Mafia III [NB Labs]

Mafia III [NB Labs]

Historias de mafiosos.

Mafia III es un juego difícil de “analizar” propiamente tal.

El fuerte, sin lugar a dudas, es su historia. Al igual que en los Mafia anteriores, el énfasis está en la narración y los eventos que se desencadenan mientras el conteo de cadáveres aumenta y las misiones se van completando. No hay nada complicado en cuanto a “cómo” hacer las cosas. Lo rebuscado está en las consecuencias de esas acciones simples, porque a medida que avanzan las horas aparecen más nombres, más historias de gente involucrada en actividades criminales y todos importantes en pos del objetivo final que es hacer caer el imperio de un tipo llamado Sal Marcano.

Las primeras horas con Mafia III son un vaivén de emociones (?). El arranque es notable: planeando un gran asalto, llevándolo a cabo y entre medio viendo las cinemáticas tipo documental donde los involucrados indirectos en la situación hablan de la forma en que ellos la vieron desde fuera. Completado ese primer prólogo, aparecen las primeras misiones que son una señal de lo que viene después: pasar dos veces por un mismo lugar y en ambas ocasiones limpiarlo de enemigos hasta dar con el que manda y eliminarlo.

Recién después de esas horas el mundo abierto de New Bordeaux se abre de verdad.

Entonces, uno se da cuenta que el modelo de misiones sigue siempre el mismo esquema. En cada distrito, hay un tipo de negocio criminal que se debe atacar atrapando soplones, rompiendo mercancías o eliminando a los cabecillas de bajo nivel. Una vez herido el bolsillo de la mafia, los mandos medios odian a Lincoln Clay y prometen sacarlo del camino, fracasando siempre. Entonces, con tantos mandos medios y bajos fuera de la pista, a alguien importante el problema le afecta realmente, acercándose con ello cada vez más al jefe máximo criminal de la ciudad que Lincoln Clay prometió eliminar.

En otras palabras, en Mafia III se va escalando una pirámide criminal mediante acciones normalmente repetitivas y donde hay un contraste bastante grande entre las misiones “comunes” y las “finales”. Porque sí, es una lata tener que perseguir al enésimo soplón, subirlo al auto y conducir como loco para que se asuste y abra la boca, mientras que misiones como la de colarse al barco o subir al último piso del penthouse para acabar con un jefazo criminal son puro caviar, sobre todo si se hacen en modo sigiloso. El paralelo con la vida real/laboral/mafiosa, coincidencia o no, es claro: ¿Quieres llegar a lo más alto? Entonces inevitablemente hay que hacer el trabajo sucio y aburrido por un rato.

Por fortuna, llega un punto en que la expropiación de zonas criminales conlleva beneficios como la pistola con silenciador o el aumento de la barra de vida y entonces limpiar edificios es más rápido, amén de que después de 10 horas uno ya domina las acciones más letales de Lincoln Clay. Por ende, esas misiones “lateras” ya son más cortas y los enemigos caen más rápido, porque se pueden llamar refuerzos cortesía de Vito Scaletta o porque un tiro certero a la cabeza de un teniente de Marcano con el mejor rifle francotirador permite ahorrarse una matanza completa.

Mi percepción de Mafia III cambió con el paso de las horas

En las cinemáticas, todos los entrevistados sugieren que Lincoln Clay no es una persona sino un monstruo que no tiene reparos en matar a nadie con tal de conseguir su objetivo. Al principio del juego eso no es tan evidente y uno siente empatía por un tipo huérfano y segregado por su color de piel. Pero luego de tantos muertos, luego de atropellar a todo el que genere problemas (incluso a sus aliados, si es necesario), es claro que Clay es un tipo sin remordimientos ni nada parecido a la compasión -excepto en un caso particular- por quienes considera enemigos o “no amigos”.

Durante la extensa duración de la historia, es el guión el que sujeta a Mafia III incluso en sus peores momentos. Es cierto: para mucha gente, un juego de mundo abierto es sinónimo de locura al estilo de Grand Theft Auto. Claramente, Mafia III no es eso y quien no tenga un mínimo interés en la narración verá poco atractivo en un juego con pocas actividades de relleno. En Mafia III, incluso las misiones secundarias están aferradas al guión y las recompensas son principalmente para redondear la historia.

A Mafia III le pesa, sin lugar a dudas, el modelo de “misiones de entre medio”. Sí, a la larga eso se remedia y si bien muchas acciones siguen siendo las mismas de siempre, con algo de habilidad y mejoras en armas se hacen más cortas y menos tediosas. Pero el objetivo principal de Hangar 13, que no fue otro que crear un juego que respete las reglas de la franquicia, se cumple con creces. New Bordeaux es una ciudad creíble especialmente en su contexto temporal de 1968, donde el racismo y la segregación eran lo normal. A un barrio pobre y negro, en caso de problemas se le pide a la policía que acuda “si es que está cerca”. En cambio, a un barrio más acomodado llegan sin demora ante la primera alarma. Y mientras tanto, en la radio hablan de que “no todos los hombres son iguales” y de que “uno debe saber cual es su lugar en el mundo”.

No es necesario ahondar en como esos problemas raciales -y principalmente, de discriminación- siguen estando algo vigentes ahora, en la vida real y en pleno 2016. Lo importante es que para Mafia III se construyó una historia muy seria y sin caricaturizar dichas situaciones sensibles. Gracias a eso, las últimas horas se me pasaron rápido porque mi único fin en la vida (?) era ver el cierre de Lincoln Clay, Sal Marcano y John Donovan, el agente de la CIA que en realidad es el que mueve los hilos de todo lo que va pasando a lo largo del juego.

Conclusión: La historia lo aguanta todo

Mafia III es un juego divisivo que difícilmente vaya a aparecer en las listas de lo mejor del año. Para mi, a la larga, fue una muy buena experiencia cuyos puntos bajos no lograron empañar el resultado final. Es cierto que Hangar 13 debe tomar nota de esos puntos bajos para una inevitable secuela -John Donovan tiene madera de personaje principal-, pero si el guión por si solo es capaz de sujetar y darle completo sentido a un juego que tiene cosas evidentemente mejorables entonces algo se hizo más que bien.

No, no puedo recomendar Mafia III a quienes buscan un GTA o sus sucedáneos. Pero sí creo que los que buscan historias más “serias” deben darle una oportunidad. Yo se la di aún cuando en su momento estuve a punto de tirar la toalla y tenía poco interés en seguir. Hice bien.

Versión de PS4 analizada. Copia de revisión facilitada por 2K Games.