Científicos españoles tratan la alergia a la lactosa con luz pulsada

Científicos españoles tratan la alergia a la lactosa con luz pulsada

La Universidad de Granada descubrió que un aparato similar al láser podría ayudar a digerir mejor los lácteos.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Granada, España, han modificado artificialmente un tipo de proteína derivada de la lactosa para ayudar a tratar la molesta intolerancia a los lácteos. El grupo fue apoyado por personal del Centro de Tecnología de Azti-Tecnalia y logró todo sin modificar las propiedades funcionales de la leche, es decir, la leche seguirá sabiendo a leche y los lácteos a lácteos, no a agua del grifo con un ligero gusto a leche.

El tratamiento usó luz pulsada, una lámpara que es similar al láser, pero no es coherente ―es decir, se desplaza en todas direcciones― y que desde los noventa se emplea principalmente para la fotodepilación y hacer que la piel no pierda su suavidad al estimular la producción de colágeno, como medio para modificar la proteína β-lactoglobulina, notoriamente difícil de digerir y encargada de cerca de 10% de los casos de alergia a los lácteos.

 

El “pulpo”, University of Granada

Para hacer esto se creó un aparato llamado “el pulpo”, construido en la Universidad de Granada, para simular el proceso de digestión y, de manera previa, la proteína se trató con la luz pulsada en un proceso análogo al que se lleva a cabo de forma industrial. Esto ayuda a la digestión de la proteína porque, naturalmente, esta tiene una estructura compleja que no es fácil de deshacer para las encimas de las vísceras, aunque si se sobreprocesa artificialmente, entonces la proteína pierde sus propiedades funcionales.

Los resultados fueron publicados en el Journal Soft Matter y ya se encuentran disponibles.