El hombre que escuchaba el Wi-Fi

El hombre que escuchaba el Wi-Fi

Un hombre que perdía el oído creó una manera para escuchar Internet.

Estamos constantemente rodeados por señales que no logramos percibir usando solamente nuestros sentidos: campos magnéticos, ondas de radio o, incluso, la radiación de fondo remanente del Big Bang. Y están, también, los sonidos cotidianos frente a los cuales nos desensibilizamos, pero cuya perdida puede suponer una experiencia aislante, deprimente o, incluso, abrumadora.

Dejar de escuchar la risa de aquella persona cuyas mejillas tienen un hoyuelo perfecto, la voz de tu madre o el propio respirar y el latir de tu corazón; saber que tu tiempo para percibir el sonido está terminando puede ser un catalizador para desear escucharlo todo, incluso aquello que los demás humanos son incapaces de percibir.

Esta es la historia de Frank Swain, que comenzó a perder el oído a los 20 años (puedes leerla de su propia autoría en New Scientist), Aquí nos vamos a enfocar en una particularidad: la habilidad adquirida de Frank para escuchar cómo “suenan” las redes de Wi-Fi.

Aunque algunos planteen que estas redes puedan dar problemas de salud, otros la usan para saber qué hay a su alrededor. Para lograr esto Frank se creó el proyecto “Phantom Terrains” junto con el diseñador de audio Daniel Jones. La colaboración logró crear un plano de audio complejo usando la fuerza de la señal, la dirección, el nombre y el nivel de seguridad.

Así suena el internet.

La primer textura es similar al sonido de un contador Geiger, entrando y saliendo de la “canción” mientras que el trasfondo se crea por una melodía que se repite creada con base al nombre de la red. La melodía progresa mientras Swain se mueve por diversos recintos y puede ser escuchada en Soundcloud.

Swain habla de la creación de una “prótesis”, algo que permita aumentar nuestra capacidad de percibir sonidos para convertirnos en una especie de superhombres que logren escuchar las miles de cosas, visibles e invisibles que nos rodean.

Una versión moderna, si se me permite, de la sinfonía de los Planetas de Holst llevada a su extremo moderno, una sinfonía de la Tierra creada por todos y cada uno de nosotros. O tal vez la respuesta sea más simple y sólo estemos conociendo la realidad aumentada para nuestros oídos.