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Gears of War: Ultimate Edition [NB Labs]

Nueve años después, demostrando por qué fue (y sigue siendo) el mejor de su clase.

Plataformas: Xbox One
Desarrollador: Splash Damage / The Coalition
Distribuidor: Microsoft Studios
Precio: USD $40

Gears of War nunca ha dejado de ser relevante. Su irrupción de golpe en 2006, en ese entonces en una todavía incipiente generación de consolas, marcó un camino y un estilo que muchos desarrolladores honraron. Luego, juego tras juego de disparos en tercera persona -y también en primera- las coberturas dijeron presente y los que osaron evitarlas se convirtieron automáticamente en juegos que se sintieron añejos. O que lo diga Resident Evil 5.

Por lo mismo, la remasterización de Gears of War en esta Ultimate Edition no es cualquier cosa. Es una forma de homenajear y recordar la importancia de un clásico moderno que ahora se juega algo mejor -no mucho, realmente- y que definitivamente se ve mejor. Ya sea en la campaña, con mayor nivel de detalle en los entornos y modelados o bien en el multijugador, corriendo a 60 cuadros por segundo en la Xbox One y dándole un nuevo aire a un esquema de juego que para muchos fue el mejor de los cuatro existentes en Xbox 360.

Ahora bien, lo más importante de todo es que Gears of War Ultimate Edition nunca se siente anticuado. Han pasado nueve años desde su salida y el esquema de control y movimientos del Delta Squad están a la altura de lo que es un juego moderno. Con sus particularidades, obviamente, que responden más bien a decisiones de diseño tomadas en su momento por Cliff Bleszinski y su equipo, más que al paso del tiempo. Para quien nunca lo haya jugado, el uso de coberturas necesita un tiempo de práctica antes de familiarizarse con los movimientos de los personajes, sea para ponerse detrás de una muralla, salir de ella o bien cambiar entre una y otra rápidamente.

Lo mismo sucede con la recarga activa, uno de los elementos clave (sobre todo en el multijugador) y que ¿extrañamente? casi nadie ha querido copiar, en una suerte de libreto para diseñadores que dice que “coberturas sí, recarga activa no”. Memorizar el timing de cada arma requiere cientos y cientos de repeticiones hasta que se vuelve una práctica natural y luego, hacia el encuentro con Raam en la campaña o durante el multijugador, hacen la diferencia entre la derrota o la victoria.

Ultimate Edition, por sobre todo, pone sobre la mesa un lavado de cara que sea cual sea el modo de juego, está siempre patente. Es una lástima que la campaña se mantenga a los 30 cuadros por segundo del original; fuera de eso, la presentación en general es notable y son pocos los detalles que recuerdan que se trata de un juego de generación pasada. La nueva iluminación queda mucho más natural y en general el juego es muy nítido gracias al aumento de resolución. Los cuatro Gears of War fueron en su momento el referente visual de la Xbox 360 y la nueva edición no hace más que resaltar toda la parte gráfica.

Gears of War fue diseñado siempre como una experiencia claustrofóbica. Es con diferencia el más “pasillero” de los cuatro que existen a la fecha y nunca pretendió escapar del modelo de “disparar, avanzar, disparar”. Aún así, es el ritmo de juego el que se mantiene siempre fresco, ya sea jugando la campaña en solitario o bien con un acompañante humano vía internet o a pantalla partida. Lo importante es que la experiencia no decae nunca, sin importar que aún en espacios abiertos las paredes se sientan demasiado cercanas.

Lo que The Coalition (y Splash Damage) hicieron con Ultimate Edition va algo más allá de una simple remasterización. Amén de los gráficos mejorados, también hay ciertos refinamientos en el control; leves, pero presentes. Nada que cambie de forma radical el espíritu de Gears of War y su diseño original.

Es justo decir que la remasterización de Gears of War destaca por sus gráficos mejorados y por revivir su exitoso multijugador, para mucha gente el mejor de la saga. Pero también es necesario decir que un juego como Gears of War lo merece. La industria de los videojuegos, en general, casi nada hace por preservar su historia; sea reciente o lejana, los homenajes siempre son pocos. Gears of War es más que solo un clásico moderno; fue un juego clave para una generación de consolas (y la que le sigue), re-definió algunos conceptos de su género y desde 2006 en adelante se convirtió en la vanguardia, en el modelo a imitar o a inspirarse.

Una Ultimate Edition como esta es lo mínimo que se merecía.

¿Qué significa esto?

Este artículo fue realizado con una copia proporcionada por Microsoft.