Batman, Superman y sus historias en el cine [Primera Parte]

Batman, Superman y sus historias en el cine [Primera Parte]

Repasamos cómo les ha ido a ambos superhéroes en el "Séptimo Arte", en la antesala de Dawn of Justice.

Batman o Superman. Dos superhéroes que constantemente han estado en disputa por parte de los seguidores de ambos personajes de DC Comics, y que tendrán su primer encuentro en el cine, cuando se estrene en las próximas semanas Dawn of Justice. Una rivalidad alimentada por la calidad de las producciones que han salido en la pantalla grande y que pasaremos a revisar a continuación.

Obras que han marcado un precedente, no solo para sus propias sagas, sino que también para la industria, ya que algunos episodios se han transformado en parte esenciales de la historia de este arte. Haremos un recorrido de las cintas tanto del “Hombre Murciélago” como del “Hombre de Acero”, para analizar quién de verdad sale mejor parado en el denominado “Séptimo Arte”.

Aclaramos de ya que nos remontaremos solo a las grandes obras del cine en cuanto a inversión monetaria y que no cuenten con alguna influencia de series televisivas. Aquellas producciones (como la película de 1966 de Batman o los capítulos de Superman de 1948) serán revisados en otro capítulo de este especial.

Superman (1978)

Sin miedo a decirlo, la película que marcó un trazado serio en la industria fue la protagonizada por el recordado Cristopher Reeve y dirigida por Richard Donner. La cinta llegó influenciada por trabajos como El coloso en llamas (1974) y Terremoto (1974), las que se basaban en catástrofes y con efectos especiales de última generación (para aquellos años). Así, Warner Bros decidió lanzar el estreno del “Hombre de Acero” en la pantalla grande, con una película que tendría un presupuesto de USD $55 millones y que recaudó USD $ 300.218.018. Todo un éxito de taquilla.

Factores para justificar lo anterior son varios. Entre ellos, la elección de un carismático Reeve para el papel del torpe Clark Kent y Superman, además de la química generada con Margot Kidder en el rol de Lois Lane. A ello, se suman otros nombres reconocidos para conformar un elenco de lujo, como Marlon Brando como Jor-El, Terence Stamp haciendo de General Zod y quizás el villano mejor representado hasta la aparición del Joker de Jack Nicholson, como lo fue el trabajo de Gene Hackman dándole vida a Lex Luthor.

El argumento es simple, pero con una narrativa y cronología simple, directa y que cautivó a todos en su momento. Tras la desaparición de Krypton y el destierro del General Zod, Superman (originalmente llamado Kal-El) es enviado por sus padres al planeta Tierra, donde es recogido por una pareja adoptiva. Tras ello, nuestro héroe debe lidiar con mantener su verdadera identidad en secreto y salvar a la humanidad de todos los peligros que acechan, como por ejemplo las intenciones de Lex Luthor de dominar el mundo.

Una producción llena de energía, con una increíble banda sonora gracias a la maestría de John Williams, sin contar con unos efectos que lo hicieron merecedor de un premio especial de la Academia (además de otras 3 nominaciones en otros apartados), hicieron de Superman el modelo a seguir a la hora de realizar películas sobre superhéroes y que, obviamente dio pie para una saga que iba camino a la cresta de la ola.

Superman II (1980)

Con el éxito logrado en la primera parte, Warner Bros obviamente apostó por una segunda entrega en el que se acaparara una mayor atención de parte tanto de los fans del héroe como de otros más aficionados. Cabe mencionar que el rodaje de esta segunda parte comenzó a la par de la primera, aunque esta se debió retrasar para cumplir con el plazo de estreno de la otra. Un detalle no menor, considerando que si bien contó con la dirección de Richard Donner, fue Richard Lester quien la terminó, y aquello se notó.

Que no se malentienda, Superman II no es una mala película (de hecho, muchos la consideran la mejor), pero está lejos de lo que podría haber sido. Los problemas económicos y discusiones con los productores hicieron que el director de la primera parte dejara inconcluso esta segunda entrega. Algo injusto, pensando que el director tenía pensado en esta hacer un trabajo más oscuro e íntimo, pero que finalmente se transformó en una obra cómica, para todo público, pero con incongruencias en el guion y que finalmente harían declinar la calidad de la saga.

