Este colombiano de 17 años toca la guitarra con un brazo impreso en 3D

Este colombiano de 17 años toca la guitarra con un brazo impreso en 3D

Diego Corredor es un muchacho colombiano que manipula el instrumento gracias a un impresionante brazo prostético hecho a la medida.

Saluden al nuevo “Guitar Hero” del barrio. Su nombre es Diego Corredor y se trata de un joven colombiano de tan sólo 17 años amante de la música y que tiene actualmente el brazo prostético impreso en 3D más impresionante del mundo. Diego no será el primero ni el último de los muchachos en recibir esta clase de aditamentos para hacer lo que más le gusta, se trata por fortuna, de una tendencia cada vez más constante en el mundo, que da lugar a situaciones asombrosas y entrañables, como la de aquel niño que obtuvo una prótesis 3D inspirada en Star Wars, pero el caso de Diego va incluso más allá.

Diego Corredor nació en la ciudad de Bogotá sin su extremidad. En su intento por usar cualquier prótesis la experiencia siempre había terminado en frustración absoluta y en su concepción del mundo la posibilidad de tocar la guitarra era algo simplemente inconcebible, hasta la intervención de los chicos de 3Dglück, un proyecto local desarrollado por los hermanos Juan y Andrea Monroy quienes lanzaron esta compañía especializada en la concepción de creaciones impresas en 3D, diseñadas especialmente para cada situación, acorde con las necesidades de sus usuarios.

(c) 3Dglück

De acuerdo con un artículo publicado en 3ders, este brazo impreso en 3D fue creado a partir de la situación particular de Diego, así que se construyó una pieza hecha a la medida, concebida especialmente para lograr la mayor ambición del muchacho: tocar la guitarra como si fuera parte de Linkin Park.

Con un periodo de seis horas de trabajo de impresión y un costo de cerca de USD $300 (CLP $187,26 / MXN $4.445), el brazo prostético de Diego marca un precedente único en la historia de la impresión 3D, ya que representa el máximo grado de personalización y diseño materializado en un accesorio capaz de ejecutar una tarea ya de por sí compleja, como es el tocar un instrumento de cuerdas.

Como se aprecia en el video que encabeza esta nota, el brazo de Diego está totalmente personalizado: con la mano izquierda el chico se encarga de realizar las pisadas, mientras que la prótesis rasga las cuerdas, con lo que logra un resultado impresionante. Los alcances de la impresión 3D no parecen tener límites.