Fitbit Charge 2, una banda de ejercicios sencilla pero cumplidora [FW Labs]

Fitbit Charge 2, una banda de ejercicios sencilla pero cumplidora [FW Labs]

No hace demasiadas cosas, pero las pocas que hace las hace bien.

Soy una de esas (¿raras?) personas que dejó de usar relojes de pulsera hace años atrás. Entonces, las primeras horas con el Fitbit en la muñeca fueron algo extrañas: me costó acostumbrarme al hecho de tener algo en la mano a lo que tuviera que dar atención cada cierto rato, sea cual sea la circunstancia. Además, Fitbit Charge 2 no es exactamente un reloj sino una banda, por lo cual luce un poco “diferente” a lo normal.

Dicho lo anterior, me parece un excelente aparato para llevar registro de un buen puñado de actividades físicas que, en mi opinión, podría tener un diseño un poquito más atractivo.

Primero, lo importante: el Fitbit Charge 2 funciona en general bien. El registro de pasos parece preciso, a diferencia de otro modelo que no voy a mencionar aquí (pista: Huawei) y lo mismo con la medición del ritmo cardiaco. La interfaz es bastante sencilla e incluso demasiado por momentos, pero funciona bien en lo más básico, que es mostrar claramente la información necesaria. Como es lógico, un aparato como este no funciona solo sino que de la mano con una aplicación para el teléfono que da mayores detalles y que ofrece bastantes funciones a las cuales sacar provecho.

En relación a su funcionamiento de pulsera como tal (y su diseño), el Fitbit Charge 2 es -repito- simple pero muy funcional. La pantalla tiene un tamaño respetable y la información es siempre legible en pantalla; si bien todo se muestra en blanco y negro, no hay nada confuso ni que se vea borroso. Luego, el gesto de “girar la muñeca para ver el reloj” de toda la vida es el que enciende la pantalla. Hay también un único botón que sirve para activar/desactivar funciones sin ir al teléfon. Además, pequeños toques en la unión entre la pulsera y la pantalla sirven para recorrer el menú de la banda.

A grandes rasgos, la usabilidad del Fitbit Charge 2 es la correcta, sin nada demasiado aparatoso sino al contrario.

Ahora bien, lo importante son las funciones para hacer ejercicio. El Fitbit Charge 2 no cuenta con GPS integrado, por lo que tener siempre el teléfono a la mano es obligatorio si lo que se quiere hacer es medir la distancia al momento de salir a correr. En mi caso, considero esto un punto crucial ya que, a menos que se cuente con un sujetador del teléfono en el brazo, hay que andar con el teléfono en la mano. ¿Es posible usar el Fitbit 2 en una carrera sin el teléfono? Claro que sí, pero la medición será mucho más limitada.

Fuera de ese detalle -mayor o menor, dependiendo de cada quien- es cómodo andar con el aparato en la muñeca mientras se corre. Es cierto, es una banda para hacer ejercicio y no se le pide mucho más, pero su utilización es la correcta en ese contexto.

Lo mismo ocurre con las notificaciones. Además de las relacionadas al ejercicio (metas de pasos diarios cumplida, momento pararse un poco y caminar), están las que vienen directo desde el teléfono y que en el caso del Fitbit Charge 2 son un poco limitadas: solo notifica de llamadas telefónicas y de mensajes SMS y nada más. A título personal, me hubiera gustado que avisara de otras aplicaciones de mensajería (Telegram, WhatsApp), algo que sí hacen productos en un rango similar.

El Fitbit Charge 2 viene con una correa de un material elástico que además se puede cambiar, en caso de que quieran probar otro color (definitivamente no me gusta el azul que me facilitaron, pero es cuestión de gustos). El aparato en cuestión es metálico y es resistente al agua, por lo que no habrá problema usarlo en condiciones húmedas aunque nadar con él puesto está descartado.

Conclusión

Considero que el Fitbit Charge 2 es un buen producto porque cumple muy bien las tareas para las que fue diseñado. Eso quiere decir también que se trata de un producto limitado a registrar la actividad física y poco más, sin funciones que lo acerquen a un smartwatch como sí sucede con otros aparatos similares. Su look es bastante sobrio y deportivo, aunque existen correas de diferentes colores y materiales (cuero y metal) para los que quieran personalizarlo. ¿La batería? Dura mucho, tanto como para no preocuparse por cargarlo por cerca de una semana (5 a 7 días aproximados) con un uso relativamente normal.

Y en las cuestiones importantes (léase: registrar la actividad física), el aparato funciona bastante bien. Los mensajes son claros y las mediciones -si bien Fitbit deja claro que no se trata de “datos médicos o científicos”- son correctas midiendo pasos o distancia.

El Fitbit Charge 2 tiene un precio de USD $149 en Amazon, mientras que en Chile se puede encontrar a CLP $139.990 y en México a MXN $4.499.