Telefónica, Iusacell y las nuevas reglas del juego en México

Telefónica, Iusacell y las nuevas reglas del juego en México

El sector de las telecomunicaciones de México tiembla con la posible adquisición de Iusacell.

Una de las noticias más atractivas para el sector de telecomunicaciones en México esta semana fue la posibilidad de que Telefónica compre el total o una parte de Iusacell, el tercer operador de telefonía celular en el mercado mexicano.

Sin embargo, esta no es la primera vez que aparece un “rumor” (como la propia Telefónica lo ha llamado) sobre la compra de Iusacell por la empresa española de telecomunicaciones. Desde febrero habían aparecido versiones en prensa sobre supuestas negociaciones entre ambas partes.

Tampoco sería el primer acercamiento entre ambas firmas, quienes en el 2012 firmaron un acuerdo para compartir infraestructura de red. La diferencia en este contexto es que el proceso de reforma al marco legal de las telecomunicaciones ya concluyó en México con la aprobación de leyes secundarias que entrarán en vigor a partir de agosto.

El 30 de julio, Telefónica emitió un comunicado para referirse a esta versión que apareció en El Confidencial y que de momento ha fijado en la agenda del mercado la impresión de que se está negociando la compra total o parcial de Iusacell.

En el sector se reconoce que hay condiciones de las nuevas leyes que permitirían esta transacción.

Inversión extranjera

La Constitución mexicana ha relajado los requerimientos de inversión extranjera, de manera que ahora se permite que sea del 100% para telecomunicaciones y comunicación vía satélite y de un 49% en radiodifusión. La diferencia es que con la antigua Ley Federal de Telecomunicaciones de 1995 sólo la telefonía celular estaba abierta al extranjero en un 100%.

Telefónica no contaba con un obstáculo legal para comprar a un operador nacional, pero esta apertura a la inversión extranjera permitiría a la firma española invertir en otro tipo de servicios. La pregunta es si la red de Iusacell sería un elemento que pudiera habilitar o acelerar la participación de Telefónica en otros segmentos, como el de la televisión restringida, por ejemplo.

Se debe recordar que Telefónica ha emprendido en México una serie de acciones para maximizar el valor de su red. Por ejemplo, se firmó con Nextel en el 2014 un acuerdo para compartir su red al operador con la finalidad de maximizar su alcance. La compañía también aloja operadores móviles virtuales (MVNO, por sus siglas en inglés), como Virgin Mobile, uno de los operadores virtuales de reciente llegada al mercado mexicano.

En ese sentido, si Telefónica ve en Iusacell una operación que le permita incrementar las capacidades de su red, estaría preparándose para competir eventualmente como mayorista con el proyecto de la “red compartida” que el Estado mexicano deberá construir (probablemente en asociación con una firma privada) para vender capacidad en la banda de 700 MHz.

Regulación

Las disposiciones regulatorias de la constitución, leyes secundarias y reglas asimétricas a América Móvil son elementos que darían incentivos para que Telefónica y Iusacell concreten la fusión.

Esta operación podría realizarse sin requerir la autorización del regulador, el Instituto Federal de Telecomunicaciones. De acuerdo con el artículo noveno transitorio de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR), mientras exista un agente económico preponderante (América Móvil en este contexto), se pueden realizar concentraciones. Las restricciones a una operación serían las siguientes:

  1. Bajen un indicador conocido como “Índice de Dominancia” sin incrementar en 200 puntos el índice Hirschman-Herfindal (IHH), que es la suma de los cuadrados del agente económico en términos de suscriptores y usuarios.
  2. Que la participación sectorial de Telefónica no sea mayor al 20%. (Ojo: la telefonía celular no es un sector, sino un servicio)
  3. Que no participe América Móvil en la concentración.
  4. Que no se disminuya o afecte la competencia y concurrencia en el sector de las telecomunicaciones (quedaría a juicio del IFT).

Otros temas que harían viable la operación serían las reglas asimétricas para América Móvil por las cuales debe compartir elementos de su red y no cobrar tarifas de interconexión (este último criterio fijado por el Congreso, no por el IFT).

En este sentido, se puede concluir que la parte legal no sería un impedimento decisivo para la operación.

¿Es Iusacell ‘apetitoso’?

Hablar de Iusacell en el mercado actual es reconocer que tiene un rol de un sólido tercer lugar: su ingreso promedio por cliente es de 169 pesos al mes de acuerdo con la consultora The Competitive Intelligence Unit (CIU) a finales del 2013, mientras que este indicador no pasa de los 90 pesos en Telefónica.

Sin embargo, parece ser que esto no es suficiente para Televisa, que comparte con Grupo Salinas la propiedad de Iusacell. Por ejemplo, en su informe anual del 2013, Televisa clasifica a Iusacell como uno de los “negocios no consolidados”, con un crecimiento de usuarios del 8% en todo el 2013 (página 3 del reporte), lo que le daría el 8% de participación de mercado, de acuerdo con Televisa. En los comentarios de la administración a la situación financiera se refleja que la participación de Televisa en Iusacell se reflejó en pérdidas de negocios conjuntos y que se vio parcialmente compensado por su participación en Univisión (página 37).

Iusacell se ha consolidado como un tercer lugar, según se lee en estas conclusiones, pero esto no es suficiente para hacer rentable la inversión que ha hecho Televisa en este proyecto.

En suma, Iusacell tiene el problema de ser una inversión que no ha generado los resultados esperados y Telefónica ha logrado darle valor a su red, pero tiene el ingreso promedio por usuario más bajo entre los cuatro operadores, por lo que necesitaría una cartera de clientes más rentables.

Los tweets de Ricardo B. Salinas Pliego, quien encabeza al Grupo Salinas, dan la impresión de que no está dispuesto a vender su participación.

Es interesante el uso del lenguaje en este mensaje, ya que nos lleva a una parte clave que no se ha respondido entre los rumores de la fusión: ¿Es Iusacell quien quiere vender, o es Telefónica la que requiere comprar?

Ojalá el mercado pueda responder esta pregunta con información más sólida que la que se tiene en este momento.