Apareció un mensaje en una botella arrojada al mar en 1886

Apareció un mensaje en una botella arrojada al mar en 1886

Más vale tarde que nunca: la botella con el mensaje más antiguo en su interior ha sido descubierta por una familia en Australia

¿Alguna vez te ha pasado que envías un mensaje de WhatsApp y tarda en llegar; ya sea porque se cayó el servicio de nuevo o porque tu conexión o la de tu contacto es pésima? No hay nada más desesperante que querer decir algo y no poder hacerlo en el momento. Ahora imagina el caso de un mensaje lanzado al mar que tardó más de cien años en ser leído.

El Western Australian Museum dio a conocer el hallazgo. Y en efecto, se trata del mensaje dentro de una botella más antiguo que se haya encontrado; aunque eso no quiere decir que no haya aún más viejos que sigan flotando en la inmensidad del océano.

La botella fue encontrada enterrada en la arena por una familia en la isla Wedge. Así fue el momento, según Tonya Illman, parte de la familia que la encontró:

La nota estaba húmeda, enrollada con fuerza y ​​envuelta en una cuerda. La llevamos a casa y la secamos, y cuando la abrimos vimos que era una forma impresa, escrita en alemán, con una muy débil caligrafía.

El mensaje dentro de la botella: un experimento

Bueno, lo que sigue es un poco decepcionante luego de la emoción inicial. Resulta que la botella fue lanzada al mar junto con otras miles como parte de un experimento alemán. Dicho experimento inició en 1886 y habría tenido 69 años de duración (o eso pensaban); y la idea era conocer las corrientes oceánicas globales y encontrar nuevas y más eficientes rutas de navegación. Lo anterior fue confirmado por la Agencia Federal Marítima e Hidrográfica de Alemania y el Servicio Meteorológico Nacional de la República Federal de Alemania.

Esto decía el mensaje, en alemán:

Esta botella fue arrojada por la borda el 12 de junio de 1886 a la latitud 32° 49’Sur y la longitud 105° 25′ desde Greenwich East.

De: Bark Ship Paula, Puerto: Elsfleth, Capitán: D [ilegible], en su viaje de Cardiff a Macassar.

Quien encuentre la botella debe enviar el escrito al Observatorio Naval alemán en Hamburgo o al consulado más cercano para después regresarla a la misma agencia después de completar la información en la parte posterior

La verdadera procedencia del mensaje es interesante; aunque seguramente un poco decepcionante. Aún no se tiene la certeza de si esta era la última botella del experimento que quedara flotando en el océano; por lo que no se descarta que algún día se encuentre otra de las miles arrojadas al mar en 1886.