Giorgio Jackson responde nuestro Cuestionario Tech

Giorgio Jackson responde nuestro Cuestionario Tech

El diputado de Revolución Democrática dice que nunca ha visto "Star Wars", que añora la época del mítico Duck Hunt y que no debes votar "ni cagando" por un parlamentario promotor del TPP.

Ha llegado el proscenio galáctico de todos los miércoles, el escenario de ideas y de sueños que se comparten vía transmisión telepática. Tomen venerable asiento amigos lectores, acomoden sus ganas de aprender de las experiencias de nuestros ilustres entrevistados y pongan reset por un momento a la letanía cotidiana para entrar de lleno al #CuestionarioTECH.

Bienvenido seas diputado de las galaxias revolucionarias Giorgio Jackson Drago. Te ofrecemos esta tribuna para que rasgues tus vestiduras de “honorable” y vuelvas a tus recuerdos de ser humano asilvestrado entre cables tecnológicos.

Verdadera democracia cibernética, haz lo tuyo y empieza el diálogo por favor…

¿Cuál fue el primer acercamiento que tuviste con la tecnología?

GJ: Lo primero que recuerdo es soplando los cartuchos de una consola Nintendo (NES) que nos regaló mi vieja a mí y a mi hermana grande, cuando las remataban a comienzos de los 90. Venía con el clásico Super Mario Bros y el mítico Duck Hunt. Lo que en la infancia parecía la magia de la pistola Zapper, recién cuando estaba en la U logré descifrar que era un fotodiodo contra el negro de la pantalla y el blanco de los patos. Fue como que te contaran que el Viejo Pascuero no existe jajaja. De todas maneras, siento que recién comprendí algo más la tecnología cuando aprendí a programar en la U, fue como que te abrieran los ojos y me encantaría que en los colegios lo enseñaran.

Película de ciencia ficción favorita

GJ: Ufff, difícil. Voy a partir con una declaración impopular que me puede costar trolleo. Nunca vi “Star Wars”. No sé, nunca me enganchó. La ciencia ficción me agarró más tarde, post-adolescencia. Podría decir 5, distintas, pero que me volaron la cabeza cuando las vi:

1- Matrix
2- Inception
3- Wall-e
4- Her
5- Avatar.

Si la pregunta fuera sobre series, rayé en mala con “Black Mirror”. Y sobre el día a día, tengo en mi velador (recién empezada) la novela Blade Runner de Phillip K. Dick, porque la otra vez en la librería me sentí culpable de no haber leído los clásicos.

Tengo un pasaje gratis para la máquina del tiempo. Súbete y dime a qué época quieres viajar y por qué?

GJ: Una para atrás y otra para adelante. En el pasado, me parece fascinante la Revolución Francesa por todo lo que significa. Ahora estoy medio pegado con la discusión sobre la Propiedad Intelectual, entonces en esa época me gustaría sumarme al bando de Nicolás de Condorcet y discutir con Diderot sobre la propiedad de lo intangible.

Hacia adelante, me gustaría viajar unos 50 años más y ver si el optimismo de Jeremy Rifkin en “La Sociedad del Costo Marginal Cero” se cumplió, ver si fuimos capaces, a través de la ciencia y la política, de sobrellevar el calentamiento global y si llegó o no el momento de “singularity”, o que las máquinas sean capaces de desarrollar versiones mejoradas de ellas mismas al punto de ser una amenaza para nuestra especie.

Si pudieras convertir a alguien en robot y pudieras programarlo para que fuera tu asistente. ¿A quién elegirías?

GJ: Richard Dawkins diría que de alguna forma todos somos robots (o máquinas de supervivencia) de nuestros genes, pero si con robot quieres decir que siga mis órdenes directas, creo que con muchas personas sería entretenido durante un rato, pero después se volvería aburrido. Más interesante sería poder tener un robot que simule ser yo, mientras yo me transformo en alguien anónimo y desconocido, para escapar a ratos del ambiente que se da en la política y poder ser un cabro de 29 años.

¿Has tenido una relación amorosa o sexual virtual?

GJ: Jajaja con la que fue mi primera polola (8vo básico) estábamos en el mismo colegio, pero el momento del coqueteo era el chat de las 20:00 horas (porque a esa hora empezaba el horario barato para conectarse a Internet por módem) hasta las 22:00 hrs. Ahí se fueron dando las cosas hasta que le pedí pololeo, en persona eso si jaja. Súper pernos igual.

¿Qué haces para desconectarte completamente?

