Científicos crean sistema para que los robots sientan dolor

Científicos crean sistema para que los robots sientan dolor

A Stephen Hawking le gusta esto, pero es un arma de dos filos.

Los robots carecen de emociones y parámetros que les permitan interpretar el dolor, lo que los vuelve tan eficientes como imparables. Este hecho es un factor delicado que preocupa a personas como Stephen Hawking, pero ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Leibniz, en Alemania, ha desarrollado un sistema nervioso artificial que enseñaría a los robots a sentir dolor y reaccionar rápidamente al detectar la posibilidad de sufrir daño.

Para poner a prueba este sistema, los investigadores decidieron equipar una punta de un dedo BioTac a un brazo robótico. Con un modelo de reacción basado en datos recolectados a partir de la investigación del dolor humano, mismos que ayudó a determinar la cantidad de dolor que el robot debe sentir ante una determinada reacción.

Bajo un nivel de dolor ligero, el robot experimentó una leve molestia y se retiró hasta que la sensación había terminado. Bajo una cantidad de dolor moderado, el robot se retrajo más rápido y se posicionó a una distancia mayor. Por  último, en un nivel de dolor elevado, el robot entró en modo pasivo. Esta escala de conducta se justifica en la intención de emular el sistema de evasión de los humanos para no prestar atención al dolor.

Este invento, desarrollado por los profesores Johannes Kuehn y Sami Haddadin, más allá de las aplicaciones morales para el desarrollo de la robótica, busca comprobar que en realidad la integración de esta variable podría representar la oportunidad de crear máquinas más eficientes y prudentes en sus acciones, emulando con ello la conducta propia del instinto de conservación.

Los avances tecnológicos en materia de robótica no parecen tener límites, compañías como Boston Dynamics se encuentran cada vez más cerca de lograr un humanoide que cumpla con los requisitos mínimos de movilidad e inteligencia artificial para realizar actividades cotidianas que sólo pueden hacer los humanos, pero la integración de un sistema nervioso artificial puede representar el primer escalón en la evolución de su criterio de acción.