Tecnología móvil y ficción, a punto de una nueva generación

Tecnología móvil y ficción, a punto de una nueva generación

La involución de nuestro ser va más allá de la evolución en la tecnología.

En tan poco tiempo hemos evolucionado hasta llegar a tener en poco tiempo lo que antes requería décadas, o tan siquiera que alguien se interesara en ello. Ahora, campañas Kickstarter y la creciente avalancha tecnológica han provocado una involución espiritual, pero profundizado en nuestro conocimiento. Hemos llevado la computación a nuestros bolsillos, pero debemos saber hasta dónde nos llevará.

Para nadie es un secreto que la tecnología móvil, como aquella que se ha vuelto vestible, nos ha hecho totalmente dependientes, y basta simplemente con voltear hacia las nuevas proposiciones tecnológicas que fabricantes como Samsung, LG, Sony, Motorola y Apple más recientemente, han mostrado al mundo increíbles cosas. La competencia es muy reñida y nosotros somos los que aprovechamos la contienda.

La situación ha llegado al punto de plantearnos una nueva meta; de pasar a los dispositivos de antaño, como localizadores y teléfonos con pantalla monocromática, hasta los smartphones, con un diseño innovador dentro y fuera, que nos han acercado a la ficción. Muchos recuerdan la presentación del primer iPhone como una introducción a esta evolución, aunque otros no dejan de lado al primer teléfono inteligente, pues aunque sus capacidades fuesen limitadas, mucho de lo que era, ahora lo encontramos en cualquier dispositivo con características similares.

¿De la realidad a la ficción? ¿Y viceversa?

La tecnología no teme siquiera a la transición a la cual muchos temen, pero las transnacionales ya establecidas en el mercado móvil han promovido con sus increíbles apuestas, como el proyecto Oculus VR de Facebook y Project Tango de Google, creados para manipular la realidad y transformarlo a la ficción; un pequeño puente al porvenir de esta nueva era.

Cualquier antecedente ha favorecido a la industria móvil, incluso en los dispositivos vestibles, pero pocas veces recordamos aquello como lo que es ahora. Si tan siquiera alguien se hubiese interesado en un mercado menos complicado y optar por una nueva manera de representar las cosas, en poco tiempo estaremos por conocer el dispositivo más innovador y esperado de nuestro siglo, y el cual dará paso a una nueva serie de smartphones o minicomputadoras con propia inteligencia.

Tecnologías como Cortana, Siri y Google Now han despertado nuestro revés y el potencial que hemos de aprovechar. Llegados al punto que pudiesen rebasar nuestra capacidad, podemos creer que hemos llegado a una involución en estado de coma temporal. Pequeños dispositivos como el Moto 360, el LG G Watch R o el mismísimo (y muy criticado) Apple Watch, proponen un ambiente de necesidad y dependencia. En un mundo globalizado, es muy difícil separarse de las cosas como si se tratase de algo sin importancia.

Cualquier actualización y nueva tendencia que llame nuestra atención siempre serán bien recibidas, pero proyectos tan innovadores y exentos de potencial prevén que basta con establecer un tiempo de espera para manifestar nuestra capacidad intelectual.

La próxima generación de dispositivos deberán objetar la realidad como si se tratase de un juego. Esto nos permitirá trascender en la manipulación de las cosas como lo identificamos, a manera de un modelo mental, evolucionado visual y representativamente. Hasta donde pueda llevarnos la imaginación, relojes inteligentes, smartphones y demás, nos harán pretender que fuimos lo que en el futuro no seremos, enfocados en lo que queremos ser.