Nicanor Parra: Adiós genio, antipoeta, físico, matemático, ser humano Nicanor Parra: Adiós genio, antipoeta, físico, matemático, ser humano

Se fue uno de los más grandes autores de la poesía mundial. Físico, matemático, catedrático y un irónico genial dijo “voy y vuelvo” a los 103 años.

Nicanor Parra: Adiós genio, antipoeta, físico, matemático, ser humano

Se fue uno de los más grandes autores de la poesía mundial. Físico, matemático, catedrático y un irónico genial dijo “voy y vuelvo” a los 103 años.

Nicanor Segundo Parra Sandoval, uno de los más grandes e influyentes poetas (anti) de la literatura universal e hispanoaméricana, falleció este martes 23 de enero de 2018 a los 103 años de edad. El nacido en San Fabián de Alico en la Provincia de Ñuble en Chile, hermano mayor de Violeta, de Roberto, de Lalo, de Caupolicán, de Elba, de Tony Canarito e hijo de Nicanor y Rosa Clarisa Sandoval, nos dejó imaginariamente como uno de sus textos más célebres.

En 1933 Nicanor Parra entró a estudiar al Instituto Pedagógico de Chile, donde cursó Matemáticas y Física. Gracias a una beca otorgada por el Institute of International Education, en 1943 viajó a Estados Unidos para estudiar un posgrado en mecánica avanzada en la Universidad Brown.

Volvió Nicanor a  Estados Unidos entre 1945 y 1946, como físico especialista en indeterminación y relatividad, y fue profesor titular de Mecánica Racional en la Universidad de Chile. En 1948, fue nombrado director interino de la Escuela de Ingeniería de dicha casa de estudios, cargo que ocuparía durante veinte años.

En 1949, gracias a una beca del Consejo Británico, se fue a estudiar cosmología por dos años a Oxford, Inglaterra, con el connotado científico Edward Arthur Milne.

Premio Nacional de Literatura en 1969 y Premio Cervántes en 2011, nunca recibió un Nobel por su anti-obra y sus famosos artefactos.

NICANOR PARRA, YO SOY EL INDIVIDUO

No es menester de este redactor contar más de la historia de Nicanor Parra, más bien la admiración profunda por su obra simplemente me hace escribir estas líneas y preparar una antología tan breve como significativa de lo que fueron sus palabras.

Porque Nicanor, tus 103 años en este anti-mundo no pasaron desapercibidos, más bien transformaste la ironía y el lenguaje popular en arte.

Fueron tus artefactos ingeniosa muestra de tu vida en la tierra, esa mirada risueña y malhumorada a la vez, esa contradicción permanente.

NICANOR PARRA Y SU ANTIPOESÍA

Nicanor Parra le habló al espacio y a Yuri Gagarin con este poema, y por acá iniciamos un gran viaje:

Las estrellas se juntan alrededor de la tierra
Como ranas en torno de una charca
A discutir el vuelo de Gagarin.

Ahora sí que la sacamos bien:
¡Un comunista ruso
Dando de volteretas en el cielo!
Las estrellas están muertas de rabia
Entretanto Yuri Gagarin
Amo y señor del sistema solar
Se entretiene tirándoles la cola.

Pero hay otras frases que simplemente dejan a Nicanor Parra en el olimpo de la palabra. Acá fragmentos escogidos.

 

SOLILOQUIO DEL INDIVIDUO

Yo soy el Individuo.
Formas veía en la obscuridad,
Nubes tal vez,
Tal vez veía nubes, veía relámpagos,
A todo esto habían pasado ya varios días,
Yo me sentía morir;
Inventé unas máquinas,
Construí relojes,
Armas, vehículos,
Yo soy el Individuo.
Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,
Apenas tenía tiempo para sembrar,
Yo soy el Individuo.
Años más tarde concebí unas cosas,
Unas formas,
Crucé las fronteras
y permanecí fijo en una especie de nicho,
En una barca que navegó cuarenta días,
Cuarenta noches,
Yo soy el Individuo.
Luego vinieron unas sequías,
Vinieron unas guerras,
Tipos de color entraron al valle,
Pero yo debía seguir adelante,
Debía producir.
Produje ciencia, verdades inmutables,
Produje tanagras,
Di a luz libros de miles de páginas,
Se me hinchó la cara,
Construí un fonógrafo,
La máquina de coser,
Empezaron a aparecer los primeros automóviles,
Yo soy el Individuo.
Alguien segregaba planetas,
¡Árboles segregaba!
Pero yo segregaba herramientas,
Muebles, útiles de escritorio,
Yo soy el Individuo.
Se construyeron también ciudades,
Rutas
Instituciones religiosas pasaron de moda,
Buscaban dicha, buscaban felicidad”

SINFONIA DE CUNA

Muerto de la risa
Dije good bye sir,
Siga su camino,
Que le vaya bien,
Que la pise el auto,
Que la mate el tren.

Ya se acabó el cuento,
Uno, dos y tres.

 ES OLVIDO

Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.

EL HOMBRE IMAGINARIO

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario

Y para terminar, ese epitafio propio que tanto representa el mundo de la dualidad humana, ese camino científico, esotérico, racional, espiritual, de risa, de vino tinto, de Las Cruces y La Reina, de la Violeta y de su longevidad eterna de agradecimiento en los corazones de los millones de embutidos de ángeles y bestias que somos sus seguidores.

EPITAFIO

De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa
Hijo mayor de un profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca del ídolo azteca
-Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida-
Ni muy listo detonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!