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Infamous: First Light [NB Labs]

Los poderes de Fetch.

Plataformas: PlayStation 4
Desarrollador: Sucker Punch
Distribuidor: Sony Computer Entertainment
Precio: USD $15

La historia de Abigail “Fetch” Walker es conocida para quienes ya terminaron Infamous: Second Son. Para unos cuantos, también, el personaje es uno de los más llamativos de aquel juego y por eso parece “justo” que tenga su propia historia en First Light.

Como ya es costumbre en este tipo de juegos encapsulados en un formato más pequeño -léase Freedom Cry, Festival of Blood, Blood Dragon-, la gracia está en que permite a los desarrolladores experimentar con algo diferente, más comprimido. En el caso de First Light, esto es así: de lado quedan las opciones morales tan típicas de la serie. Aquí no hay caminos del bien o del mal, ni tampoco elecciones complicadas para los protagonistas.

De hecho, hay una sección en particular donde una de las elecciones parece haber sido quitada en último momento del hud del juego.

¿Es esto bueno o malo? Ni lo uno ni lo otro, pero por ser First Light un stand alone que bien sirve como introducción a Second Son, quienes no conozcan el juego completo no tendrán la miniatura completa. Al contrario de la aventura de Delsin Rowe, las vivencias de Fetch son algo más trágicas y menos vacías. De hecho son bien trágicas, dada su historia familiar.

First Light utiliza como base dos lineas temporales para ir montando su narración. La primera ocurre un par de años antes que Second Son, cuando Fetch estaba detenida en Curdun Cay; a través de una especie de “sesión terapéutica” va reviviendo/recordando su historia (la segunda linea temporal) y también entrenando al jugador en las habilidades de neón. Que por cierto, son de lo mejor entre todas las que hay en el universo Second Son.

Las correrías de Walker contando su historia vienen con algunas novedades respecto al juego principal. No hay cambio de poderes ni nada similar, pero en realidad no se necesitan; Fetch funciona solo con el neón y eso es suficiente. Sí se agradecen algunas mecánicas extras al momento de navegar por la ciudad que acortan los tiempos de viaje y por ahí hasta son vitales para cerrar una misión.

En general la historia es ágil y las misiones pasan rápidamente una tras otra. El corte se produce justamente al volver al “presente” de Curdun Cay, una especie de arena de batalla donde los objetivos varían poco: aprende un nuevo poder, aguanta unas cuantas oleadas de enemigos, neutraliza tres torres o derrota a 20 de esos tipos que vuelan.

Todo lo que sea volver a Curdun Cay podría haberse contado con cinemáticas y no pasaba nada. Pero de alguna manera había que introducir el modo arena al mundo.

El modo arena es justamente eso: pararse en una arena de combate con diferentes objetivos y con el incentivo de mejorar y mejorar los puntajes. Es entendible su inclusión a modo de engrosar el paquete con más horas y opciones de juego, pero estas se basan en las mecánicas de combate de Infamous y que en Second Son perdieron gran parte de su encanto con tanta simplificación.

Porque no hay que olvidar que Second Son es básicamente un shooter en tercera persona con algunos extras, como el melee o ciertos finalizadores que pueden mejorarse con un pequeño árbol de habilidades. Pero no más que eso.

First Light funciona bien simplemente porque los poderes de neón son llamativos tanto a la vista como en su ejecución. Mejorarlos todos por completo requiere unas cuantas horas hasta recolectar todos los orbes necesarios repartidos por parte de la ciudad (el juego se limita solo a la sección suburbana de Seattle) y una vez desbloqueadas la mitad de las habilidades, lo demás es un paseo.

La historia de Fetch está bien armada, bien presentada y para lo que dura y lo que vale (USD $15 por cuatro horas) no está nada mal. Como introducción al juego principal es valiosa, sobre todo argumentalmente. Pero Second Son es lo que es y First Light no va mucho más allá: lindo, pero (medio) vacío.

¿Qué significa esto?