AT&T y Iusacell en el marco de la reforma

AT&T y Iusacell en el marco de la reforma

Las implicaciones del intento de compra de Iusacell por la estadounidense AT&T.

El anuncio del acuerdo de compra de Iusacell por AT&T va más allá de una compra del tercer operador móvil en el mercado mexicano por una firma trasnacional. La política pública, las leyes y la regulación derivada de la reforma de telecomunicaciones son factores que deben tomarse en cuenta para evaluar el potencial de este movimiento en el futuro de las comunicaciones en el país.

Aunque el gobierno mexicano ha externado que esta compra es el resultado directo de las reformas al sector, debe puntualizarse que la antigua ley federal de telecomunicaciones de 1995 ya permitía que un inversionista extranjero participara en una proporción mayor al 49% en telefonía celular. Sin embargo, más allá de la inversión extranjera permitida, hay elementos que el proceso de reforma pone en la mesa y que AT&T podrá aprovechar para crecer en el país y consolidar lo que ha denominado como una sola área de servicio móvil en América del Norte.

De igual manera, este hipotético avance de AT&T en México como un operador móvil con capacidad de desplegar redes y servicios supone un reacomodo de las fuerzas en el mercado. Por lo pronto, en el mercado móvil los 8.6 millones de suscriptores que tiene Iusacell de según AT&T representan menos del 10% en términos de participación en el mercado móvil que representa alrededor de 102.4 millones de líneas al cierre del tercer trimestre del 2014.

Operador Suscriptores (en millones) Participación de mercado*
América Móvil (Telcel) 70.4 69%
Telefónica Movistar 20.6 20%
Iusacell 8.6** 8%
Nextel 2.8 3%

Fuente: reportes del tercer trimestre del 2014 de los operadores.
* se calcula sin tomar en cuenta a los operadores móviles virtuales (OMV)
**Iusacell no hace públicos sus cifras de suscriptores, se toma del comunicado de AT&T

Regulación hacia América Móvil

América Móvil es actualmente el Agente Económico Preponderante del sector de las telecomunicaciones por tener más del 50% de participación nacional en términos de usuarios, tráfico de sus redes, infraestructura y otros criterios establecidos tanto en la enmienda constitucional del 2013, así como en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión del 2014 (LFTR). Esta condición permite que se le impongan “reglas especiales” conocidas como regulación asimétrica para buscar eliminar prácticas antimonopólicas y “equilibrar la cancha” para estimular la competencia.

Estas reglas obligan a que América Móvil comparta su infraestructura con sus competidores, de modo que estos puedan aprovechar infraestructura que ya se encuentra instalada (este operador tiene alrededor de 160 mil kilómetros de fibra óptica desplegada en México, la más grande en el país). Según AT&T, la red de Iusacell cubriría al 70% de la población en México, por lo que una de las alternativas que tiene este nuevo competidor es aprovechar en el corto plazo la infraestructura de última milla y transporte de América Móvil si desea incrementar su cobertura.

Como AT&T ha manifestado que su intención es competir a través de una sola red que brinde servicio a América del Norte, esto sería solo un paso temporal y se esperaría un despliegue de infraestructura en el mediano y largo plazo.

Otro aspecto relevante es que América Móvil tiene la intención de presentar un plan de venta de activos (radiobases, fibra óptica, entre otras instalaciones) para reducir su participación en el mercado. Aunque en la prensa y el análisis de la industria se señalaba a AT&T como un candidato natural a comprar estos activos y “repartirse” el mercado con América Móvil, la compra de Iusacell modifica esta posibilidad, pues ahora Iusacell ingresa al mercado con la infraestructura propia de Iusacell y no tiene incentivos para comprar todo lo que América Móvil ponga a la venta en su plan de desincorporación.

En su lugar, AT&T podría elegir sólo algunas instalaciones que le resulten atractivas y a su vez América Móvil pierde una oportunidad de colocar todos los activos en un solo comprador. Habrá que esperar al plan que presente el agente preponderante y la evaluación que el IFT haga al respecto.

Finalmente, la regulación vigente le impide a América Móvil cambiar su título de concesión para poder ingresar al mercado de la televisión de paga, lo que se vuelve en un factor importante para AT&T como propietario de DirecTV, firma que está asociada con Televisa a través de Sky, plataforma de DTH.

DirecTV y Televisa

Una interrogante en este movimiento es la asociación que “de facto” tendrían AT&T y Televisa a través de la plataforma de televisión de paga SKY, en la que DirecTV (cuya compra por AT&T está pendiente de aprobación por las autoridades de Estados Unidos) tiene 41% de participación y Televisa el 59% restante.

Mantener esta alianza significaría más acceso a programación para DirecTV a través de Televisa. Sky representaría sumar al alcance de AT&T 6.3 millones de suscriptores de esta plataforma en México, lo que aunado con sus operaciones en América Latina lo convierte en un actor con “más peso” y mejores capacidades de negociar contenidos, entre los que pueden encontrarse programación deportiva.

AT&T competiría así contra América Móvil y Telefónica en oferta de televisión de paga en América Latina aprovechando que en México tendría acceso a una gran parte del mercado de televisión restringida sin que América Móvil pueda competir por la restricción vigente en su título de concesión, además de que Telefónica no ha aprovechado su concesión para desplegar un servicio que compita con Sky o con Cablevisión.

Régimen para fusiones durante preponderancia y la concesión única

Finalmente, un elemento que puede capitalizar AT&T en México es la compra de firmas de telecomunicaciones para apuntalar su infraestructura o para transitar hacia otros mercados, como los servicios fijos, si el IFT le autoriza tener una concesión única para ofrecer todos los servicios posibles a través de su red.

La LFTR prevé en su artículo noveno transitorio un régimen “especial” para favorecer las fusiones mientras que América Móvil tenga un agente económico preponderante. En este caso, AT&T tiene la capacidad de “fusionarse” para crecer, siempre y cuando no lo haga asociándose con el preponderante, sobrepase el 20% de participación en el sector de las telecomunicaciones y cumpla con el visto bueno del IFT y no aumente la concentración de mercado medido en los índices Herfindahl-Hirschman (HHI) y el de Dominancia especificados en la Ley.

Como se puede ver, AT&T tendría en este factor un elemento adicional para buscar mejores condiciones a la hora de “comprar” en el mercado mexicano, sean activos de América Móvil o compañías con menor participación de mercado.

En suma, la entrada de AT&T a México es el primer paso en una oleada de cambios que irán tomando forma a lo largo del 2015, pero también es un trampolín para la competencia a nivel América Latina en la que eventualmente se verán envueltos América Móvil y AT&T, que pasaron de ser socios a competidores.