World of Final Fantasy [NB Labs]

World of Final Fantasy [NB Labs]

Cacerías de monstruos, Final Fantasy y un RPG clásico. Nada puede salir mal.

Es posible que a mucha gente, fan de Final Fantasy o no, la sola estética de World of Final Fantasy les sea poco atractiva. Tanto porque se aleja de lo que ha sido la saga principal durante la última década, o porque el estilo tan kawaii no les simpatice en nada. En el segundo ejemplo caigo yo mismo: no son particularmente fan de aquello tan chibi, tan kawaii, tan japonés. Y por eso llegué a este juego sin ninguna expectativa.

Sin embargo, World of Final Fantasy me terminó por convencer y por una cuestión muy sencilla: la idea de recrear un RPG de corte clásico que homenajee a su propia saga se logra por completo.

Cazando monstruos en formato chibi

Eso sí, World of Final Fantasy con todo lo “clásico” que pueda tener, apela a una propuesta tan popular que ni Final Fantasy puede quedarse fuera: la de cazar monstruos. El juego es básicamente la versión de Square Enix de Pokémon, usando la saga completa como excusa para hacer un juego de recolección de animalejos y también un homenaje a gran escala de lo que ha sido Final Fantasy a lo largo de tres décadas.

La historia del juego es tan básica que no hay lugar a equivocaciones respecto a las intenciones de Square Enix. Los gemelos Lann y Reynn despiertan un día sin memoria y en medio de una ciudad donde no hay habitantes. La solución a su problema entonces no es otra que adentrarse en Grymoire y cazar monstruos porque sí; a medida que hacen eso y se van sucediendo eventos varios, empiezan a recordar quienes son y por qué están ahí.

Insisto en el concepto, la historia es simplemente la excusa para salir a buscar Mirages -así se llaman esos monstruos- y recorrer una Grymoire infestada de personajes y lugares icónicos de Final Fantasy. El juego no está ligado a ninguno de los títulos cánon de la serie ni nada; solo utiliza los nombres conocidos para darle un poco de contexto al guión y presentarle personajes nuevos a esa gente joven que en su vida ha jugado la serie.

Nadie dijo que los turnos eran malos

Lo bueno es que la simpleza del contexto no se traslada de la misma forma a las mecánicas de RPG con las que se juega en World of Final Fantasy. Al hablar de esto, lo primero es mencionar que el modelo de combates por turnos se implementa tal cual como se conoce desde hace muchos años, incluyendo el sistema llamado Active Time Battle que, configuración mediante, hace las batallas más dinámicas en cierta medida. Pero a la larga, los RPG por turnos son un juego de estadísticas y combinaciones que aquí se expanden gracias al concepto de “stacks”.

Los “stacks” son torres de hasta tres personajes que se pueden equipar en batalla siguiendo una regla muy simple: los más grandes abajo, los medianos al medio, los pequeños arriba. Una torre es mucho más potente que tres personajes sueltos porque suma la barra de salud de los tres y porque potencia habilidades similares; por ejemplo, dos o tres personajes con ataques elementales suman un ataque de ese mismo elemento que puede ser devastador ante enemigos cuya debilidad sea justamente ese elemento.

A su vez, las debilidades de un solo personaje “chorrean” al resto por lo que si bien lo útil es usar un “stack” todo el tiempo, hay que tener ojo para saber en que momento del combate es pertinente desarmar esa torre y usar a los personajes de manera individual.

Ahora bien, un elemento a considerar es que los protagonistas principales, dentro del mundo de Grymoire, puede usar dos formas: la normal o la chibi. La primera dentro del “stack” implica que el personaje tiene tamaño grande y por ende, va en la base de la torre. En cambio, la forma chibi cuenta como mediano y por lo tanto, puede ir en medio de la torre y montado sobre un monstruo tamaño grande.

Esto que parece tan simple le da muchas variantes al combate, especialmente si se recorren zonas donde hay enemigos de un solo tipo que comparten una debilidad y donde un “stack” menos potente en estadísticas generales pero con el ataque elemental adecuado puede ser más conveniente de usar.

Por otra parte, los Mirages tienen cada uno su propio árbol de habilidades y evoluciones (aquí llamadas transfiguraciones) que implica estar siempre pendiente de las estadísticas y probando combinaciones. O a veces, dándose unas vueltas hasta encontrar un monstruo específico que haga más fácil una zona, lo cual fomenta de cierta forma la exploración. En Grymoire hay zonas bien variadas y en mi tiempo de juego fue común encontrarme vagando por ahí, buscando caminos alternativos que muchas veces llevan a cofres con premios útiles y cosas que conforme se avanza de nivel se hacen más útiles.

Conclusión: Un notable regreso a lo más clásico

World of Final Fantasy es un soplo de aire fresco para lo que es Final Fantasy. Lo cual es curioso pensando en que deja de lado todo lo parecido a la acción que tienen las últimas entregas -especialmente en cuanto al combate- y apuesta por algo bastante más tradicional, clásico y hasta añejo, si se quiere.

No es eso lo único curioso del juego. Square Enix lo diseñó pensando específicamente en esas audiencias más nuevas. Y sin embargo, me imagino a mucha gente avezada en Final Fantasy disfrutando este juego gracias a que toca todas las teclas correctas en cuanto a “recrear un RPG tradicional en 2016”. Excepto en la historia, punto debatible solo porque su arco principal no tiene nada demasiado interesante ni memorable. Pero luego, las mini historias que se van sucediendo durante el paseo por Grymoire no dejan de ser al menos llamativas, amén de que igual uno se interesa por saber quienes son los gemelos y por que han olvidado todo sobre ellos mismos.

Por otra parte, World of Final Fantasy llega a PS4 y PS Vita atacando un género algo escaso tanto en plataformas de sobremesa como en la portátil de Sony. El hecho de que sea cross-save permite compartir una sola partida en ambas plataformas y continuar al vuelo donde se quedó en la sesión anterior sin más requerimiento que una conexión a internet para subir la partida guardada a la nube. Y con cross-play hubiera sido perfecto, pero no se puede tener todo en la vida.

Como sea, aquello termina siendo un detalle ínfimo al lado de lo que es World of Final Fantasy como juego: un notable producto que cumple más que con creces su objetivo de homenajear y celebrar la saga. Fans de Final Fantasy, de los RPG clásicos y de cazar monstruos, pónganlo en su lista.

Versión de PS4 analizada, copia de revisión facilitada por Square Enix