Microsoft también escanea archivos para detectar pornografía infantil

Microsoft también escanea archivos para detectar pornografía infantil

La empresa se une a otras, como Google, que toman medidas similares.

Una tendencia que parece clara involucra a las empresas de tecnología y a las instituciones de justicia. Se trata de combatir con tecnología los delitos que ocurren haciendo uso de dichas herramientas. Los hechos más recientes involucran a Google –que colaboró con las autoridades de Texas– y a Microsoft –que hizo lo propio en Pensilvania– en sendos casos de pornografía infantil.

El diario británico The Guardian señala que un hombre de 20 años fue acusado de pornografía infantil ante el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC) gracias a la cooperación –o “por culpa de”, como prefieran– Microsoft. La empresa reveló que el usuario almacenaba y pretendía enviar por correo electrónico este tipo de imágenes haciendo uso de sus servicios.

De acuerdo con uno de los integrantes de la unidad de crímenes digitales de Microsoft, Mark Lamb, la pornografía infantil es repudiada y perseguida por la empresa. Para ello, hacen uso de software automatizado que ayuda a detectar material de este tipo, lo que les permite dar aviso a las autoridades.

La pornografía infantil viola la ley y nuestros términos de servicio, que dejan claro que hacemos uso de tecnologías automatizadas para detectar conductas abusivas que pueda dañar a nuestros usuarios o a otras personas.

La tecnología utilizada por esta y otras empresas, como Google, lleva por nombre PhotoDNA. Este programa escanea cada imagen y crea una firma única con base en sus píxeles. La firma es utilizada para identificar con mayor facilidad cualquier fotografía relacionada con pornografía infantil.

Con esta noticia sigue abierto el espacio para la reflexión en torno a la privacidad de los usuarios de servicios de correo electrónico y almacenamiento de archivos. En general, no debería ser necesario que un usuario se viera obligado a cifrar sus comunicaciones ante el temor de que terceros violen la privacidad de sus comunicaciones.

En este punto hay que ser claros: privacidad no significa libertad para cometer delitos. Simplemente es un derecho humano –ver el artículo 12 de la Declaración Universal de Derechos Humanos– que no tendría que ser violado de manera arbitraria, sino con límites efectivos que impidan el abuso por parte de las autoridades o de los intermediarios.