Treinta minutos con el iPad Pro

Treinta minutos con el iPad Pro

Jugamos con el tablet gigantesco de Apple durante el día de lanzamiento.

Ayer durante una visita a la Apple Store tuve oportunidad de probar por varios minutos un iPad Pro. El dispositivo fue lanzado de manera oficial y busca hacerse espacio en un mercado creado por Surface, en donde las tablets buscan ser otra cosa más que objetos de entretenimiento.

Fuera de la pantalla de mayor tamaño, no hay cambios radicales para aquellos que utilizan un iPad Air. El iPad Pro mantiene la linea de diseño que conocemos, es delgado pero más pesado (713 g para el modelo Wi-Fi).

Por el tamaño y tipo de dispositivo, es necesario usar las dos manos para manejarlo. Si bien es posible tomarlo con una mano en modo vertical, en pocos minutos sentirás la necesidad de apoyarlo sobre tus piernas o una mesa.

Las unidades que se encontraban en la App Store tenían muchas aplicaciones y juegos para sacarle provecho al tamaño de pantalla. En cuanto a apps probamos Pages, Numbers y OneNote. La opción de trabajar a pantalla dividida que ofrece iOS 9 es imprescindible en el iPad Pro, aunque  todavía no es posible usarla con todas las aplicaciones.

Lamentablemente ninguno de los iPad Pro que vimos contaban con Apple Pencil para probar qué tan efectivo es el uso de un stylus con distintos niveles de presión. Hicimos algunos garabatos pero la experiencia táctil no es la misma. Lo que si estaba presente era la cubierta con teclado.

El diseño del Smart Keyboard abarca dos terceras partes de la cubierta y no es tan cómodo como el de Surface Pro. Si, el iPad no tiene un soporte trasero como el dispositivo de Microsoft, lo que obliga a depender de una cubierta que genere un stand y a la vez tenga el teclado integrado.

Las teclas son pequeñas y cuentan con una textura agradable a la que te acostumbras al poco tiempo. El teclado es silencioso y la distancia de desplazamiento es muy parecida a la del MacBook.

El iPad Pro parece ser excelente para juegos o aplicaciones multimedia, que es el uso que le damos a las tablets hoy en día. Si bien es poco tiempo el que tuvimos para probarlo, honestamente no lo considero como aquel que llegará a sustituir mi portátil.

El problema no es la tecnología, sino el software. El iPad Pro corre bajo un sistema operativo para móviles en donde no encontramos aplicaciones importantes que existen en un SO de escritorio. Empresas como Adobe o Autodesk lanzan versiones “light” de sus aplicaciones conocidas, otras de plano ni siquiera se molestan.

A reserva de probarlo por más tiempo y con un Apple Pencil,  invertir hasta USD $1079 en un tablet gigante para ver películas o jugar a ser Bob Ross es algo que no se encuentra en mis planes.