La relación entre las mordidas de gato y la depresión

La relación entre las mordidas de gato y la depresión

¿Donde está el nexo entre las mordeduras de gatos y la depresión?

La depresión es, sin duda, uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la sociedad en nuestra época y ha sido un tema constante de la investigación: desde tratamientos experimentales hasta nuevas maneras de cómo hacer una detección temprana para poder ofrecer un tratamiento más adecuado. Es justamente aquí donde radica estenuevo estudio acerca de la relación entre las mordeduras de gato y la depresión.

Preocupados por los modelos que apuntan a que la depresión será el tercer problema de salud más importante para el año 2030, un grupo de científicos encabezados David Hanauer se dedicaron a analizar bases de datos para tratar de encontrar asociaciones clínicas. Los datos se obtuvieron de una población de 1.3 millones de pacientes, de los cuales 750 presentaban mordeduras de gatos, 1.108 de perro y 117.000 depresión clínica.

El siguiente paso fue cruzar los datos para encontrar qué pacientes habían sido mordidos y también habían presentado depresión y los resultados fueron particularmente interesantes. El 41,3% de los pacientes que habían sido mordidos por un gato presentaron depresión, en contraste con el 28,7% de los mordidos por un perro.

Detalles del gato agresor. DAH/NR/LSS

Studentbeans.com

De esos pacientes que demostraron depresión y habían sido mordidos por un gato, el 85% eran mujeres, mientras que la tasa de mujeres deprimidas mordidas por un perro era del 64,5%. Es clara ya una tendencia, pero como remate se encontró qué la probabilidad de que una mujer se presentara a un hospital en los EE.UU con una mordida de gato y en algún punto de su vida fuera diagnosticada con depresión era del 41,3%. En el caso de los hombres, el porcentaje es de 24,2%.

Aunque no se ha establecido una relación de causalidad (obviamente los gatos no son los vampiros de la depresión) sí hay suficiente evidencia para comenzar a sugerir que hay algún tipo de relación entre la depresión y los gatos que no comprendemos y hay que investigar a fondo.

¿Tal vez el tipo de personalidad que es atraída mayormente a los gatos tiene una predisposición a la depresión? ¿Son acaso los gatos entes de otro planeta enviados para infectarnos con la depresión? No lo sabemos aún, pero sí podríamos comenzar a aplicar pruebas de depresión a las personas mordidas por los gatos como medida preventiva. Si ya tratamos de descartar la posibilidad de rabia e infección después de una mordida así, ¿por qué no también la depresión?