El proyecto de Internet “gratuito” de Facebook seduce a América Latina

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Zuckerberg ha presentado Internet.org en Panamá y sus siguientes blancos son Brasil, Perú y Argentina.

Mark Zuckerberg sonríe. Su incursión en la Cumbre de las Américas ha sido un éxito. No sólo ha anunciado que Panamá se convierte en el tercer país en la región en adoptar Internet.org, su criticado modelo de internet “gratuito”, sino que ha logrado que Brasil y Perú se sumen a la iniciativa, además de una reunión con la presidenta de Argentina. El poder seductor de Internet.org es demasiado para un político latinoamericano: la promesa de ampliar la base de personas que se conectan a Internet, por supuesto, sin pensar en las consecuencias en el largo plazo.

La activista María del Pilar Sáenz explica en su texto Hacia tierras más libres en Internet dónde está el problema. Conectarse a Internet a través de Facebook no es conectarse a Internet: es entrar en un jardín vallado; uno que termina siendo delimitado por los intereses de Facebook, de la empresa operadora de telefonía móvil y del gobierno. Disfrazado de altruismo, Internet.org es una estrategia de marketing hábil. Facebook aumenta su base de usuarios y la operadora ofrece el acceso ilimitado por unos meses y después viene el cobro, como ocurrió en Colombia.

Pero los problemas trascienden cuando se habla de Internet.org como un proyecto de políticas públicas. Desde esa perspectiva, el acceso que provee es una simulación. Para los gobiernos, se da la imagen de promover la conectividad y cerrar la brecha digital, ya que proporciona acceso a sitios web de gobierno, de salud, de planificación familiar y de educación. Sin embargo, no soluciona nada: simplemente entra en el juego de intereses particulares y, por el contrario, permite que un gobierno favorezca a una empresa y se atente contra la neutralidad de la red al privilegiar unos servicios de forma gratuita sobre otros.

Prevalece el interés mercantilista en un proyecto como Internet.org, que ha encontrado tierra fértil en América Latina por la ignorancia de sus presidentes y su avidez por aparentar un mayor desarrollo en la red. Afortunadamente, hay reacciones en países como Panamá, donde el Instituto Panameño de Derecho y Nuevas Tecnologías (IPANDETEC) se está organizando para presionar al presidente Juan Carlos Varela para que abandone Internet.org.

El panorama es poco alentador en América Latina. Incluso países como Brasil, con avanzadas discusiones sobre temas digitales, están sucumbiendo ante la tentación de la vía fácil de Internet.org. Considerar el modelo de Internet “gratuito” de Facebook puede significar un golpe de timón a futuro en el debate sobre temas como el zero rating o la neutralidad de la red. Zuckerberg jamás ha ocultado que su intención para conectar a más personas es generar más dinero; y los gobiernos, deslumbrados por la buena publicidad, siguen mordiendo el anzuelo.