Con este escenario, Lester tuvo que tomar lo ya hecho por Donner y comenzar a darle en el gusto a los requerimientos de Warner Bros, que buscaba abaratar costos y lograr mejores resultados que los obtenidos con la cinta de 1978 (la típica mirada empresarial). Así, se apostó por un humor simplón, con coreografías de combate pobres y algunas características, tanto de Superman como de los villanos, que rayaban un poco en lo ridículo. Aquello, sin mencionar que hubo momentos del argumento de los cuales muchos seguramente disfrutaron en su momento, pero que a día de hoy avergüenzan un poco, como las situaciones melosas entre el “Hombre de Acero” y Lois Lane. De hecho, el romance entre ambos es uno de los pilares de esta segunda parte.

El argumento en Superman II se basa principalmente en la liberación de General Zod con sus secuaces Non y Ursa, la que se produce gracias a una bomba nuclear que lanza al espacio nuestro héroe (tras un ataque terrorista en la torre Eiffel) y que genera que la Zona Fantasma, donde estaban los villanos, se rompa y les permita escapar. De ahí en más, comienza la venganza del Zod Gang en contra del hijo de Jor-El, junto con la ayuda de Lex Luthor, que escapa de la cárcel.

El reparto para esta película también cambió un poco, a pesar de que Christopher Reeve y Margot Kidder continuaban en él. Sin embargo, ya Marlon Brando no continuaría (a raíz de diferencias económicas con Warner Bros) y la participación de Gene Hackman como Luthor es parcial.

A lo anterior, se suma un cambio de enfoque en la historia de Superman que lo acerca más a la familia, y el punto no es que por ser más popular es malo, pero sí se descuidan ciertos aspectos. El tono más cómico de la segunda parte dejan al desnudo varias incongruencias, aunque vale decir que sigue manteniendo varios factores que respetan la esencia de la primera, como los permisos para usar la extraordinaria banda sonora de John Williams (aunque ahora habrían obras de Ken Thorne), al igual que un inicio espectacular que mantiene al espectador interesado. Sin embargo, su recaudación fue mucho menor que el filme de 1978, ya que consiguió USD $108.185.706 con un presupuesto de USD $54 millones.

Superman III (1983)

Llegamos, tristemente, al punto en el que las películas del superhéroe comienzan su descenso notorio. Tras una excelente primera parte y una segunda en la que se apostó por un cine más para todo espectador, la tercera entrega definitivamente hace entender que la saga se decantará por una línea similar a la última.

En esta, Richard Lester tuvo mayor libertad para su trabajo, en comparación a la producción que dejó a medio terminar Richard Donner, y tuvo como resultado una producción que en pocas palabras no estuvo a la altura, gracias a un guion débil, un elenco que ya contaba con pocas caras conocidas y que abusó del humor simplón y forzado.

Quizás uno de los factores de lo anterior se deba a la presencia del cómico Richard Pryor, un artista que en los 80 era bastante popular en los Estados Unidos y que en esta tercera parte interpreta al villano principal, Gus Gorman. Un informático malvado que se pone al servicio de Lex Luthor (personificado por Ross Webster) para crear una kriptonita adulterada y que transforma al “Hombre de Acero”.

Entre este papel y el guion (que no tiene nada de raro, si consideramos que el elemento que convierte en villano a Superman es una referencia al comic), se desarrolla una película en la que hasta bien entrada la película, solo hay momentos burlescos del héroe y con chiste absurdos de Gorman. La producción se desarrolla en el dilema interno entre el bien y el mal, hasta que un niño en un bar ayuda a nuestro héroe a tener mayor claridad.

De ahí en más, vienen una seguidilla de eventos que se relacionan con la informática (explicado gracias al boom de principio de aquella década con la tecnología) y que finalizan con una batalla ante el equipo de Gorman, que cobra vida propia y se transforma en una suerte de mujer robot que dispara rayos…Sin comentarios.

Poco que decir de esta tercera entrega, la que además contó con obras musicales de Ken Thorne, que si bien aún mantenía algo del espíritu de los trabajos de Wlliams, no conmovían mucho. En resumen, una película olvidable, que contó con un presupuesto de USD$ 39 millones y sólo recaudó USD$ 70.656.090.

Superman IV: The Quest of Peace (1987)

Llegamos a la cuarta entrega de la saga del “Hombre de Acero”, la que fue más allá de la decepcionante tercera parte y generó el entierro temporal del superhéroe en la industria del cine. Si bien la calidad de las primeras películas fue de más a menos, aún se mantenía la esperanza por los buenos números comerciales (en general) que se habían recaudado. Sin embargo, con el último episodio aquello no se produjo.

¿Qué pasó con Superman IV?, o mejor dicho, ¿en qué estaban pensando? Seguramente hacer caso omiso a lo que significó el fracaso de Supergirl en 1984, un spin off dentro de la historia de Clark Kent y que provocó que los productores Ilya y Alexander Salkind dejaran todo en manos de Warner Bros.

