¿Cómo se elige al presidente de Estados Unidos?

¿Cómo se elige al presidente de Estados Unidos?

Tamaños de los estados, representantes estatales y un voto popular que no necesariamente define al ganador.

Hoy es el súper martes político en Estados Unidos de América. El mundo, no solo político sino en general, vuelca sus ojos hacia Murica América del Norte para ver cómo se resuelve una de las elecciones presidenciales más particulares del último tiempo entre dos candidatos (técnicamente, seis) con un pedigree completamente diferente: Hillary Clinton y su postura de político tradicional versus Donald Trump, quien desafía completamente lo establecido con un perfil mucho más deslenguado y visceral.

Pero no solo por el perfil de sus candidatos llama la atención la elección. También por la forma en que se decide al ganador, no por voto directo sino por un sistema indirecto donde el tamaño (y por ende, la importancia) de un estado es clave.

Los votos electorales

Para el ciudadano común de Estados Unidos el proceso no es muy diferente al de cualquiera en cualquier otro país. Una persona registrada para votar va al lugar de votación, emite su sufragio y se vuelve a su casa con la satisfacción del deber cívico cumplido (incluso pueden votar por adelantado, pero ese es otro tema). Lo medular es que su voto suma para un conteo dentro de su estado, no para el conteo final.

Y aquí es donde entra en juego la figura clave del elector estatal, persona que emite el sufragio definitivo (llamado voto electoral) para la elección del presidente. Entonces, básicamente las personas que votan en un estado no están eligiendo al presidente, sino más bien le están diciendo a su elector por quien debe votar.

Cada estado de los Estados Unidos de América tiene asignados una cantidad de votos electorales, sumando a nivel de país un total de 538. Para ser elegido presidente, un candidato debe conseguir la mitad más uno de los votos electorales, o sea, 270 en total.

Y ahí es donde la cosa se complica. Un lugar como California entrega 55 votos electorales al candidato ganador en ese estado, mientras que otros como Delaware o Dakota del Sur tienen el mínimo: tres. La cantidad de votos electorales está determinada por la suma de congresistas (senadores más diputados) que un estado tiene en el congreso en Washington D.C.

Mapa de votos electorales en Estados Unidos

A mayor tamaño del estado, mayor cantidad de representantes en el congreso y por consecuencia mayor número de votos electorales California (55), Texas (38), Florida (29) y New York (29) son los estados que más votos electorales tienen asignados.

Existen estados donde la tendencia política es histórica y donde el ganador practicamente se sabe de antemano. La costa oeste de EE.UU, comenzando desde California hacia el norte, tiene clara tendencia demócrata y la victoria de Hillary Clinton se da por hecho. Lo mismo en los estados más conservadores del sur como Alabama o Tennessee, donde suele ganar el candidato republicano, en este caso Donald Trump.

Por contrapartida, existen estados como Florida que en esta elección no tiene una tendencia de elección definida. Y dado su tamaño, para ambos candidatos es clave ganar ahí. En 2016 la ventaja es para Hillary Clinton, pero antes ese estado ya ha elegido candidatos republicanos por lo que la lucha por los votos populares es bastante fuerte.

¿Y puede ser presidente el candidato con menos votos de la gente?

Por supuesto que sí, existe también la posibilidad de que un presidente salga electo sin tener la mayoría popular. De hecho ha sucedido cuatro veces en la historia y la última fue el año 2000, cuando George W. Bush llegó a la Casa Blanca con menos votos que Al Gore, su contendiente. La diferencia fue de más de 500.000 sufragios a favor de Gore (50.999.897 contra 50.456.002) , pero Bush tuvo victorias en suficientes estados como para sumar 271 votos electorales (versus 266 de su rival) que le valieron para hacer payasadas seguir los pasos de su padre en el sillón oval.

Clinton versus Trump es sin lugar a dudas una de las carreras presidenciales más “curiosas” de los últimos tiempos y ahora, teniendo claro el sistema tan particular de votación en el gran país del norte, no nos queda más que relajarnos y disfrutar de lo que ofrezca este martes 8 de noviembre, como si fuera boxeo. Total, la pelea es de otros.