Científicos chilenos descubren de qué se alimentan los agujeros negros

Científicos chilenos descubren de qué se alimentan los agujeros negros

Hoy descubrimos cómo se hacen las galaxias medusa, de qué se alimentan los agujeros negros y cómo ver más allá de lo que puede divisar el observatorio ALMA.

El día de hoy se dieron a conocer cuatro grandes avances en el campo de la astronomía en Chile, todos ellos producidos desde territorio nacional. En el marco de una conferencia de divulgación científica organizada por la Sociedad Chilena de la Astronomía (SOCHIAS), pudimos enterarnos de diversas cosas respecto al espacio exterior, las cuales pasaremos a detallar a continuación.

Los choques de galaxias alimentan a los agujeros negros

Un estudio liderado por el investigador del Instituto de Astrofísica de la Universidad Católica de Chile, Claudio Ricci, concluyó que los choques de galaxias alimentan a los agujeros negros supermasivos, haciendo que estos incrementen su masa a medida que tragan más y más material desde el espacio.

La mayoría de las galaxias masivas –aquellas que tienen más de 10 mil millones de estrellas- tienen un agujero negro en su centro. Este cuerpo se alimenta del polvo y gas que encuentra a su paso, sin embargo no siempre cuenta con estos elementos a su alrededor. En este punto, es cuando nos preguntamos “¿y cómo es que llegan estas cosas al agujero?”. Pues la respuesta es bastante sorprendente, y es que cuando dos galaxias “chocan” la una con la otra, atraídas por su respectivo campo gravitacional, se liberan cantidades de gas y polvo estelar, los cuales, también atraídos por los agujeros, van a parar a estos puntos del espacio, aumentando de esta manera la masa de los mismos.

La respuesta a esta interrogante se logró luego de seis meses de investigación, gracias al satélite NuSTAR, el cual disparó rayos X a dichas formaciones para ver de mejor manera cómo es que ocurre todo este fenómeno.

Descubren estrellas jóvenes en la periferia de la Gran Nube de Magallanes

La Gran Nube de Magallanes es un cúmulo gigante de estrellas que son observadas por todos nosotros durante la noche, sin embargo el rango visible corresponde a una porción muy pequeña de la misma. Hasta ahora no sabíamos qué era lo que pasaba fuera de ella -además de la existencia de un vacío enorme-, sin embargo hoy, gracias a la observación por medio de rayos X, sabemos que existen formaciones nuevas (de menos de 100 mil años) en la periferia de la nube.

Esto podría deberse a que, cuando nuestra galaxia choca con algunas más pequeñas, estas son absorbidas generando calor y colapsando el gas presente en este lugar. Esto genera grandes explosiones capaces de crear nuevas estrellas, comportamiento que no fue documentado sino hasta que Christian Moni Bidin y el equipo de la Universidad Católica del Norte hicieron el esfuerzo de estudiar este fenómeno.

Todo esto forma parte de un proyecto más amplio llamado “Arqueología Galáctica”, investigación iniciada en 2013 que pretende reconstruir la historia de nuestra galaxias y todos sus sistemas.

Todo sobre las galaxias medusa

En el espacio existen varios tipos de galaxias, entre ellos, aquellas que viven en lugares poco habitados y otras que lo hacen en cúmulos gigantes, comparables con las diferencias entre el campo y las ciudades. Cuando las primeras son atraídas por las segundas, ocurre un fenómeno de atracción gravitatoria en la que el más grande “se come” al más chico, y en el proceso, el menor se transforma en una galaxia medusa, en donde, producto del desplazamiento, comienza a dejar atrás algunos componentes (gas y estrellas, mayormente), tal como vemos en la fotografía.

Esta investigación fue realizada por la astrónoma del Observatorio Europeo Austral (ESO) Yara Jaffé, quien fue la pionera en estudiar este fenómeno espacial, encontrando cerca de 400 galaxias de estas características desde el observatorio Paranal en Chile.

Todo esto consta de una investigación aún más grande, la cual está siendo desarrollada por 25 astrónomos de nueve países del mundo, liderada por la doctora Bianca Poggianti del Observatorio Astronómico de Padova, Italia.

Una nueva forma de ver el universo se instalará en ALMA

Todo lo anterior ha podido ser desarrollado por medio de tecnología de punta presente en Chile, sin embargo siempre es bueno tener algunas actualizaciones sobre este punto. La ingeniera de la Universidad de Chile, Valeria Tapia, logró crear unos dispositivos ópticos que logran percibir la “banda 1”, las ondas más alejadas que nuestros ojos pueden observar.

Su maquinaria fue desarrollada en el laboratorio de la mencionada universidad, logrando crear equipos con un muy buen desempeño, pensados para la producción en masa.

Los aparatos son capaces de percibir datos equivalentes a una antena de cerca de 15 kms. de diámetro, lo que ciertamente ayudará al observatorio ALMA a superar el campo espectral que hoy es capaz de divisar.

Foto: Jorge Babul

Expectativas sobre el Ministerio de Ciencia y Tecnología

Aprovechando la respectiva ronda de preguntas, preguntamos sobre las expectativas que la comunidad científica tiene sobre la implementación del Ministerio de Ciencia y Tecnología en los próximos años. A nuestra pregunta, contestó el Dr. Ezequiel Treister, presidente de SOCHIAS, quien nos comentó lo siguiente:

Chile tiene un potencial enorme en la astronomía. Lo hemos dicho mil veces y no nos cansamos de decirlo. Chile tiene los mejores cielos del mundo para hacer astronomía. Eso se explica en que el 40% de la capacidad astronómica mundial está instalada en Chile, y va a llegar a ser cerca del 70% dentro de los próximos cinco años.

Evidentemente, hacer y mantener todo esto, requiere financiamiento. Si bien el Gobierno ha financiado a la astronomía durante todo este tiempo, seguimos diciendo que se necesita más. Queremos seguir y liderando, y ojalá se pueda lograr más en la astronomía mundial, y en ese sentido, crear un ministerio nos da la institucionalidad necesaria para seguir creciendo.

Es evidente que con las instituciones que había hasta, puedes generar un techo para seguir avanzando, y el crear un ministerio, o todas las instancias que eso permite, nos deja seguir avanzando, por lo cual estamos muy optimistas y muy muy contentos por el anuncio, y esperamos que se concrete muy pronto y que podamos seguir avanzando. Chile actualmente invierte cerca del 0,3% del PIB en ciencia y tecnología, y esperamos que debiera llegar al 1%, u ojalá arriba del 2%, como lo hacen los países desarrollados.