Estos, en un momento de brillantez (?) decidieron otorgarle los derechos a Canon Pictures, una productora que se caracterizaba por lograr películas de cierto éxito con poco presupuesto. Sin embargo, un detalle no menor es que estos últimos estaban desarrollando 87 películas en aquel entonces al mismo tiempo (una compañía gigante como Warner llevaba 10, para que se hagan una idea), y les otorgó un presupuesto de USD$ 37 millones.

Sin embargo, Superman IV costó en estricto rigor USD$ 17 millones, por lo que se ha de suponer que el resto sirvió para que la productora a cargo de este capítulo financiara otros proyectos aparte. Así de simple. Sin vergüenza alguna.

La dirección fue ofrecida a Richard Donner, gestor de la obra magnífica que fue la primera, pero que viendo los antecedentes decidió no aceptar (además de que se encontraba trabajando en Arma Mortal). Finalmente fue Sidney J. Furie quien llevó a cabo esta nueva entrega que sería protagonizado otra vez por Christopher Reeve y Gene Hackman en el papel de Lex Luthor. No obstante, ni siquiera eso la salvó del fracaso.

El argumento apunta a que Superman busca acabar con todas las amenazas de la tierra, pero tendrá a Lex Luthor en su contra, quien crea a Nuclear Man, un enemigo que se alimentaba de la energía del sol capaz de poder vencer a nuestro héroe.

Con todo lo anterior, más unos efectos especiales que los hicieron merecedores a los premios Razzie, terminaron en que la cuarta entrega de la saga del “Hombre de Acero” fuera, no solo la más económica en su producción, sino que en la más corta y sin duda la peor de todas. Un fin triste, que penosamente recaudó USD$ 15 millones. Fue tal el descalabro de Superman IV que aquella puso fin a la opción de que Canon Pictures produjese la quinta parte (obviamente) y que no supiéramos nada más de este superhéroe hasta 2006.

Batman (1989)

Con el desastre que significó Superman, además de otros fracasos como Supergirl en 1984, el cine de superhéroes pasaba por un momento de cierta crisis, a pesar de aún ser bastante joven su historia. Sin embargo, Warner Bros quiso apostar por el estreno del “Hombre Murciélago”, y para ello se decantó en Tim Burton, un director prácticamente desconocido a finales de los 80, a pesar de sus trabajos en Beetlejuice y La Gran Aventura de Pee Wee. Lo anterior es un detalle importante, ya que la influencia de ambas películas tienen su sello en este primer episodio de la historia de Bruce Wayne.

La primera parte de Batman contó además con una gran promoción, a tal punto que al momento del tráiler se transformó en todo un éxito, llegando incluso a haber personas que iban a los cines solo a ver ese extracto. A esto, se sumó que hubo un buen reparto, el que era encabezado por Michael Keaton como nuestro héroe, el siempre talentoso Jack Nicholson (que le ganó la pulseada a Robin Williams) como el Joker y la sex symbol de aquellos años, Kim Basinger.

Con todos estos detalles, además de una historia también directa (como la primera Superman) y que no dejaba espacio para pensar en una secuela, tenemos un clásico en toda regla, en el que las palmas se las roba la interpretación del personaje de Jack Napier. La exageración, maldad e histrionismo con el que se desempeña el actor de obras como Mejor Imposible hacen de este primer episodio de la saga especial.

Caso contrario pasó con Keaton, cuyo desempeño fue criticado por los fans a raíz del perfil que se mostraba en Batman. Sin embargo, Burton defendió a diestra y siniestra su elección, bajo la premisa de que la personalidad de Wayne en la película debía ser muy distinta a la del Caballero Oscuro. Si somos fieles a la película, podemos decir que aquello se logra, ya que pareciera ser que son 2 sujetos distintos bajo el traje del “Hombre Murciélago”.

Estos detalles, en los que se agregan los gadgets y vehículos de Batman, como el extraordinario Batmobile (el mejor en la historia del cine, desde mi postura) y la mirada del director, con su estilo oscuro, irreverente y macabro en algunos momentos, permitió que esta primera película fuera, además de un éxito. La cinta contó con un presupuesto de USD$ 48 millones y logró recaudar la impresionante suma de USD$ 411.348.924.

Te invitamos a estar atentos en los próximos días para que continuemos revisando las producciones en torno a ambos superhéroes. En el siguiente compilado, analizaremos los trabajos hechos durante los años 90.

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