Internet móvil, indicadores y cautela [FW Opinión]

Internet móvil, indicadores y cautela [FW Opinión]

Los indicadores que muestran un crecimiento en las suscripciones de Internet móvil pueden ofrecer una nota positiva, pero es necesario mirar con más cautela las cifras para reconocer las diferencias entre las tecnologías que brindan acceso.

La OCDE actualizó recientemente su portal de estadísticas de banda ancha con datos del 2014, mismo que brinda datos de Chile y México como países miembros. El Instituto Federal de Telecomunicaciones de México (IFT) recuperó estos datos para exponer que hay un incremento en la penetración de la banda ancha móvil en el país (y de paso en Chile) [PDF].

Sin duda la expansión del acceso es una noticia positiva para la agenda de la conectividad, pero más allá de la dimensión cuantitativa del conteo de suscripciones vale la pena agregar una dimensión cualitativa sobre qué tipo tecnología acompaña a esta tendencia de mayor disponibilidad de Internet móvil.

Dimensionar la expansión

Ver cómo aumentan o disminuyen las suscripciones a lo largo del tiempo permite distinguir sólo dos dimensiones del fenómeno. Para agregar “volumen” a este modelo de medición de la conectividad hace falta agregar el tráfico de datos que cursan por las redes como consecuencia de contar con más accesos y tecnología como LTE que permite mayores velocidades.

Por ejemplo, según estimaciones de Ericsson [PDF] en América Latina se promedió un tráfico de 300 Petabytes (PB) al mes durante el 2014, mismos que se incrementarán a 1,800 en el 2020, de acuerdo con pronósticos de la compañía. Este crecimiento en el tráfico de datos no se apoya solamente en una mayor disponibilidad de teléfonos inteligentes, sino en un uso más generalizado y en tecnología que permite una mejor experiencia en el uso de aplicaciones que requieren un consumo de datos mayor.

Esto nos conduce a sugerir que estas colecciones de indicadores podrían beneficiarse de una clasificación o estimación de los tipos de tecnología de la que disponen los suscriptores. Si la misma OCDE reconoce como banda ancha velocidades de 256 Kbps, es evidente que los usuarios que cuentan con una velocidad que se aproxime más a este límite inferior tienen menos opciones de uso que aquellos que cuentan con accesos denominados como 3G o 4G.

¿Qué tipo de “banda ancha móvil”?

Las estadísticas dadas a conocer por la organización especializada 4G Americas para América Latina muestran que en diciembre del 2014 había en América Latina y el Caribe 725 millones de suscripciones móviles, de las cuales el 60% eran GSM (previas a 3G), 36% HSPA y sólo 1% LTE.

De acuerdo con el pronóstico de 4G Americas, los usuarios en la región irán transitando hacia tecnologías 3G y 4G, de manera que en el 2019 se prevé que el 75% de las conexiones sean HSPA, 11% LTE y 14% GSM. Resulta obvio que cada país tendrá su propia evolución en función de elementos como asignación de espectro radioeléctrico, el alcance de la cobertura de las redes, disponibilidad de equipos, programas de política pública para la conectividad, el ingreso de los usuarios, entre otros.

En la medida en que los indicadores reflejen también la “segmentación” de las tecnologías por las que se puede acceder a Internet móvil, habrá un mejor entendimiento de qué oportunidades tienen los usuarios no sólo en el plano de la comunicación y el entretenimiento, sino en ámbitos como la educación y el desarrollo económico.

Usos y aplicaciones sobre Internet

Para brindar un ejemplo, los datos recopilados por el INEGI de México muestran que la mayoría de los usuarios de Internet identifica la obtención de información como el uso principal de la red. De manera complementaria, los usuarios respondieron que el acceso a redes sociales, comunicarse, apoyo a educación o capacitación y el entretenimiento son los principales usos de Internet en el país.

No obstante, la navegación, el uso de aplicaciones de capacitación/educación, redes sociales y entretenimiento son sólo una parte de la fotografía, ya que los usuarios pueden optar entre alternativas para estos fines que van desde plataformas como Coursera para la educación, hasta uso de aplicaciones Over-the-top como Netflix para el entretenimiento, y que distan de simples búsquedas sobre Internet (nota del autor: las categorías no suman 100% porque son respuestas de opción múltiple).

Así mismo, los usuarios van sustituyendo los mensajes cortos (SMS) y las llamadas “tradicionales” a través de aplicaciones como WhatsApp, Viber, Skype, entre otras.  Ericsson ofrece datos complementarios: el 48% de los usuarios de teléfonos inteligentes en América Latina  respondió que usa el dispositivo para navegar en Internet; 46% para uso de redes sociales y un 22% para ver videos cortos (nota: al tratarse de respuesta de opción múltiple, la suma no corresponde a un 100%).

Los indicadores que los reguladores, autoridades y organismos arrojen sobre conectividad o incremento de suscripciones a banda ancha móvil deben ser tomados en cuenta sólo como una parte de la fotografía. Aunque éstos nos expongan periodos de expansión o contracción, la dimensión del “volumen” de datos a consumir y el tipo de tecnologías con los que cuenta la población son factores que ayudan a entender con más profundidad las opciones de desarrollo en cada país y si los servicios disponibles brindan capacidades que permitan aprovechar usos y aplicaciones que requieren accesos de alta velocidad.

Portada (cc) Matt J Newman