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Un día dentro de Rackspace en Texas [FW Viajes]

Pasamos un día dentro de El Castillo, un centro comercial remodelado para albergar a más de 4.000 empleados

Uno de los beneficios de trabajar en FayerWayer es que de vez en cuando tenemos oportunidad de conocer las oficinas de las compañías de tecnología más importantes. Si bien la mayoría de veces está prohibido tomar fotos o video, algunas veces podemos documentar el recorrido (como en el Googleplex hace unos años). Hoy toca el turno de conocer Rackspace, una compañía de servicios en la nube con base en San Antonio, EE.UU.

Rackspace tiene un concepto de oficinas muy diferente al que estamos acostumbrados. No hay edificios, amplias extensiones de pasto o medios de transporte coloridos. Las oficinas centrales se encuentran en lo que algún día fue el Windsor Park Mall, un centro comercial ubicado en la parte noreste de la ciudad que fue abandonado debido a la alta peligrosidad de la zona.

Justo antes de ser demolido fue comprado por la compañía en 2007 para remodelarlo y convertirlo en The Castle, la sede de más de 4.000 empleados (o rackers). De acuerdo a sus empleados, la idea de hospedarse en este lugar obedece a dos factores: primero que el lugar obedece a la filosofía de la empresa de ser un lugar abierto de trabajo (no hay oficinas) y la segunda fue para rehabilitar los alrededores de esta zona.

El Castillo

Al igual que en muchas oficinas, lo primero que encontramos en la entrada es la recepción donde te registras. Dos personas te reciben amablemente y debido a que San Antonio tiene alta presencia hispana, es normal que te hablen en español luego de ver tu identificación. Los visitantes pueden esperar en los sillones o acceder a The Experience Center, una sección con salas de juntas donde se recibe a los clientes.

Antes de cruzar las puertas giratorias, nos encontramos con dos paredes llenas de datos con la historia de Rackspace que se van actualizando conforme pasan los años y son custodiadas por el primer logotipo de la empresa.

Es un centro comercial

La primera impresión es esa, Rackspace es un centro comercial. Un amplio espacio —donde normalmente tomamos la decisión de hacia qué tienda partimos— y una escalera eléctrica para acceder al primer piso. No hay oficinas, solo una serie de cubículos conocidos como cubos de poder donde se sientan los empleados y que están ubicados en lo que algún día fueron las tiendas del Windsor.

Los cubículos no son muy diferentes a los de otras oficinas, aunque cuentan con dos características: banderas y una lista con el nombre de empleado y sus habilidades. Las banderas tienen distinto significado, unas son para notar cuanto tiempo llevan trabajando en la empresa, otras son de su universidad o equipo favorito y por último están las de algún país en específico.

Hay pistolas NERF, juguetes de escritorio y todos los elementos de un espacio de trabajo geek. Las configuraciones básicas incluyen dos monitores, aunque en algunos casos pudimos ver a personas trabajando en un arreglo de cuatro pantallas. El ambiente del cubículo es relajado y parece ser que todo mundo puede hacer lo que le venga en gana con su espacio de trabajo. Los jefes también trabajan en este espacio abierto.

Rackspace también tiene espacios cerrados, algunos de ellos son salas de juntas mientras que otros simplemente son para que los empleados se relajen o discutan algo en particular. La mayoría de estas zonas son temáticas, sobre todo las salas de juntas en donde encontramos la sala de Pac-Man, Mario Bros, Top Gun o una de Alicia en el País de las Maravillas, con paredes y cristales adornados. Incluso los baños son temáticos y en algún momento del día me sentí con suerte por encontrarme en el baño de He-Man.

La mayoría de las zonas cuentan con paredes o mesas que se pueden pintar. Hay mesas de descanso en las que uno se puede ir a trabajar, tomarse un café y en caso que surja una idea se puede tomar un marcador y comenzar a bocetarla en la mesa.

Gran parte del material del Windsor que incluye madera, concreto o metal fueron reciclados para la construcción del Castillo. Algunos elementos como el anuncio luminoso de la zona de comida se mantienen, así como la entrada de algunas tiendas que fueron adaptadas. Por ejemplo The Library era originalmente la tienda de libros y ahora es un lugar en el que puedes leer o jugar juegos de mesa.

