Viviendo con el iPhone X, el más caro de la historia [W Labs]

Viviendo con el iPhone X, el más caro de la historia [W Labs]

La primera piedra del futuro según Apple.

Gran parte de la historia de Wayerless parte con el iPhone, su modelo original. En ese entonces quienes estaban al mando fueron de los primeros en el país (e incluso en toda la región) en contar con uno.

Ahora tenemos en nuestras manos el que conmemora que ha pasado una década desde ese anuncio que cambió todo el mundo móvil. Después de un tiempo prudente, nos sentimos en condiciones de entregarles nuestras impresiones personales. Antes, vamos con las especificaciones:

  • Pantalla Super AMOLED de 5.8 pulgadas a 1125×2436 pixeles
  • Procesador Apple A11 Bionic
  • 3 GB de RAM
  • 64 GB o 256 GB de almacenamiento
  • Sistema operativo iOS 11
  • Dos cámaras de 12 megapixeles, una gran angular a f/1.8 y un teleobjetivo a f/2.4, ambas con estabilización óptica de imagen
  • Cámara frontal de 7 megapixeles a f/2.2
  • Batería de 2716 mAh
  • Resistencia al agua y al polvo con certificación IP67
  • Carga inalámbrica bajo el estándar Qi

Se ha roto el molde y ya era hora

A nivel personal ya estaba muy aburrido del mismo diseño una y otra vez. Sí, es en extremo funcional, muy clásico y a muchos les gusta, pero cuando tienes como pasión y oficio cubrir terminales móviles, te encuentras día a día con maravillas de todo tipo. Ver lo mismo desde el 2014 cansa.

Ahora tenemos rieles de acero inoxidable, espalda de vidrio y un frontal con casi pura pantalla. Sí, está esa solapa superior (notch, como se le conoce) que pensé que me volvería loco, pero no, a las tres horas me olvidé de su existencia ¿Molesta? Sí, un poco cuando quieres ver videos en horizontal ocupando toda la pantalla. Aún así puedes ver con barras negras a los lados y te olvidas de que está ahí. No es tan dramático.

La pantalla es fantástica y sin duda es la mejor que ha existido en un iPhone. Aquí Apple debuta con AMOLED y lo hace de la manera correcta. El True Tone que tanto alabé del iPhone 8 aquí funciona aún mejor, esa bella funcionalidad que ajusta la temperatura de color de acuerdo a la luz que te rodea.

Aunque me gustan los colores un poco más saturados y no le vendría mal algo más de brillo, siento que solo la pantalla del S8 y el Note 8 de Samsung están por encima, a gusto personal claro está. Cumple con creces todas las expectativas y sería difícil encontrarle algún defecto en el mundo real.

Es un equipo pesado, de buena sensación en la mano, que se siente muy bien construido y firme. Menos mal es así, porque por su precio no esperaría menos. Aún así, dado lo anterior recomendamos fervientemente usarlo con una carcasa, es un sandwich de vidrio y sabemos que las caídas llegan cuando menos te lo esperas.

El primer paso siempre es el más complejo

Dado su diseño, se fue el botón home y todo funciona en base a gestos, con una barra inferior que se debe deslizar para cerrar una aplicación o mantener por un segundo al medio para lanzar la multitarea. Esto es un poco chocante al principio, pero me demoré en acostumbrarme lo mismo que me demoré en olvidar la uniceja de la pantalla. Lo malo es que debo usar otros teléfonos y me he encontrado tratando de hacer los gestos del iPhone X en ellos.

Por la misma eliminación del botón home es que el lector de huellas dactilares también se fue, dando paso a Face ID que sí, funciona de manera muy confiable, hasta con menos problemas que con Touch ID en mi caso, lo malo es que claro, al ser un producto de primera generación, es algo lento.

