Battleborn [NB Labs]

Battleborn [NB Labs]

Gearbox Software otra vez mezcla géneros, aunque ahora con resultados más dispares.

PS4, Xbox One, PC
Gearbox Software
2K Games

Es complejo intentar hablar de Battleborn sin tener que referirse a cuestiones externas que siempre han estado presente alrededor del juego, desde su anuncio. Cuando todos esperaban que Gearbox hablara de Borderlands 3, presentaron un juego con un nombre relativamente parecido, una estética parecida, pero de un género completamente distinto. Luego, llego Blizzard y anunció Overwatch, título que de entrada tiene un aspecto muy similar a Battleborn; si bien son juegos diferentes, es difícil para el usuario común no confundirlos, ni hablar de no relacionarlos.

En resumen, Battleborn no la ha tenido fácil jamás. Y tampoco ayuda que su género -MOBA- sea tan popular como divisivo.

Sí, Battleborn es un MOBA

Hablemos claro: Battleborn es un MOBA, con algunas opciones extra a dicho sistema de juego como ser una campaña y un par de modos de juego más cercanos a los shooters de siempre, por objetivos, controlando sectores del mapa o bien escoltando esbirros hacia un matadero. Pero el grueso del juego está en el modo Incursión, donde dos equipos de cinco jugadores se enfrentan entre sí con el fin de destruir dos grandes robots rivales. Para ello, hay que avanzar con los minions, apoyarse en las estructuras que hay en el mapa (torrentas “comprables” de varios tipos), bajar a un par de NPC poderosos que una vez derrotados se unen a la batalla, gestionar habilidades y equipamiento recolectando cierto dinero, etcétera.

Básicamente, la estructura de un MOBA, con algunos ajustes aquí y allá y en perspectiva de primera persona.

El fragor de la batalla es caótico en general y de buenas a primeras puede ser algo confuso, hasta que pasan algunas horas y el sistema se hace algo más amigable. El elenco de héroes -25 en total- tiene de todo, desde el estereotípico soldado de asalto hasta francotiradores, un tipo que parece Sith, un tanque, un hongo que se pasa partidas enteras repartiendo salud.

En general, un MOBA tiene un checklist que cumplir para calificar como tal y Battleborn lo tiene.

Decisiones de diseño algo extrañas

El pequeño gran “pero” está en que los 25 héroes no están todos disponibles desde el principio. Y para irlos desbloqueando hay que completar desafíos varios o misiones de la campaña, que bien podrían ser las misiones de Destiny, The Division, o el mismo Borderlands. De hecho, el ADN de aquel juego es evidente todo el tiempo en el diseño de los mapas y la estructura de cada misión.

El asunto es que en Borderlands funciona porque todo se cohesiona bajo un paraguas más grande, que es la historia del juego. En Battleborn hay una historia, pero es bastante más inconexa. Por ende cuesta ver esas ocho misiones como algo más importante que “desbloquear nuevos héroes y subir el nivel individual”.

Aún cuando alguien quiera jugar solo los modos competitivos, inevitablemente tendrá que pasar por la campaña.

En total, esa campaña dura como seis horas completando todos los episodios, pero es difícil sentirse atraído por la estructura aún cuando es casi obligatoria. Sí, esas misiones se pueden jugar en cooperativo vía internet y de esa forma se pueden hacer algo más llevaderas, pero a la larga ese modo nunca terminar de hacer click. Ni hablar de jugar solo: el esquema pierde mucho de su encanto, amén de que algunos objetivos son casi imposibles de completar.

Y si las misiones de historia no enganchan y no se completan, el resto de modos de juego sufre. Battleborn completo sufre. Al no tener el elenco desbloqueado en su totalidad, las partidas se empiezan a sentir cada vez más repetitivas. League of Legends o DOTA no tienen ningún problema en ofrecer un solo mapa y un solo modo, porque su profundidad es tanta que la variedad se hace infinita.

Battleborn después de 15 horas empieza a acabarse.

Lo cual es triste, porque el juego no está en ningún caso mal hecho. El control y las mecánicas de los personajes son sólidas. Hay un gran trabajo artístico detrás, más allá de la estética tipo cartoon que quizás no sea del gusto de todo el mundo. Cada héroe tiene un pequeño árbol de habilidades que se obtienen al subir de nivel en las partidas, con dos ramas, las cuales pueden potenciar diferentes aspectos tácticos del personaje a lo largo de 10 niveles.

Pero luego uno ve que en Incursión hay solo dos mapas, ninguno de los dos es muy grande y uno de ellos no es muy elegido porque no tiene mucho chiste. Entonces, todo se reduce al mapa llamado Maleza, que tiene un par de bifurcaciones pero que a la larga concentra toda la acción siempre en el mismo punto y eso termina haciendo todas las partidas muy monótonas y siempre parecidas a la anterior.

Conclusión: Battleborn lo intenta, pero no llega

En cualquier otro juego del género las partidas tienen varias fases, desde el laning hasta el inevitable push inicial/final. En Battleborn no hay nada de eso y las partidas se dan con pocas sorpresas: en general, el equipo que comenzó ganando, termina ganando. Los veteranos del MOBA saben que el gran atractivo es que nunca una partida se repite por igual, ya sea por la cantidad de héroes, porque la gente entiende bien el juego o porque los mapas dan espacio suficiente para que el encanto dure por siempre.

Battleborn intenta tener ese encanto, pero a la larga termina amarrado por ser un juego en primera persona. Esos juegos la gente los entiende de otra forma: eliminar al rival es lo primero, completar los objetivos viene después. Y jugar así es quitarle prácticamente todo el sabor.

No cabe duda que Gearbox Software hizo un gran esfuerzo mezclando géneros, tal y como lo hicieron con Borderlands; en Battleborn, eso sí, la historia es menos feliz. El juego funciona bien en algunas de sus mecánicas más básicas y tiene una presentación respetable. Pero a la vez en su diseño hay cosas muy cuestionables (misiones insípidas, heroes desbloqueables, diseño de los mapas de Incursión) y pareciera como si el estudio quiso meter mucho contenido para no quedarse corto de ídem y el resultado es contradictorio: Battleborn, en todos sus modos de juego, se siente demasiado liviano y con pocas cosas que inviten a quedarse en él a largo plazo.

Los MOBA tienen su gracia en que son profundos y que las partidas nunca se repiten por igual. Battleborn no tiene nada de eso.
Versión de PlayStation 4 analizada. Copia de revisión facilitada por 2K Games.