Así falsean su imagen por redes sociales las celebridades y políticos

Así falsean su imagen por redes sociales las celebridades y políticos

Personalidades compran seguidores, retweets y popularidad sin escrúpulos. Acusan a empresa de robo de identidad.

La popularidad y aprobación en redes sociales no necesariamente es un reflejo verídico. Sin embargo, es un indicador al que se recurre cada vez más para legitimarse, pasando desde el espectáculo hasta lo político. Los seguidores, retweets, y en general casi el completo de la perfilación por estas plataformas es altamente falseable mediante bots.

Un reportaje emitido por The New York Times, llamado “La fábrica de seguidores”, retrató una realidad conocida, pero no menos alarmante, sobre todo considerando el grueso de personas que recurren a técnicas para aumentar su popularidad de forma artificial. Celebridades, atletas, comentaristas y políticos han recurrido a estos mecanismos para crear una imagen irreal.

El estatus virtual “es un factor de influencia en el mundo real”. Con esa consigna se han creado servicios para aumentar los seguidores y aceptación en redes sociales. Se trata de un negocio que dejó de ser secreto a voces y que hoy se utiliza a destajo, incluso con técnicas altamente cuestionables éticamente.

Miles de reconocidos famosos han contratado servicios con empresas que utilizan bots para ficcionar su imagen por redes sociales. El reportaje acusa derechamente un “robo de identidad” de millones de personas, incluidos menores de edad, para alimentar la veracidad de las cuentas que siguen a personsajes públicos como John Leguizamo, Michael Dell, Kathy Ireland, Ray Lewis, Akbar Gbajabiamila, Martha Lane Fox, Ryan Hurst, Sonja Morgan, entre una larga lista.

Una de las empresas que presta este servicio es Devumi. Aunque el fundador de Demuvi, German Calas (de 27 años), negó que su compañía vendiera seguidores falsos, la investigación del New York Times, revisó registros comerciales y judiciales que evidencian  prácticas. La compañía “tiene más de 200.000 clientes, incluyendo estrellas de reality shows, atletas profesionales, comediantes, oradores de TED, pastores y modelos”. Así lo mencionaron:

En la mayoría de los casos, según muestran los registros, esos clientes compraron sus propios seguidores. En otros, sus empleados, agentes, compañías de relaciones públicas, familiares o amigos hicieron la compra. Por solo unos centavos de dólar por cada uno, a veces incluso por menos, Devumi ofrece seguidores de Twitter, visitas en YouTube, reproducciones en SoundCloud y recomendaciones en LinkedIn.

El tema no es menor, puesto que la empresa ha sido acusada de robar la identidad para aumentar la veracidad de las cuentas falsas, utilizando los nombres, fotos de perfil, lugares de origen y otros detalles personales de usuarios reales de Twitter. Rychly, de 19 años, es una de las afectadas por este robo. En entrevista con el medio norteamericano, dijo: “No quiero que mi foto esté relacionada a esa cuenta, ni mi nombre. No puedo creer que alguien pague por eso. Es simplemente horrible”

Imagen fabricada

La investigación plantea que existen tres tipos de bots: un tipo programado para publicar mensajes cada cierto tiempo; bots de monitoreo, que revisan otras cuentas de Twitter o sitios web y twittean cuando hay algún cambio; y los bots denominados de “amplificación”, que son los que utiliza Devumi. “Siguen y dan retweet y me gusta a lo publicado por clientes que hayan comprado el servicio. A nivel individual es difícil detectar a un bot, pero surgen patrones claros cuando se examinan como grupo”, explican.

Las estadísticas entregadas mencionan que sólo en Twitter 48 millones de usuarios son falsos. En Facebook, en tanto, son alrededor de 60 millones. En el caso de Devumi, se estarían utilizando al menos 3,5 millones de cuentas automatizadas para fabricar una imagen de popularidad falsa. El tema se pone aún más siniestro cuando se vincula con la política. Así lo consigna el medio:

En momentos en que Facebook, Twitter y Google se enfrentan a una epidemia de manipulación política y noticias falsas, los seguidores falsos de Devumi fungen como la infantería de las batallas políticas en línea. Los clientes de esa empresa incluyen tanto a partidarios acérrimos de Donald Trump como a comentaristas liberales y conservadores de la televisión estadounidense. Los productos de Devumi también atienden las necesidades de políticos y gobiernos del resto del mundo.

Y así es como llegamos a Chile. A estas alturas no resulta un misterio lo realizado en campañas como las de Sebastián Piñera, donde se acusó públicamente de inflar las redes sociales mediante bots  para tener más seguidores en plataformas como Twitter. Según el sitio Twitter Audit Report, en plena contingencia electoral, Piñera tenía hasta un 49% de cuentas falsas siguiéndolo, casi un millón de perfiles. Aunque no hay claridad sobre las formas que utilizó, la discusión sobre la legitimidad de estas prácticas sigue siendo objeto de debate.