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The Order: 1886 [NB Labs]

Shooter interruptus.

Plataformas: PlayStation 4
Desarrollador: Ready at Dawn Studios
Distribuidor: Sony Computer Entertainment

Castigar a The Order: 1886 —o a cualquier videojuego— por los minutos de duración que se necesitan para terminar el título en específico es un tanto erróneo, sobre todo cuando existen ejemplos sustanciales en la industria en donde este parámetro no sesga de ninguna manera la experiencia holística de la obra. Es por eso que en esta reseña no habrá una sola queja sobre la duración del modo de campaña, la única modalidad con la que cuenta este producto de Ready at Dawn, o sobre la ausencia de multijugador que en este tipo de juegos del género de disparos en tercera persona parecería obligatorio. En donde sí podemos poner el dedo en la llaga es en decisiones que afectan aspectos generales del juego de manera global.

Disectemos The Order: 1886 con los elementos que sus mismos creadores destacan como lo más importante: su historia, producción y narrativa. “La cohesión y fluidez de los visuales del juego y la historia”, subraya Marc Turndorf, el director de operaciones de Ready at Dawn cuando lo cuestionamos sobre el elemento más importante de esta nueva franquicia. La Orden es una organización de caballeros bajo el comando de la Reina Victoria de Inglaterra, creada por el mismísimo Rey Arturo. Su misión principal es salvaguardar la paz del territorio inglés que se ve comprometida por constantes ataques de una rebelión en contra de la Monarquía, pero sobre todo contra una especie híbrida de licántropos que sobrevive a costa del continuo asesinato de hombres y mujeres.

The Order: 1886 se apoya en cinemáticos como principal elemento narrativo para darle vida a la trama que en muchos momentos se observa llena de clichés. Un punto fuerte —quizá el más fuerte— es la detallada ambientación con la que cuenta en todo su desarrollo. El equipo de investigación de Ready at Dawn se tomó su tiempo para que cada baldosa y cada pieza de decoración y arquitectura en los escenarios estuviera fielmente recreada conforme a la época victoriana. Además cuenta con personajes históricos como el inventor Nikola Tesla que dan peso al ambiente ucrónico que se plantea a lo largo del juego. Todo esto se potencia con el poder gráfico de la PS4 para al final entregarnos un título suculento en lo visual.

Por desgracia, si todo se tratara de alarde visual y detalles de ambientación entonces nos conformaríamos con demos técnicas de algún motor gráfico.

Ready at Dawn no se conoce por ser un estudio de estilo original. Daxter y dos juegos de God of War para PSP más el port de Okami para Wii son videojuegos con marcas establecidas por otras casas de desarrollo. Si bien The Order: 1886 es una nueva propiedad intelectual las mecánicas de juego representadas a lo largo de su trama distan de ser innovadoras y por momentos pecan de simples. Es cierto que funcionan de manera sólida las situaciones de combate en donde hay que utilizar el arsenal con armas retrofuturísticas junto con mecánicas de cobertura para salir avante, pero en muchas ocasiones uno siente que esto se ha vivido en otros títulos del género como Gears of War o el mismo Uncharted, etiqueta de la marca PlayStation. Además, el abuso de los famosos Quick Time Events en momentos cruciales de The Order —como las batallas con los jefes— hace que se pierda el sentimiento de inmersión en toda la estructura de la dinámica de juego.

The Order: 1886 mueve su trama con diálogos extensos y explicaciones detalladas de todo lo que rodea el juego con respecto a los personajes y sucesos históricos de su propio universo en la mayoría de sus capítulos. Pero llegado el último episodio súbitamente se termina el juego con conversaciones en el guión que parecieran ser resultado de un proceso de desarrollo apresurado. La experiencia se siente como cuando uno está tratando de saborear un platillo y antes de acabarlo alguien nos lo arrebata dejándonos con ganas de más.

Una desdicha para The Order: 1886 y otras tantas exclusivas de PlayStation es el hecho de que The Last of Us —donde también el desarrollo de su narrativa es crucial— les dejó la vara bien alta. El juego creado por Naughty Dog ofrece una experiencia que al final se muestra satisfactoria y plena. Por otro lado, The Order se siente como una franquicia AAA que se prepara para recibir varias secuelas y contenidos descargables; a cambio de eso, algunas de sus mecánicas de juego no arriesgan en lo absoluto. Y no es que The Last of Us no vaya a tener una segunda parte, pero lo mostrado en el producto final habla de un proceso en el que no necesariamente se pensaba desde un inicio en iteraciones posteriores para satisfacer otras necesidades (entiéndase, secuelas).

The Order: 1886 es un juego “hermoso en la cubierta y en el envoltorio” que pasará sin demasiada pena ni tampoco mucha gloria este año como una exclusiva más de PlayStation 4. Es un buen juego que cumple en algunas cosas y eso es indudable, pero en otras relativamente importantes se queda algo corto.

Y todo esto no tiene nada que ver con los números que marca el cronómetro.

¿Qué significa esto?

Este artículo fue realizado con una copia del juego proporcionada por el distribuidor.