Fanatical Support

El diferenciador de Rackspace se llama Fanatical Support y tiene que ver con la interacción y servicio que se ofrece al cliente. Cada tres meses los empleados son reconocidos por actitud de servicio y se otorga una especie de camisa de fuerza que representa su “locura por servir”.

Aquellos con el reconocimiento tienen su fotografía en un muro dedicado, pueden colgar la bandera en su lugar y tener una foto con la camisa de fuerza en la identificación.

En el recorrido por las oficinas llegamos a una zona dedicada al Fanatical Support junto al Big Ass Fan, un ventilador gigante que dice ser 25 veces más eficiente que los ventiladores de bodega. Unas escaleras al tercer piso son custodiadas por el crucigrama más grande del mundo (según Guinness) y de repente me viene a la mente que no he visto a un nerd hardcore en todo el edificio.

Al subir las escaleras encuentro lo que busco. Primero una serie de arcades ochenteros con MS Pac-Man, Centipede, Tron, un televisor con un Sega Genesis conectado y al final dos personas jugando Wizard of Wor. A primera vista cumplen con el estereotipo del nerd de garaje de finales de los ochenta: cabello largo, ropas holgadas y tímidos ante la mirada de los visitantes.

Luego me cuentan que son unos cracks en soporte mientras veo a otro grupo programando en arreglos de monitores verticales.

En esa zona hay más pistolas NERF que en el resto del edificio y salas de juntas con temas ochenteros, por ejemplo la de Top Gun con una imagen de Tom Cruise, o un pingüino gigante de Linux descansando en el piso. El ambiente en la zona es distinto a las demás y pudimos ver que la gente se la pasa muy bien allá arriba.

Antes de terminar el recorrido y bajar por una resbaladilla a la zona de comida pasamos por la zona de Latinoamérica en donde hay una pantalla gigante monitoreando la cuenta de Twitter y decenas de banderas de varios países de la región.

Una cosa que tiene Rackspace y que también se mira en otras empresas de EE.UU. es que no existe un código de vestimenta. En cualquier momento te encuentras a ejecutivos con camisa y pantalón de vestir, luego más adelante otros con bermudas cargo y playeras (poleras, remeras) de rock o a un jefe de soporte que mide dos metros, tiene brazos tatuados y una barba de vikingo.

Replicar la filosofía en otras oficinas

Luego del recorrido nos sentamos con Lawrence “Sugarbear” Reyes, Gerente de Inducción a Talento, quien nos platica la historia de la oficina, la motivación para que los empleados mejoren o la intención de Rackspace de involucrarse con la comunidad. La especialidad de Sugarbear es contar la historia de la empresa a los clientes o empleados, así como la filosofía del Fanatical Support.

Sugarbear nos habla de la lista de talentos que se muestran en cada cubículo y se replican en la identificación del usuario, los cuales no solo permiten entender en qué áreas puede brillar un “racker”, sino también son útiles a la hora de armar equipos de trabajo. Los empleados no se casan con un área en específico y las puertas están abiertas para que participen en otros proyectos.

También pueden acceder a un programa interno de enseñanza llamado Rackspace University. Cursos específicos de Linux, OpenStack y otros temas de Cloud se toman en aulas ubicadas dentro del Castillo.

Antes de concluir con la charla y debido a la apertura de una oficina en México se viene una pregunta inminente: ¿se puede replicar este modelo en México u otros países de Latinoamérica? Sugarbear dice que han sido exitosos en otras oficinas ya que han mezclado la filosofía de servicio con la identidad de cada región para convertir el espacio de trabajo en algo único.

La respuesta fue más enfocada a la relación con los clientes (a final de cuentas la oficina de México es de ventas). Luego más tarde tuvimos una charla entre colegas de otros medios respecto a cómo sería tener un ambiente tan relajado de trabajo en Latinoamérica. La conclusión fue que sería casi imposible replicar el modelo en nuestros países.