GJ: Aquí está mi talón de Aquiles. Soy medio adicto a la conexión y eso a veces me trae problemas con mi vieja o mi polola en reuniones familiares. Pero momentos en los que me desconecto en serio es cuando juego fútbol en una liga los fines de semana, cuando me enchufo unos audífonos, pongo música y me pongo a leer, o cuando vemos series o películas con mi polola. La última escapada 100% fue para el año nuevo cuando nos fuimos a las “Siete Tazas” sin ningún tipo de conexión.

Convierte en Troll por un momento y escupe con furia lo que quieras…

GJ: Encuentro un escándalo que la gente esté dispuesta a votar por representantes (o dejar que salgan electos) que hablan y hablan de desigualdad, pero que no están disponibles para disminuir sus sueldos de 9.2 millones a 4.6 millones mensuales. Por eso, a todos los que se quedan puteando a la tele o por las redes por los temas políticos, ¡¡¡tomen conciencia del poder que tienen, organícense y hagan algo por la Ce-Te-Eme!!!

Steve Jobs decía: “la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así es como debe ser, porque la muerte es posiblemente el mejor invento de la vida. ¿Cómo sería tu muerte inventada perfecta?

GJ: Ojalá sin mucho dolor y con posibilidad de despedirme de mis cercanos, pero más que preguntarme por la forma de la muerte, muchas veces me pregunto por lo relevante o irrelevante de las cosas que hago. Me imagino la muerte y cómo va a ser el día después de ésta. En los días que siento que sólo será motivo de luto, pero que luego todo va a seguir igual (como me pasa a veces), me siento medio obligado a buscar algo trascendente por lo que valga la pena desvelarse y pasar sueño al día siguiente. Persigo esa forma de trascendencia en mi trabajo, en mis relaciones personales, en la militancia y en el activismo.

“La invasión de los idiotas” era el calificativo que tenía Umberto Eco para las redes sociales. ¿Te parece acertada esa afirmación?

GJ: No he leído a Eco, pero creo que hay algo de cierto. Si bien las redes sociales tienen la gracia de ir igualando el costo de recibir información con el de difundirla, lo que es muy potente, también tiene el riesgo de comenzar a crear microclimas de discusión entre los que piensan similar (a quienes seguimos) y distorsionar la realidad al proyectar una generalización de lo que ocurre en las redes sociales a la realidad.

En mi caso las uso harto, informo y me informo, a veces peleo y paso rabias, pero también me cago de la risa. En verdad soy bien adicto a las redes, en particular a Twitter. Por lo mismo, si no se equilibra con terreno y relaciones de carne y hueso, te puedes volver loco.

¿Crees que la tecnología ha servido como una herramienta de emancipación popular y de presión frente a las autoridades en Chile y Latinoamérica?. Sientes que hay un movimiento ahí o es sólo una falacia sin peso o influencia?

GJ: Sin duda que ha servido, la pregunta para mí es sobre la velocidad de esa emancipación. Tampoco tenemos que creer que estos es algo nuevo. Cuando se inventó la imprenta, un intelectual llamado Samuel Hartlib dijo: “el arte de imprimir extenderá el conocimiento de que, si la gente común es consciente de sus derechos y libertades, no será gobernada con opresión”. Bueno, tanto no se equivocó y de la imprenta derivó la ilustración, la crisis del catolicismo y finalmente en la revolución francesa. Tenemos que ver cuál es la revolución de nuestra época, pero sin duda se está gestando y será para mejor.

Has sido un férreo opositor al TPP (Acuerdo Transpacífico). Uno de los grandes riesgos que planteas y que se escuchan se refieren a nuestros derechos en internet, la privacidad y la libertad de información. ¿Podrías explicarnos más y mejor por qué crees que este tratado sería tan perjudicial en estas áreas?

GJ: Uff, por muchas razones, pero creo que para efectos de esta entrevista vale la pena referirse al capítulo de la -mal llamada- Propiedad Intelectual. No da para una respuesta de un párrafo, pero en breve, consolida a escala global y multilateral una forma de dominación de unos (supuestos propietarios) sobre otros (usuarios) en relación a los intangibles (conocimiento) que pueden emancipar culturalmente o incluso salvar vidas. Y para peor, establece medidas bajo las cuales el fin (proteger esa supuesta propiedad) justifica medios que vulneran la privacidad o los principios básicos del Internet libre. Si valoras tu privacidad ¡¡Di no al TPP y no votes ni cagando por un parlamentario que lo vote a favor!!