Tenemos que hablar de Méxicoleaks

Tenemos que hablar de Méxicoleaks

La plataforma para informantes en México plantea una nueva relación entre denuncia ciudadana y periodismo.

Este martes 10 de marzo, ocho medios de comunicación y ONG presentaron Méxicoleaks, una plataforma que permite enviar filtraciones anónimas que sirvan para denunciar casos de corrupción, violaciones de derechos humanos, entre otros delitos de interés público. Sin embargo, un reciente conflicto por el uso de marca de uno de los medios de comunicación ha desviado la atención pública acerca del proyecto, sus intenciones y sus alcances.

Sin embargo, lejos del escándalo, hay mucho que discutir y destacar de Méxicoleaks. Para obtener más contexto, hablé con Dulce Ramos y Nayeli Roldán, editora en jefe y reportera de Animal Político, respectivamente; y con Luis Fernando García, abogado de la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D). Los tres son miembros de Méxicoleaks y, de primera mano, me despejaron varias dudas respecto a la iniciativa.

Es posible entender a Méxicoleaks desde diferentes aristas. La primera es como un esfuerzo inédito que reúne tanto a medios como a organizaciones civiles en un ejercicio de libertad de expresión. La alianza fue conformada con el apoyo de Free Press Unlimited, una organización sin fines de lucro con sede en los Países Bajos que ayuda a periodistas y activistas en zonas de conflicto o lugares donde obtener información confiable es difícil. ¿Está México dentro de este esquema? Desafortunadamente, sí.

A través de esta alianza, sus integrantes proponen un esquema de colaboración que permite que un informante pueda enviar documentos a uno, algunos o todos los medios y organizaciones de la red. El medio interesado en publicar la información la retoma y la investiga, sometiéndola a un proceso de verificación antes de que sea divulgada. En todo momento, la identidad de quien filtra la información es protegida, tanto por las virtudes técnicas de la plataforma como por una corresponsabilidad entre el medio y el informante.

Proteger al informante

Uno de los puntos más importantes para abordar es cómo se puede proteger a quien filtra la información. La primera capa, por supuesto, es el anonimato. Méxicoleaks está construido sobre GlobaLeaks, una plataforma de código abierto diseñada específicamente para este fin. Sin embargo, a pesar de que el software prevé una serie de casos, la seguridad debe iniciar desde el informante.

“Puede existir un problema de familiaridad con la tecnología”, explica Dulce Ramos. “Estamos muy conscientes que hay puntos que el usuario tiene que seguir. No se puede garantizar el anonimato o la protección del informante si hay algo que no sigue”. En el video tutorial para el envío de documentos, por ejemplo, Méxicoleaks da como primer paso descargar el navegador Tor.

Una vez que el informante ha cargado sus archivos, se genera un número de reporte, el cual puede ocultarse al hacerse pasar por un número de tarjeta de crédito. El número de reporte es muy importante, pues permite que posteriormente el informante se comunique con los periodistas o activistas, por lo que su resguardo debe ser seguro.

Luis Fernando García precisa que el control de la comunicación queda en manos del informante, ya que éste podría subir el documento y deshacerse del número, sin volverse a poner en contacto con el medio si así lo desea. “Compartimos la responsabilidad”, señala Ramos. “La gente [debe ser] muy consciente de que en la medida en que sigan rigurosamente los pasos, en esa misma se protegerá la identidad.”

Otras de las recomendaciones que da el tutorial es no utilizar computadoras del trabajo para hacer las filtraciones y ser muy discreto en las redes sociales; igualmente, García indica que es importante fijarse en los metadatos de lo que se comparte, pues pueden entregar pistas sobre la identidad del informante.

Además, cada medio cuenta con una computadora de uso exclusivo para la plataforma, que no es empleada para ningún otro fin y que cuenta con protecciones específicas. “No podemos usar nuestras máquinas del día a día para esto”, puntualiza Ramos.

“¿Y esto para qué? ¿De qué sirve?”

En nuestra conversación, la editora de Animal Político cuenta que, durante la presentación de la alianza ante la prensa, un reportero le preguntó directamente “¿y esto para qué?, ¿de qué sirve?”. Para Ramos, aún existen periodistas que no le encuentran ni la gracia ni al sentido a este tipo de esfuerzos. “Es un termómetro muy desafortunado del periodismo del país”, reflexiona.

“El periodismo tiene que ir cambiando. No sólo en la tecnología, sino en la visión del periodismo”, explica Nayeli Roldán, reportera de AP. “[Méxicoleaks] es una plataforma de colaboración. Acercarle [al informante] un medio de contacto directo; que no sea como hace décadas [en] que los periodistas eran una élite. Cualquier ciudadano interesado en denunciar un acto de abuso y de corrupción [puede hacerlo]. Es un cambio de chip, de paradigma, un cambio necesario.”

Ramos hace notar que las plataformas para informantes son una tendencia global: “Este tipo de periodistas no sólo está fuera de las tendencias, está cerrándose a la diversidad de fuentes, a que te llegue un secreto por una vía legítima, algo que tenga que ver con la forma en que se toman las decisiones.”

El derecho de informar

Mientras tanto, en el Senado de la República se discute la Ley General de Transparencia. Los representantes del Partido Revolucionario Institucional (partido al que pertenece el presidente Peña Nieto) propusieron retirar la protección a informantes, según ha denunciado la Red en Defensa de los Derechos Digitales desde mediados de febrero.

Sin embargo, la misma R3D indica que el derecho de los informantes está protegido por la Constitución. Al respecto, cuestiono a mis entrevistados sobre el panorama. “No nos hemos puesto aún en ese escenario –responde Ramos– pero la R3D se ha mantenido súper crítica. Necesitamos saber primero cómo reacciona la sociedad a la plataforma.” Por su parte, Luis Fernando García, director de la Red en Defensa de los Derechos Digitales, me cuenta que están dispuestos a defender a los informantes “hasta los tribunales, si es necesario.”

Es indudable que, tal como señala la R3D, la protección de los informantes es una obligación de los derechos humanos. Pero en un país como México, de reiterados abusos y corrupción gubernamental, el resguardo del anonimato de las fuentes no sólo es necesario, sino prioritario.

Así, estamos ante una plataforma que plantea una opción que permite exponer información de interés público a través de un sistema mucho más seguro y en un esquema de colaboración periodística sin precedentes en el país. Eso, por sí mismo, ya es un hito en México.

Cierro este texto recordando un fragmento de Citizenfour, el documental sobre Edward Snowden que recién ganó el Óscar. En una escena, el periodista Glenn Greenwald pregunta a Snowden por qué no ha revelado él la información directamente. “Estoy sesgado”, responde el filtrador. Snowden indica que él conoce tan bien esa información que tiene prejuicios sobre qué es importante para la sociedad y que no. Por eso entrega los documentos a Greenwald: porque entiende que es deber y facultad del periodista determinar qué obedece al interés público. Greenwald acepta.

Que éste sea un nuevo paso firme para el periodismo mexicano y la denuncia pública. Lo necesitamos.