A veces extraño poner el dedo, levantar el teléfono y que ya esté listo cuando lo esté mirando. Esto toma un segundo extra y se nota, quizás a futuro logren una manera de que funciona de manera tan rápida como lo hacía el lector de huellas. De todas formas está bien, lo entiendo, cambios tan radicales de uso asustan, pero aquí al menos está bien implementado. El primer paso siempre es el más complejo y quizás ahora otras marcas se sumen a remover (tal como con el puerto de audífonos) el lector de huellas, para bien o para mal.

Al igual que en el iPhone 8, el chip A11 Bionic es bestial y no hay forma de que un mortal como yo logre colgarlo o sobrecargarlo. iOS está muy bien optimizado, y a pesar de que la versión 11 ha sido compleja porque han existido varios bugs, su velocidad, estabilidad y facilidad de uso son innegables. Se compromete el tema de la personalización, sí, pero a muchos simplemente les gusta o ya están acostumbrados.

La duración de la batería durante los primeros cuatro días de uso fue horrible, con cerca de cuatro horas de pantalla encendida. Quizás que haya estado jugando tanto con los Animoji (sí, lo reconozco, me gustaron aunque la novedad se disuelve rápido), usando aplicaciones de realidad aumentada o simplemente haciendo demostraciones del teléfono a mis conocidos me puede haber pasado la cuenta. Volviendo a una rutina normal obtengo un poco más de siete horas de pantalla encendida, muy parecido a lo que obtenía con los teléfonos Plus de Apple. Muy bien. Además la carga inalámbrica es un añadido que, aunque llega tarde, siempre es bienvenido por su comodidad de uso.

Dúo fantástico

iPhone X

La doble cámara del iPhone X es excepcional. Apple al fin se decidió por tomar un camino "más saturado" y tratar las fotos con colores más vívidos, aunque ojo, no dista mucho de los resultados del iPhone 8 Plus.

La gran diferencia es que aquí el segundo lente teleobjetivo deja entrar más luz y además tiene estabilización óptica de imagen, por lo que los retratos salen mucho mejor y más rápidos. Además de obtener mejores resultados en escenarios de poca luz. Aún así la diferencia con el 8 Plus no alcanza a ser mucha.

Gracias a los sensores de profundidad usados para Face ID, el modo retrato también está disponible en la cámara frontal, pero no, le falta mucho aún para estar listo. Los resultados, a menos que estés en situaciones óptimas son más o menos malos, con cortes muy agresivos o con difuminaciones en lugares incorrectos. Aquí falta trabajo.

La grabación de video es espectacular y que el segundo lente también tenga estabilización óptica hace un gran favor a que el material quede mejor. El tratamiento del sonido también es bueno y muy claro. No es tan espectacular como con el Pixel 2, pero cumple de manera sobresaliente.

¿Vale su precio?

Hay algo que hay que entender de entrada con este equipo: es una versión especial, una propuesta extra, algo para fanáticos. El normal que continúa la línea es el 8 y 8 Plus.

A un precio sugerido de CLP $949.990 para la versión de 64 GB y de CLP $1.099.000 para la de 256 GB, recomendamos fervientemente adquirirlo a través de alguna operadora con un plan y cómodas cuotas o en el extranjero, donde cuesta un poco más de mil dólares.

Es un equipo solo para fanáticos de Apple, que ojo, no son pocos y por eso le ha ido tan bien a pesar de ser una propuesta tan arriesgada.

¿Vale su precio? Solo si eres un real fanático de Apple, donde no te va a decepcionar de ninguna manera el equipo, porque sí, es el mejor iPhone que han hecho. Ahora, si vienes de Android y no estás acostumbrado al ecosistema que ofrece la manzanita, no, es mejor probar uno más barato y con casi las mismas funcionalidades, como el 8 y 8 Plus.

Por cierto, oficialmente se le dice "iPhone diez" en español, pero no hay caso, persona que lo ve clama a los cuatro vientos "iPhone equis". Quizás deberían reconsiderar llamarle como la gente ya lo conoce.