Nokia 3310 [W Labs]

Nokia 3310 [W Labs]

Un ladrillo de otra época.

Nunca tuve un Nokia 3310 propio en la época en que esos teléfonos eran lo normal, pero sí usé muchos teléfonos que se basaban en el mismo principio de “interactuar con teclas y no con una pantalla”, por lo tanto se lo que fue vivir en un mundo sin teléfonos inteligentes. A comienzos del milenio, los teléfonos para gente normal tenían pantallas de pocos pixeles y teclado numérico con el entonces-maravilloso-hoy-terrible sistema T9 para mandar mensajes de texto.

Ah, que tiempos aquellos donde todo era más sencillo y donde superar el record en el Snake era un desafío constante.

Pero el mundo avanzó y los teléfonos mutaron en otro tipo de bestias. Entonces, Nokia trae de vuelta el 3310 no sin ningún ruido, porque mal que mal se trató de un modelo icónico para la industria pre-Android. La cuestión es que un teléfono, hoy, no es nada si no logra moverse de forma aceptable en el entorno de la internet moderna y por lo tanto, usar el 3310 es un baño de nostalgia que nos recuerda no solo cuanto han cambiado los teléfonos, sino también cuanto hemos cambiado nosotros usando un teléfono.

Especificaciones (¿son necesarias? no sé pero aquí van):

  • Procesador: nadie sabe
  • Pantalla TFT de 2.4 pulgadas a 240 x 320 pixeles, ratio 4:3, no táctil
  • Sistema operativo Nokia S30+
  • Memoria interna de 16 MB, expandible a 32 GB vía microsd
  • Cámara trasera de 2 megapixeles con flash LED
  • Batería de 1200 mAh
  • Conectividad: Bluetooth 2.1, microUSB 2.0
  • Radio FM

El Nokia 3310 es un “teléfono tonto” que replica exactamente las mismas funciones básicas del original. Para marcar un número hay que usar teclas físicas. Para moverse por los menús hay que usar teclas físicas. La pantalla es muy limitada en pixeles y todo se muy cuadrado y en baja resolución. Al presionar las teclas, estas se sienten tal como se sentían en 2001. Desbloquear el teléfono es una combinación de dos botones y agregar un contacto o escribir una palabra es un ejercicio de memoria muscular al que aún después de varias semanas me costó acostumbrarme.

Con el nuevo 3310 se pueden hacer llamadas y estas se escuchan de forma aceptable. Hoy en día casi no hacemos llamadas en nuestro smartphone, mientras que para el 3310 es la función principal y vital.

En esta versión del 3310 hay conectividad a 3G y gracias a eso se puede acceder a una pequeña tienda de aplicaciones desde la cual descargar versiones “especiales” de Twitter y Facebook, por ejemplo. Sin embargo, todo parece indicar que esas aplicaciones en realidad son la versión web de ambos sitios, que se despliegan con la lentitud propia del hardware sobre el que corren. Y las páginas web en general corren la misma suerte, viéndose siempre horrendas.

Lo que sí se modernizó en este teléfono es el juego de Snake, en una versión claramente más moderna de Gameloft, llena de colores y sonidos dignos del 2005.

El teléfono además incluye una cámara muy limitada pero que saca fotos mejores de lo que yo esperaba. Por supuesto, las fotos son en general de baja calidad pero aún así con la iluminación apropiada se ven menos horribles que cualquiera de un teléfono de comienzo de milenio. A las pruebas me remito su señoría:

Lo mejor del 3310, respecto a un teléfono moderno, es que la batería puede durar unos cuantos días antes de agotarse. Si olvidamos el contexto: sí, dura mucho más que cualquier teléfono actual. Pero poniendo todo en contexto, este teléfono no tiene Wi-Fi ni tampoco 4G ni ninguna capacidad de proceso importante.

Nokia, con este teléfono, simplemente apeló a la nostalgia del modelo original y lo vende como un juguete costoso. El teléfono cuesta CLP $49.990 y a ese precio igual es un poco caro, más todavía considerando lo que permite hacer el equipo que es prácticamente nada más que llamadas.

Por un precio muy cercano, por ejemplo, uno podría comprar un Moto C, el equipo más básico de Motorola que corre con Android puro y que realiza, de forma muy rústica, todas las operaciones de un smartphone común y corriente.

No es justo, obviamente, comparar el Nokia 3310 con teléfonos que le llevan por lo menos 15 años de ventaja. Porque el 3310 es simplemente, un teléfono que cumple con lo que se le demandaba a estos aparatos en su momento. Con el Nokia 3310 se puede escuchar música, se puede sintonizar radio y sacar fotos, pero hoy por hoy usamos los teléfonos para navegar e interactuar con aplicaciones diversas basadas en internet.

Me gusta que el Nokia 3310 esté bien construido y sea en general muy fiel al original en cuanto a su diseño estético. Respecto a su funcionamiento, no es que el teléfono no me guste; simplemente, y a menos que hayan vivido congelados durante 15 años, a día de hoy no es mucha la utilidad que ofrece a una persona promedio.