El espíritu de Call of Duty 4, el desbalanceado espíritu de Modern Warfare 2 [NB Opinión]

El espíritu de Call of Duty 4, el desbalanceado espíritu de Modern Warfare 2 [NB Opinión]

La imperfecta excelencia de Call of Duty.

Mañana vuelve Call of Duty con el estreno de Advanced Warfare.

Esto en realidad es algo aceptado, conocido y que forma parte de la tradición del noviembre de cada año. ¿Por qué esta vez tendría que ser diferente? O mejor dicho, ¿por qué este año es ligeramente especial?

La respuesta a eso (o una de las respuestas a eso) es Call of Duty: Ghosts.

Ghosts debe ser uno de los peores juegos de la franquicia, con diferencia. Aún así, eso no fue impedimento para que la gente corriera en masa y lo comprara por millones, tal vez por la curiosidad esa -no totalmente satisfecha- de ver por fin algo diferente ahora que Call of Duty cambiaba de generación.

Aunque en realidad yo no quiero exactamente ver algo diferente.

Sí quisiera un Call of Duty que traiga de vuelta el espíritu de los dos primeros Modern Warfare. Pienso que hasta ahora ningún juego de la serie ha logrado recapturar ese espíritu tan excelentemente imperfecto, aún cuando hubo un par de sucesores muy buenos como los dos Black Ops. Esos juegos tenían campañas geniales y un multijugador bien balanceado, pero por uno u otro motivo sus partes multijugador nunca quedaron en la retina ni en la memoria como los primeros de la “era moderna”.

Quizás la nostalgia juega malas pasadas, pero a varios -aquí hablo por parte del staff de Niubie- nos gustaría volver a experimentar mapas como el de Favela, donde había que estar siempre atentos a las ventanas porque de cualquiera podía salir un disparo. Igual que en Crash, donde el avión estrellado en el centro del mapa siempre servía como lugar para la sorpresa.

¿Alguien recuerda los pipazos (léase: tiros con el sniper) que caían siempre en el peor momento desde la cabina del avión en el aeropuerto de Terminal? ¿O el brutal desbalance de los ataques aéreos de Modern Warfare 2? Sí, todos reclamaban y todos corrían a esconderse, pero también todos secretamente esperaban una buena racha o una caja bendita con el premio mayor.

Yo tengo esos momentos muy frescos en la memoria, probablemente porque esos fueron los Call of Duty a los que más tiempo les metí en el multijugador y desde entonces mi interés en la serie fue decayendo. Llegaron los siguientes juegos y también pasé decenas de horas en ellos, pero nunca tantas como las centenas que le invertí al duo COD4-Modern Warfare 2.

Hasta ahora, la prensa mundial le está dando el visto bueno a Advanced Warfare. Y me parece bien, porque Call of Duty generalmente entrega algo más que un buen multijugador; las campañas normalemente son más que decentes y siempre han cumplido. Pero me gustaría creer en Sledgehammer Games más allá de lo que sea el juego, más allá de los millones que venda y más allá de la innovación que haya o no haya.

Modern Warfare y Modern Warfare 2 son hasta ahora los principales referentes en la franquicia Call of Duty y eso probablemente no vaya a cambiar por un buen tiempo. Habemos muchos que, por lo mismo, no queremos una revolución ni una reinvención; simplemente, que los diseñadores del estudio de turno tengan la inspiración divina y que algún día la excelencia imperfecta de esos dos juegos se reencarne en un nuevo Call of Duty.

Mañana vuelve Call of Duty y compraré religiosamente una copia como (casi) todos los años.