La mujer que no se reconoce en su reflejo y discute consigo misma

La mujer que no se reconoce en su reflejo y discute consigo misma

Durante años, la prosopagnosia fue considerada una curiosidad médica, pero ahora está despertando cada vez más interés.

Probablemente todos hemos vivido alguna vez la situación de tener delante a una persona que nos saluda, pero a la que no logramos identificar con precisión. Para la mayoría de la gente esta es, sin embargo, una excepción. En cambio, para algunas personas, es la regla.

Prosopagnosia fue el nombre que le puso en 1947, el doctor Joachim Bodamer a una enfermedad caracterizada por “la interrupción selectiva de la percepción de rostros, tanto del propio como el de los demás.”

Bodamer fue el primero que hizo un estudio clínico sobre este trastorno en el reconocimiento de rostros o caras conocidas. La persona que tiene esta incapacidad puede reconocer las partes de la cara, pero no es capaz de unir todo para poder reconocer a la gente, sin importar si son familiares o gente muy cercana. Cuando es muy grave, ya no es capaz de reconocerse a sí mismo en el espejo.

Recientemente, el equipo del doctor Chandra Sadanandavalli, del Instituto de Salud Mental y Neurociencias en Bangladesh, India, ha documentado un tipo de prosopagnosia no clasificado hasta ahora. Se trata de cinco personas que no sólo no se reconocen en el espejo, sino que discuten con su propia imagen.

La primera, una mujer de 62 años, llegó a un hospital indio porque tenía frecuentes olvidos y se perdía fuera de casa. Sus familiares la encontraban a menudo hablando con su imagen del espejo, así que la llevaron para que le hiciesen un examen médico.

El equipo del doctor Chandra Sadanandavalli hizo diversas pruebas a la mujer y comprobó que era capaz de reconocer las caras de las personas más allegadas pero cuando la pusieron delante de un espejo comenzó a discutir con su propio reflejo.

En el vídeo se observa cómo la mujer pregunta, una y otra vez, a la persona al otro lado del espejo “¿Cómo te llamas?” Tras varios intentos, se gira hacia el resto de personas en la habitación y les dice que “aquí hay una mujer que no sabe cómo se llama“.

Según los científicos, que han publicado su hallazgo en la revista Indian Journal of Psychological Medicine, lo que le ocurre a la mujer es consecuencia de una demencia incipiente con un daño localizado en el lóbulo parietal derecho, la zona donde el cerebro alberga nuestra “imagen corporal”.

Reconocerse en el espejo es una capacidad que nos distingue como humanos, pero requiere un aprendizaje, ya que nosotros nunca podemos ver directamente nuestra propia cara. Durante el aprendizaje, nuestro cerebro almacena estos datos de reconocimiento junto al resto del esquema corporal, pero cuando si esta zona sufre algún daño aparece la sensación de extrañeza y la de enajenación.

Los médicos indios han descrito cinco casos, cuatro mujeres y un hombre, que sufren esta agnosia del propio reflejo, un trastorno no clasificado hasta ahora.

Otro de los casos es el de una mujer de 80 años que sufre alucinaciones visuales y problemas de memoria. Cuando le ponen delante del espejo, al principio la paciente confunde su propio reflejo con el de una diosa india y, después, inicia una acalorada pelea con la mujer del otro lado porque tiene un anillo en la nariz igual que el suyo y piensa que se lo ha robado.

Penn State / (CC) BY-NC-ND 2.0

Mucho más que un problema de memoria

Un individuo puede dejar de saber quién es que está al otro lado del espejo por motivos muy diversos. No es sólo un problema de falta de memoria. Los pacientes con alzhéimer, por ejemplo, a veces confunden su reflejo con el de un hijo o un familiar cercano. También puede aparecer como consecuencia de un ictus y trastornos como la anorexia.

Curiosamente, en 2010, el científico italiano Giovanni Caputo, de la Universidad de Urbino, publicó un trabajo en el que explicaba cómo una persona sana podía experimentar esta sensación de no reconocimiento. En determinadas condiciones de iluminación, y si se mira suficiente rato, la persona puede sentir que el que está mirando es otra persona.