Necesitas a un CTO para emprender en tecnología [FW Opinión]

Necesitas a un CTO para emprender en tecnología [FW Opinión]

Arrancar una nueva empresa de software o hardware sin un CTO es como arrancar un restaurante gourmet sin un chef.

Emprender significa muchas cosas. Puede significar abrir una tintorería, o una agencia de autos, o una tienda de ropa. Puede significar comenzar una nueva marca de productos de limpieza ecológicos, o de estuches de bambú para smartphones, o de alimento fortificado con proteína para cocodrilos (si eres tan hipster). También puede significar empezar una escuela, una ONG, o un evento de conferencias impactantes.

Sin embargo, conforme avanza irremediablemente el tiempo y continuamos sumergiéndonos en la modernidad tecnológica del siglo XXI, emprender significa cada vez más y más empezar una startup o una empresa de alto impacto basada en romper esquemas y paradigmas establecidos utilizando precisamente eso: tecnología.

Por tecnología me refiero principalmente a software y a hardware, pero también incluiría biotecnología, nanotecnología, sensores, internet de las cosas, realidad virtual, videojuegos, robots y múltiples otros especímenes del alucinante presente ciberpunkoso/tecnofuturista en el que vivimos, que hace tan sólo décadas hubiera parecido capítulo de algún libro de Isaac Asimov.

Tecnología: la versión 2.0 de inventar la rueda

¿Por qué es tan atractiva la tecnología para un emprendedor? Pues porque representa la herramienta perfecta con la que se puede generar destrucción creativa. Destrucción creativa, según Joseph Schumpeter, el economista austriaco propulsor del término, significa el avance tecnológico que destruye lo existente para crear lo nuevo. Es lo que hace el Internet con los periódicos impresos, o lo que está haciendo Spotify con los discos compactos (mas no con los viniles hipsters :P), o lo que ha hecho Dropbox con las memorias USB. Es quizá lo que Uber está haciendo con los taxis (es pronto para saber qué va a pasar con eso).

Por todo esto, cada vez más emprendedores en el mundo están apostando por generar nuevas tecnologías que revolucionen la manera actual en la que se hacen las cosas o que ataquen problemas persistentes que no han, al día de hoy, encontrado soluciones. Por todo esto también es que existen lugares míticos como Silicon Valley, donde el presente y el futuro son cotidianamente reinventados por emprendedores que apuestan por innovación a través de nuevas tecnologías.

Y claro, una de las tecnologías más atractivas debido a su bajo costo y amplia versatilidad, es el software. Con software puedes tener impacto en el mundo real desde tu computadora, estés donde estés, y lo único que necesitas es una laptop (semi-nueva si quieres) conectada a Internet, algo de espacio y herramientas en la nube, la actitud correcta y las habilidades necesarias para programar y hablar con cierta fluidez el lenguaje de las computadoras y el Internetz.

CTO: el/la chef que necesita tu nueva empresa tecnológica

Muchos emprendedores, entonces, están decidiendo emprender utilizando software o hardware, pero están cometiendo un notable error: están formando equipos que no incluyen a un CTO o co-fundador técnico. CTO, pronunciado “ci ti ou”, significa Chief Technology Officer. Es una o un co-fundador / socio técnico, con un perfil de geek / científico / tecnólogo que haya desarrollado ejemplar pasión y habilidades para manejar la tecnología que forma el núcleo del nuevo negocio en cuestión, y que además sirve como complemento natural al CEO o director general (perfil de negocios u otro no tan técnico) en este tipo de proyectos.

Arrancar una nueva empresa cuyo componente central es un producto de software o hardware sin un CTO en el equipo es, en analogías del buen Alberto Padilla, como arrancar un restaurante gourmet sin un chef. Quienes caen en este error, usualmente subcontratan de manera externa el desarrollo de su producto (en software, se le llama producto a la aplicación web o móvil que representa el núcleo de la empresa tecnológica – cuando utilizas Facebook, estás utilizando su producto), ya sea con alguna agencia de desarrollo o con programadores freelancers.

Piensa en la analogía del restaurant nuevamente: hacer esto es como pagarle a una agencia de chefs o a un chef freelance para que cocine los platillos para los paladares exigentes de tus clientes. Está complicado crear un producto superior y ganarle a la competencia de esta manera, ¿no?

No es buena idea subcontratar a tu chef

¿Por qué es mala idea subcontratar? Primero, porque es más caro y a menos que ya traigas algunos millones en el bolsillo, un emprendedor usualmente no puede darse el lujo de ser despilfarrador. Y segundo, porque el desarrollo de un producto tecnológico exitoso es un proceso sumamente complejo que supone estar casi obsesivamente manipulando y cambiando constantemente elementos de diseño y funcionalidad durante largos periodos de tiempo, buscando esa fórmula quasi-perfecta pero sutil que logrará enamorar a los usuarios o clientes.

Si tienes a un o una co-fundadora técnica, el equipo de desarrollo será parte de tu empresa y compartirá la visión del equipo fundador. Si no es así, estarás a la merced de la agenda de la agencia de desarrollo o del programador freelance, quien difícilmente se desvelará como lo harías tú o tu socio jugando con nuevas funcionalidades o ideas para su producto.

Subcontratar desarrollo de software funciona bien en ciertos casos, como cuando necesitas algo muy específico y a muy corto plazo. O bien cuando la parte tecnológica no es el componente central de la propuesta de valor de tu negocio. Si lo que haces es vender banquetes para bodas, tener un sitio web bien hecho con una versión móvil es una herramienta de ventas poderosa, pero el núcleo de tu negocio siguen siendo los banquetes y ahí sí, quizá vale la pena subcontratar a desarrolladores de manera externa para construirla.

Pero si tu negocio es un nuevo algoritmo de búsquedas en internet, o una red social basada en una aplicación web, o una herramienta de análisis de datos para toma de decisiones gerenciales, entonces necesitas formar un equipo fundador que contemple a una persona capaz de construir un equipo tecnológico y de guiar el proceso de poder construir esa herramienta que hará la diferencia entre el éxito o fracaso de tu empresa.