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Shadow of the Colossus para PS4 es un remake perfecto [FW Labs]

El mismo juego de PS2 de hace más de una década, ahora con una presentación acorde a 2018 y con la exacta esencia del original.

En octubre de 2005, hace más de 12 años, se estrenó en PlayStation 2 un juego llamado Shadow of the Colossus.

Desde las primeras cinemáticas quedó claro que se trataba de un juego especial: era un mundo abierto, pero estaba casi por completo vacío. No habían enemigos normales, sino solamente jefes finales gigantes. Y la misión única de todo el juego era derrotarlos, uno tras otro, hasta completar el objetivo de revivir a una chica moribunda (o algo así).

Shadow of the Colossus se convirtió en un juego de culto. Por ser un juego de autor bien único, un poco alejado de los convencionalismos de la época. Por su ambientación soberbia, al igual que su trabajo artístico.

Pero Shadow of the Colossus tenía un pequeño problemita: técnicamente era demasiado grande para la consola que lo alojaba, la PlayStation 2. En ese tiempo uno se preocupaba menos de cosas como framerate y resolución, pero aún así era evidente que el juego corría a tirones y en los momentos peak de las luchas contra los colosos era una mezcla entre videojuego y presentación de diapositivas.

Pese a ello, la gente lo disfrutó y lo recuerda como la obra de arte que es, aún cuando la versión remasterizada que se lanzó en PS3 permitió apreciar de mejor forma el trabajo original. Pero una remasterización, para un juego así de especial, tal vez nunca sería suficiente. Entonces, en 2018, Sony le encarga a un estudio llamado BluePoint Games -quienes remasterizaron el juego para PS3- hacer un remake del original. Respetando la esencia, pero modificando todo lo visual.

Y los resultados son soberbios.

Dibujado de nuevo y desde cero

Lo más evidente e impactante de este Shadow of the Colossus, al arrancar el juego, es lo nítido que se ve todo. Yo no jugué la versión de PS3 y solo tenía en mi memoria esos pixeles gigantes de la PS2, por lo tanto el cambio en esta versión es rotundo. Sin embargo, y a medida que se avanza derrotando colosos y recorriendo el mundo, lo más impresionante no es lo bien que se ve todo sino la forma en que BluePoint Games logra recapturar el espíritu original del juego.

Y esa tarea no debe haber sido nada de fácil, considerando lo poco genérico que es Shadow of the Colossus en sí. El juego de PS2 hizo una excelente tarea presentando un mundo creíble, que pese a todas sus carencias técnicas hacía que uno se absorbiera en la genial aventura. Lo vacío de los entornos contrastaba muy bien con la majestuosidad de los colosos gigantescos a los que apenas se le veían los pies.

Todo lo intangible de esa experiencia se repite de forma exacta acá. Solo que ahora con mejores gráficos.

Cambiando (un poco) los controles

Los que jugaron el original -no importa si hace una década o ayer- encontrarán que quizás esta versión es un poco más fácil. Y lo es, pero no porque le hayan bajado la dificultad, sino porque ahora hay menos input lag (el tiempo que pasa entre que uno presiona un botón y se ejecuta la acción en pantalla) y por lo tanto, el personaje responde de manera más “instantánea”. Esto es vital especialmente en las batallas contra los colosos, donde muchas veces una milésima de segundo hace la diferencia entre dar un golpe final o caerse del pajarraco y tener que subirse otra vez, con todo lo que eso significa.

El control era probablemente uno de los puntos más críticos del juego original. Y no porque haya sido difícil -no lo es en absoluto-, sino porque cuando se lanzó los juegos con secciones de plataformas aún no eran algo tan automatizado como los más recientes Uncharted o Assassin’s Creed, por nombrar un par. En cambio, en Shadow of the Colossus hay que moverse entre plataformas todo el tiempo, ya sea para acceder a lugares o bien para subirse a los enemigos, en una escalada en la que se lucha contra el coloso y también contra la barra de energía.

Y todos esos movimientos y saltos requieren de cierto timing.

Entonces, con un control más responsivo, esos movimientos a la larga hacen que el protagonista se controle mejor y, por añadidura, que el juego parezca más fácil. Lo que es cierto es que este remake se juega infinitamente mejor que el original en todos los sentidos y para eso igual ayuda un nuevo esquema de control llamado “Moderno”, que pone algunas acciones en botones que hoy parecen más naturales como por ejemplo, agarrarse de salientes o de la piel de un coloso con el gatillo derecho.

Sin embargo, y al igual que con lo artístico, es de resaltar que lo medular del control del personaje y el feeling de moverlo de lado a lado respete absolutamente el espíritu original. El héroe (¿lo es realmente?) todavía corre como un personaje de la era PS2 y tiene una cierta inercia en los movimientos, amén de unas animaciones más “caricaturescas” propias de esos años.

¿Mayor fluidez o mayor resolución?

Shadow of the Colossus en la PlayStation 4 Pro trae un modo de visualización llamado “Rendimiento” que permite correr el juego a 60 cuadros por segundo; en este modo, la fluidez es constante ya que no hay caídas ni tirones, ni siquiera en los momentos de más acción. Pero si hay alguien a quien eso no le importe y prefiera una mayor calidad visual, podrá jugar en el modo “Cinemático” que corre a 1440p de resolución y 30 cuadros por segundo todo el tiempo, sin bajones de framerate ni nada.

En cualquiera de los dos modos, este Shadow of the Colossus se juega perfecto aunque yo en lo personal prefiero una mayor fluidez en la tasa de cuadros por segundo antes que nada.

Existen además un par de opciones visuales interesantes como el modo foto, para sacar las mejores capturas de un coloso muriendo (?) y aplicando filtros de color, desenfoque, viñetas y lo típico para adornar las fotitos. Y también la chance de agregar filtros de color en tiempo real al juego, aunque esto puede impactar el framerate en general. De todas formas, y como siempre pasa, que se tomen la molestia de agregar esos extras es de agradecer.

Conclusión: Un remake colosal

Tal vez lo más difícil de hacer un remake sea siempre tratar de balancear el respeto a la obra original, a la vez que mejorarla sin desarmar la base o crear un producto demasiado diferente. BluePoint Games lo hizo y es justo decir que probablemente corrían con algo de ventaja al haber creado la remasterización de PS3, pero que más da: la tarea que tenían por delante con esta versión era compleja y la cumplieron con todos los honores.

Shadow of the Colossus es un juego especial y al mismo tiempo, no es para todo tipo de público. No tiene la acción “tradicional” de los jefes de otros juegos, porque antes de matar a nadie hay que resolver el puzzle de “cómo subirse y dónde está su punto débil”. El control es mejor en esta versión, pero tampoco es cosa de tirar y abrazarse; exige ser medianamente decente entendiendo mecánicas que en juegos modernos son más automáticas. Y no hay multijugador, ni matchmaking, ni la jugada de la partida: es una aventura en solitario como las de antes.

Detalles a un lado, esta es la mejor versión de la verdadera gran obra maestra de Fumito Ueda, un tipo que solo ha hecho tres juegos pero todos muy únicos (yo no soy muy fan de The Last Guardian, pero una cosa no quita la otra). Y pienso que el Shadow of the Colossus original, en la PlayStation 2, nunca pudo brillar como debía por ser demasiado ambicioso en su aspecto técnico. Entonces, este remake le hace absoluta justicia a la obra original porque se ve y se juega mucho, mucho mejor.

Le doy 16/16 colosos.

Shadow of the Colossus se pondrá disponible el 6 de febrero en PS4 y su precio será de USD $49.99. Reseña realizada con una copia facilitada por PlayStation.