Qué significa realmente tener licencia y ser operador de drones en Chile [AUDIO]

Qué significa realmente tener licencia y ser operador de drones en Chile [AUDIO]

Conversamos con Álvaro Reyes, quien obtuvo su licencia con la Dirección General de Aeronáutica Civil. Hoy tener un dron no es un juego.

Desde el 10 de abril que la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) estableció la primera norma de Latinoamérica que regula las Operaciones de Aeronaves Pilotadas a Distancia o RPAS (por sus siglas en inglés), es decir, que establece permisos para la utilización de drones en Chile.

Han pasado más de tres meses de esa implementación, y en Fayerwayer quisimos conversar con Álvaro Reyes, uno de los casi 40 operadores de estas máquinas que existen en nuestro país.

Nuestro entrevistado es fotógrafo profesional, y el uso de drones ha sido un impulso importante para mejorar su labor creativa en la empresa audiovisual Contra. Por eso, quisimos saber cómo fue para él este proceso y además desmitificamos algunas cosas importantes, como los verdaderos permisos que otorga la licencia y qué significa tener inscrita una de estas máquinas.

“En un tiempo muy corto Santiago se vio inundado de drones, lo que también aumentó los riesgos y las posibilidades de accidentes. El problema no son los drones, sino que la gente que los opera“, nos cuenta como introducción Álvaro, para quien esta normativa era algo absolutamente necesario y predecible.

“Era un tema que se veía venir el de la normativa, porque se había masificado mucho. Era cuestión de tiempo. Antes de que se normara estaba todo a la “chuña”, cualquier persona levantaba un dron, sacaba imágenes y ofrecía eso libremente. La gracia que tienen las máquinas es que tu puedes sacar imágenes de alta resolución a muy bajo costo, y obviando tener que pagar un helicóptero que vale un millón de pesos la hora de vuelo”.

Y ante esta proliferación de drones, es necesario saber cuál es el nivel de habilidades y de experiencia que tiene los operadores chilenos. Álvaro nos cuenta cómo fue su sistema de aprendizaje, entendiendo que no existen hoy tantos lugares certificados que enseñen a utilizar esta tecnología.

“Hay una curva de aprendizaje por la que hay que pasar. Una persona responsable, por mucha tecnología que tengan estas máquinas y  ubicación GPS, tienen fallas y las máquinas se caen y ocurren cosas, porque son complejas. Y cualquier persona que tenga conciencia de esa responsabilidad no parte manejando drones grandes o medianos”

“Tu vuelas primero máquinas pequeñas para practicar y obtener movimientos como vuelos estacionarios, verticales, volar sobre su eje, volar rápido o lento. Todo esto para familiarizarse con la tecnología. Yo estuve al menos 4 meses volando con un dron muy pequeño que pesa 18 gramos, y rompí aspas, motores, de todo…porque es parte del aprendizaje. Es como caerse en bicicleta cuando estás aprendiendo”.

Con la lectura de la Regla del DGAC DAN 51, un aspirante a operador debería quedar bien preparado teóricamente para inscribir su dron. Álvaro Reyes tuvo que aprenderse esta norma y además nos relata cómo fue el proceso antes de obtener su licencia.

“Actualmente el proceso es: preparas la máquina. Con protectores de aspas y un paracaídas. Se presenta el dron, se inscribe la máquina con un número de serie y se paga una tasa aeronáutica. Se pesa la máquina, se entrega una declaración de responsabilidad de que sé manejar el dron y se le sacan fotos. Es una revisión técnica…es como “frena bien…” es eso”

No hay una parte práctica, tengo que dar un examen escrito.  Tener la licencia no significa tener permiso. Soy operador de dron, eso dice mi licencia. Pero reitero tener licencia no es tener permiso, es sólo registrar el dron y no puedes utilizarla, es como cuando uno inscribe un arma”

Pero momento…entonces esta licencia no da permisos específicos para operar en ciudad por ejemplo un dron?. Según la regla transitoria DAN 151 no, ya que ahí se establece que estos vuelos con naves no tripuladas de hasta 6 kilos no pueden realizarse en áreas pobladas, a menos que sea en asuntos de interés público. Es decir, vuelos autorizados previamente por la DGAC y que por ejemplo sean emanados de una municipalidad, autoridad pública o medio de comunicación en trabajos de servicio a la comunidad.

“Si actualmente la licencia no tiene mucha utilidad, sí significa un acercamiento con la autoridad. Una licencia que nos puede acercar a algunos permisos para trabajar la máquina, pero sólo de uso de interés público. Como privado no puedo usarlo”, agrega Álvaro.

Pero además la regla transitoria DAN 151 establece que estas máquinas quedan prohibidas cuando:  “Ponen en riesgo la vida de las personas, ponen en riesgo la propiedad pública o privada, violan la privacidad de las personas, operan en la noche o bajo la influencia del alcohol”.

Álvaro también nos orienta en los castigos que hoy se pueden establecer en Chile si alguna persona opera drones sin licencia.

“Los drones no son juguetes, es una herramienta realmente potente. Hay sanciones de hasta 500 UTM por vuelos ilegales, ya que no hay seguros que cubran daños a terceros”.

“Esto sirve para crear precedentes. Parte de profesionalizar el uso de drones pasa por acá. Hoy son aproximadamente 40 los que han sacado licencia, porque yo soy el 37 y lo saqué hace un mes atrás. Esto es para proteger a la población por daños o perjuicios por mala operación de estas máquinas. Hoy hay casi más de 6.000 máquinas y se debe normar. Hay que fomentar el uso responsable de la tecnología”.