Un dron para mejorar la creación de mapas abiertos

Un dron para mejorar la creación de mapas abiertos

En ConDatos 2014 nos cuentan sobre un experimento con drones que puede abaratar el futuro de los mapas.

Uno de los proyectos que más me ha llamado la atención en ConDatos 2014 es el uso de drones para mejorar la creación de mapas. Tuve la oportunidad de charlar con Rodolfo Wilhelmy III, director de datos abiertos de la Presidencia de México (y un apasionado de los mapas), quien me contó un poco sobre esta iniciativa.

El experimento fue llevado a cabo por los chicos de Mapbox, quienes se dedicar al desarrollo de herramientas para la generación de mapas personalizados. Ellos trabajan con empresas como Foursquare, Evernote o Pinterest; y son responsables de muchas aplicaciones y librerías para el uso de mapas con código libre. Como tal, utilizan y contribuyen regularmente con proyectos abiertos como OpenStreetMap.

“Una de las cosas que Mapbox está haciendo últimamente es buscar otras maneras de hacer el mapeo de formas más escalables, con más alcances, más baratos”, cuenta Rodolfo. En esta búsqueda, empezaron a experimentar con eBee, un dron de senseFly de aproximadamente 96 centímetros de envergadura y 690 gramos de peso.

eBee es un dron con vuelo autónomo de casi una hora (50 minutos, según la descripción técnica) y es de propulsión eléctrica. Tiene una cámara incorporada de 16 MP y tienen un margen de error en el mapeo de apenas 3 centímetros.

Una ventaja que tiene este dron, según explica Rodolfo, es que se pueden introducir los parámetros en el software para determinar cuál será el área que sobrevolará la unidad. El programa eMotion permite que el usuario trace una ruta, genere un plan de vuelo y lo simule antes de emprender el vuelo. Funciona incluso en superficies disparejas, ya que el software considera los datos de elevación del terreno para establecer la altitud durante el recorrido.

“Está cool porque tiene algoritmos para entender las rutas, cada cuánto tomar fotos, dónde aterrizar –aterriza solo–, cuánto tiempo va a necesitar de vuelo, cómo andar en círculos para tomar la foto del área que quieres y viene todo georreferenciado”, explica Rodolfo.

La intención de Mapbox es demostrar el potencial que esta técnica puede tener en México. “México no está mapeado en OpenStreetMap; no pueden utilizar la información de INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) por un tema de licencias“, lamenta.

Así, para probar el concepto, idearon un vuelo de prueba desde el Castillo de Chapultepec. El dron voló a 100 metros de altura durante 7 minutos.

© Eric Gundersen / Twitter

© Eric Gundersen / Twitter

“Ya tú ves en la computadora la ruta que hizo; estuvo tomando fotos cada cinco segundos. Con los siete minutos que voló, es un mundo de información. Con ella puedes formar las partes del mapa; es una capa con resolución buena, con precisión de 3 centímetros”, cuenta Wilhelmy.

El programa tiene el algoritmo necesario para hacer todas las rectificaciones a la hora de pasar la imagen al mapa, para ajustarlo a las coordenadas correctas. “Es muy fácil que tengas fotos satelitales sobre mapas que no correspondan por la curvatura [de la Tierra], por las sombras”, aclara Rodolfo. Todas esas capas que se tomaron en el experimento serán subidas a OpenStreetMap.

Drones como eBee tienen casi una hora de autonomía y son capaces de mapear hasta 12 kilómetros cuadrados y pueden hacer incluso modelos en tercera dimensión, como el del monte Cervino (Matterhorn, en alemán).

Plan de vuelo de mapeo del Matterhorn / © SenseFly

El desafío consistía en demostrar las capacidades de los drones para operar en alturas considerables en terreno montañoso, con todas las condiciones adversas típicas. La superficie explorada fue de 2.800 hectáreas. Se realizaron 11 vuelos, con un total de 263.6 kilómetros de vuelo recorridos y 2188 fotografías tomadas. El resultado es una visualización en 3D impresionante de millones y millones de pixeles, con una precisión de 20 cm.

Modelo en 3D del Matterhorn / © SenseFly

Rodolfo considera que hay potencial para el uso de drones con los mapas en tiempo real, sobre todo en zonas de desastres naturales (México es un país sumamente susceptible a huracanes, por ejemplo). Además, es una opción mucho más barata que la fotografía satelital –la cual, además, se dificulta en otras zonas nubosas, como el sur del país–.

Finalmente, el sobrevuelo de Chapultepec ha sido sólo un experimento, pero uno que abre las puertas a generar mapas con un gasto más eficiente y de manera más sencilla. Si la tecnología nos abre esa posibilidad, ¿por qué no aprovecharla? El resultado puede ser fenomenal.