facial para su gato

Un ingeniero holandés desarrolló un dispositivo de reconocimiento facial para su gato para que no se quedara mucho tiempo esperando en la puerta.

Si te consideras un fiel amante de los gatos y piensas que nadie en el mundo los ama más que tú, esta noticia te podría sorprender. Arkaitz Garro, un ingeniero de software holandés, decidió hacerle la vida más fácil a su mascota construyéndole un dispositivo de reconocimiento facial. Desde luego, este equipo sirve para identificar a su gato, pero también tiene el objetivo de no dejarlo esperando mucho tiempo mientras le abre la puerta.

De esta manera, cuando el gato se acerca a la puerta, el dispositivo lo identifica y enseguida el envía un mensaje a su cuenta de Slack para que él sepa que debe dejar entrar a su fiel amigo a casa.

Todo lo que se puede hacer cuando las herramientas son gratuitas

Es así como, en lugar de instalar una puerta para gatos, este creativo ingeniero de software decidió crear una solución mucho más sofisticada, para lo que utilizó un Raspberry Pi Zero, una cámara compatible y combinó un sistema operativo para la computadora (que actúa como sistema de videovigilancia con detección de movimiento), y un servicio de Amazon llamado AWS Rekognition, que es gratuito para reconocer 5000 imágenes al mes.

"Queríamos que nos avisaran cuando él estaba cerca para poder abrirle la puerta trasera, ya que no tenemos puerta de gato (…) Cuando el dispositivo detecta movimiento, envía la imagen a un software de reconocimiento que verifica la identidad del gato en función de las imágenes previas cargadas, indicó Garro a Business Insider.

En síntesis, vemos cómo Arkaitz Garro se valió de sus conocimientos y de tecnologías como la inteligencia artificial, reconocimiento facial, sensores de detección de movimiento,  y una app de mensajería (ya existente) para crear una herramienta a su medida.

"La clave está en disponer de una serie de imágenes base donde esté el gato, extraer las características de esas imágenes, y comparar las futuras imágenes con los datos anteriores. No he tenido falsos positivos", comentó el ingeniero.